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LAS PORTADAS DEL DÍA

Tontos útiles, fuegos fatuos

jueves 17 de octubre de 2019, 10:50h

Segundo día de graves disturbios en las calles de Cataluña, aunque en esta ocasión la prensa, para no repetirse –todos los fuegos, el fuego- se decide por la fotografía de Quim Torra junto a ex lehendakari Ibaretxe en las marchas que cortan las carreteras catalanas.

Análisis de la situación. Jorge Bustos recuerda una frase de Hanna Arendt sobre cuáles son los ciudadanos que prefieren los regímenes totalitarios: “No es el nazi convencido o el comunista convencido, sino personas para quienes la distinción entre hecho y ficción, entre lo verdadero y lo falso, ya no existe”. Dice el columnista que “A la luz de Arendt, la sentencia de Marchena recibe un brillo insospechado: diagnostica a todos los que tragaron el señuelo como tontos útiles de una tiranía”. Pero, ay, ya no ha hechos, sino interpretaciones, dice Bustos, así que “estamos rodeados de soñadores culpables que se mueren por someterse a un nuevo amo porque no saben gobernarse a sí mismos”.

Para Arcadi Espada son “Fuegos fatuos”. Defiende que, cuando la policía actuó para atajar el referéndum ilegal del 1 de octubre, “la violencia independentista se acabó en Cataluña”. Ya que “cientos de miles de catalanes supieron aquel día que en el choque de dos violencias había perdido la suya”. “Lo que ahora y durante unas pocas noches habrá en este lugar donde escribo son solo fuegos fatuos”, escribe Espada.

Raúl del Pozo también cree que lo que vive Cataluña no es un avance, sino una retirada. Una estrategia para salvar la cara: “El independentismo ha sido derrotado y va a intentar convertir su hundimiento en victoria”.

El veterano columnista desliza una maldad: “Pablo Iglesias sospecha que se está orquestando un Gobierno PP-PSOE para después del 10-N utilizando la sentencia y los disturbios como excusa”.

En La Razón, Belén Bajo ironiza: “Menudo trajín se trajo Quim Tora este martes actuando de activista y gobenante a la vez”.

Cristina López Schlichting ve el cálculo de lo que está pasando desde La Moncloa: “Una semana de vandalismo, grandes marchas, huelga y santas pascuas. Eso pensó Pedro Sánchez. Y hasta calculó el rédito electoral”. Sin embargo, las cosas no son tan fáciles, dice. “Por muy satisfecha que esté ERC con la sentencia (los golpistas tardarán nada en recibir los permisos de segundo grado) son las bases las que están mal sintonizadas. Les han arengado en demasía, les han prometido el paraíso en la tierra y ahora es imposible frenarlas en seco”.

Jorge Galindo analiza en El País la estrategia de ERC, descontenta con el rumbo violento de las calles, en un pragmatismo que intenta aumentar ese 45% de la sociedad catalana que se declara independentista, insuficiente para la secesión. Escribe: “El no independentismo es hoy la minoría política (aunque, recordemos, mayoría demoscópica) en Cataluña. Todo el procés ha consistido en pasar por encima de los derechos de esta minoría, con el resultado inevitable de consolidar las posiciones anti y reducir los espacios intermedios”.

Álvaro Martínez, en ABC, recuerda la conexión vasca: “Quizá en breve veamos a Arnaldo Otegui en una de esas movilizaciones tan pacíficas que terminan con centenares de heridos”.

Isabel San Sebastián habla de “manicomio catalán”, con el “mayor loco”, en este caso Torra, “blindado por la cobardía de Sánchez”. Ignacio Camacho constata que “el sabotaje urbano goza de cobertura y amparo porque el jefe de los guardias lo es también de los incendiarios”. “Estas noches de cristales rotos no surgen de un movimiento espontáneo”, dice.


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