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ATLETISMO

Mundiales. La IAAF entra en razón y le entrega la medalla de bronce a Orlando Ortega

Mundiales. La IAAF entra en razón y le entrega la medalla de bronce a Orlando Ortega
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jueves 03 de octubre de 2019, 21:19h
La tercera reclamación de la Federación Española logró que el atleta compartiera el bronce con Marinot.

Orlando Ortega se había preparado durante todo el año para brillar este miércoles. En la final de los 100 metros vallas del Mundial de atletismo. Y la escaramuza continuada del jamaicano Omar McLeod -campeón olímpico y mundial- le privó de subirse al podio. Finalizó quinto el velocista español, sin poder explicarse lo sucedido. A 10 metros, cuando estaba acelerando para asegurarse alguna medalla, el caribeño le frenó con sus brazos y la organización dio por buena la maniobra.

Ortega, abatido por lo sucedido, expresó toda su indignación ante la prensa. "Me parece un robo, una estafa. La IAAF tiene que hacer algo con este evento, porque no es la primera vez", proclamó, tras acabar con 13.30 y lleno de furia. Y avanzó en su denuncia de este modo: "Me lo imagine, lo veía venir desde que me enteré que estaba al lado de él (McLeod). Yo sé que ellos son más rápidos que yo en las primeras tres vallas, pero también que soy más fuerte que ellos al final de la carrera".

"Y justo cuando empiezo a avanzar, a empujar, que me veo metido en las medallas, viene, se mete en mi calle y yo tengo que apartarlo con una mano para poder pasar. Me han robado una medalla", sentenció, antes de despedirse hacia la oscuridad. Los focos habían sido reservados, por un lamentable guiño del destino, para el estadounidense Grant Holloway -medalla de oro-, el ruso Sergey Shubenkov -medalla de plata- y el francés Pascal Martinot-Lagarde -campeón de Europa y bronce mundialista en Doha-.

Sin embargo, la Real Federación Española de Atletismo se puso manos a la obra con rapidez y de manera concienzuda. Las instancias federativas elevaron una reclamación a los jueces para que se repitiera la final o, en segundo término, colocaran a Ortega en la tercera plaza compartida con el corredor francés. No sería atendida la petición. La IAAF consideró que se había registrado una molestia del jamaicano al español, pero sólo sería punible si ésta maniobra hubiera sido reiterada.

No se iba a quedar ahí la cosa. El escándalo se había propagado por España o por el planeta, con los que la Federación volvió a atacar con otra reclamación. Obtendría el mismo resultado: la nada. El Jurado de Apelación avalaba una injusticia que echa por tierra el sacrificio de un atleta durante todo un año. "Reconoció que el atleta español había sido obstaculizado pero concluyó, no obstante, que este tipo de incidente no es infrecuente en pruebas de vallas", rezaba la argumentación oficialista.

Y la Federación Española lo probaría de nuevo este mismo jueves. Hasta que saltó la noticia: la IAAF había entrado en razón y Orlando recibiría los honores y la anhelada medalla de bronce. "A falta de la resolución oficial, nos han avisado de que Orlando Ortega sea convocado para la ceremonia de entrega de medallas", explicó el presidente federativo Raúl Chapado. El atletismo nacional respiró, al fin, complacido. Y Ortega, subcampeón olímpico, añadió a su palmarés su primera presea mundialista.

McLeod, que derrotó a Ortega en la final olímpica de Río 2016, fue descalificado y el habanero nacionalizado español se subiría al podio, sonriendo al lado de su compañero de medalla de bronce, el francés Martinot-Lagarde. Así se ha cerrado un episodio rocambolesco que ha desembocado en una cima que Orlando necesitaba de verdad. No obstante, el vallista migrante venía de haber tomado una decisión nada sencilla: romper con su padre como entrenador.

Su cuarta plaza en los Europeos en pista cubierta de Glasgow le mandó directamente a aislarse durante unos días, generando preocupación incluso a su agente. La crisis personal le llevó a acompañar hasta Chipre al preparador Antonis Giannoulakis. Por eso se trataba de un asunto realmente importante para este español de adopción ganar una medalla en el Mundial de Doha. Para demostrar a su padre, y a sí mismo, que había tomado el camino correcto.

"En Glasgow pasó lo que tenía que pasar y decidí borrarlo de mi vida. Ir a Chipre era lo que necesitaba, esa exigencia a la hora de entrenar. Pero en lo que más he mejorado es en mi cabeza. He estado más tranquilo, disfrutando más. Los entrenamientos son más o menos igual, trabajando desde las arrancadas a la meta. Todas las partes de la carrera las hemos trabajado muy bien pero en lo que más he mejorado es en mi cabeza, y eso es lo más importante", analizó antes embarcarse en la competición mundialista presente. Ahora, complacido en el podio del Khalifa Stadium, con el bronce al cuello -primera medalla española en el evento-, Ortega es un ser humano completo.

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