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TRIBUNA

La saga mefistofélica del independentismo catalán

viernes 08 de noviembre de 2019, 20:10h

Recientemente el singular Maestro de la Comunicación Don Luis María Anson, ha escrito dos sendos artículos sobre el grave problema secesionista de Cataluña, en los cuales hace visible con la sabiduría y entereza que le caracteriza, dos de las aristas del pavoroso poliedro que está zarandeando la convivencia entre catalanes y españoles:

  • El problema de Estrasburgo.
  • Joaquin Torra, te tienes que ir.

Excelentes crónicas que ponen de relieve, por un lado la complejidad de la sentencia de los inculpados dirigentes independentistas parlamentarios condenados por sedición, ajustándose a la normativa del Tribuna de Estrasburgo, y de otra las razones por las cuales el racista y títere de Puigdermont: Joaquin Torra tiene que dimitir como Presidente y marcharse a su casa.

Esta reseña, la titulo “La saga Mefistofélica del Independentismo catalán.” Con ella, pretendo trazar las líneas del comienzo de una feroz y contumaz secesión del territorio catalán por parte de gobernantes diabólicos, coincidiendo con la democracia del tránsito de la dictadura a un régimen de elecciones libres con una nueva Constitución, sintonizando al mismo tiempo con la salida de la presidencia de la Comunidad catalana del honorable y gran estadista Tarradella.

Está a punto de publicarse un libro al que titulo “El magnicidio empresarial más perverso de la democracia española” y en el que dedico varios capítulos a la querella interpuesta por Luis Antonio Burón Barba Fiscal general del Estado en Cataluña en Mayo de 1984 contra Jordi Pujol y 24 dirigentes de Banca Catalana por él presunto defalco a Banca Catalana, sobreseyéndose la imputación por el gobierno en funciones, presuntamente por la necesidad que iba a tener el gobierno socialista de contar en elecciones posteriores de contar con los escaños del honorable presidente Jordi Pujol cuando no dispusieran de mayoría absoluta, como así sucedió en la década de los noventa. Si hacemos una reconstrucción histórica (Ucronía de los hechos) habiendo metido en el trullo en 1984 por los presuntos delitos de apropiación indebida y falsedad en documentos públicos, no tendríamos hoy una Comunidad tan fragmentada con un exacerbado odio entre españoles y catalanes.

No cabe duda que en esos momentos comienza la saga con Azael (Jordi Pujol) el Ángel rebelde secesionista encumbrado a los altares de la Comunidad Catalana por Felipe González y Aznar, apoderándose de todos los tesoros celestiales y terrenales (Dixit Maragall: A quest problema es diu tres per cent).

El segundo en la saga Lucifer (Arthur Mas) portador de luz y príncipe de la elegancia acentúa la tarea independentista. Fuentes periodísticas especulan que su padre Arthur Mas Barnet fue testaferro de Jordi Pujol. Hacienda descubrió en unos paraísos fiscales la cifra de 2.3 millones de euros en cuentas de Mas Barnet y del que no supo dar respuesta al gobierno central de su procedencia.

El tercer demonio que toma las riendas de la saga, es Belcebú (Puigdermont) El dios de las moscas, del pelo farragoso y carbonizado en las calderas de Pedro Botero. Deidad de los ejércitos de ángeles rabiosamente rebeldes, quien una vez declarada de forma esperpéntica la Cataluña Independiente, voló en forma de murciélago presto y veloz a la región norte de Bélgica donde se aposentan los neerlandeses independentistas, dándole refugio y aposento el presidente de la Nueva Alianza Flamenca Bart de Wever.

Actualmente y una vez fugado Belcebú, ha tomado el testigo el diablo Joaquin Torra, un personaje supervillano, propio de los comic de Marvel que cada mañana toma su endemoniada consola para agitar y enaltecer los sentimientos separatistas más radicales, alcanzando cotas de violencia extrema, sin importarle un bledo ni las consecuencias trágicas (heridos graves, enfrentamientos fraternales, alimentando el odio y el resentimiento hasta el paroxismo.) forzando a los comerciantes, y empresarios de hostelería a cerrar sus negocios, paralizando la proyección turística de una ciudad tan maravillosa como Barcelona, y poniendo en serio peligro la actividad económica de Cataluña.

Considero que el gobierno en funciones, debería haber tomado medidas más contundentes con el demonio Joaquin Torra, tanto judiciales como penales, y no limitarse solo a que se retracte de sus soflamas incendiarias.

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