La espléndida actuación de la Guardia Civil y la Policía Nacional ha abortado los atentados de un comando...
La espléndida actuación de la Guardia Civil y la Policía Nacional ha abortado los atentados de un comando terrorista que pretendía invadir el Parlamento catalán y colocar explosivos en varios edificios significativos, entre ellos el cuartel de Canovellas. Esta acción abiertamente terrorista intentaba desvirtuar la posible sentencia condenatoria del Tribunal Supremo contra los presuntos autores de delitos de rebelión, sedición y prevaricación, que organizaron un golpe de Estado en Cataluña contra el Estado de Derecho y la democracia española.
El juicio fue tan impecable que los observadores internacionales han reconocido unánimemente el cabal funcionamiento de la Justicia española. Ante esta evidencia no quedaba otro camino para los secesionistas que la protesta a través de la acción terrorista. Y eso es lo que han descubierto, perseguido y abortado la Guardia Civil y la Policía Nacional.
El problema radica ahora en que con la decena de detenciones de los CDR y el desmantelamiento de la infraestructura del comando, la situación alarmante no ha concluido. Son muchos los que temen que, antes o después, otros comandos lleven a las calles catalanas y a la sociedad de Cataluña la zozobra y la sangre de nuevas acciones terroristas. Auguraba el presidente marioneta de la Generalidad, Joaquín Torra, que el proceso secesionista sería siempre pacífico. Ya hemos visto que no. En Cataluña se está cociendo un terrorismo que agrietará la vida catalana, que tiene antecedentes como Terra Lliure y que resultará difícil de combatir. Y hay quien asegura que la Generalidad de Torra no hace ascos a la atrocidad.
En todo caso, el primer golpe contra el terrorismo secesionista ha sido certero. Y, sobre todo, previsor. En política lo importante no es curar sino prevenir. La Guardia Civil y la Policía Nacional han llevado a cabo una acción que solo merece el elogio y el reconocimiento.