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Primer paso a la trena profunda de los golfos andaluces

Diego Medrano
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diegomedranotelefonicanet /12/12/23
martes 19 de noviembre de 2019, 20:10h

Ochocientos millones de euros, novecientos millones de euros, es imposible calcular el robo. Lo que debió ir a Servicios Sociales, Sanidad, Educación, Dependencia, acabó en prostíbulos, drogas, borracheras, fiestas privadas y demás verbenas populares. La sentencia –hoy pública- disipa cualquier duda: de los 19 condenados se salvan dos pero, ojito, porque es la primera pieza de los ERE andaluces, donde hay más de 507 investigados en las sucesivas. La punta del iceberg, la primera copa de la noche, todavía fresco y en el aire el olor a ducha y colonia. Una red clientelar llevada a término durante más de cuarenta años, completamente opaca a la ciudadanía y la Justicia, al margen de todos y solo al servicio de su Mafia, donde tales sinvergüenzas gastaron el dinero del pueblo en la mayor inmundicia y abyección de la historia de España. Los hijos políticos directos de Felipe y Guerra, en la pizarra todavía las ecuaciones de Juan Guerra, losa negra sobre Andalucía que evitará la confianza en mucho tiempo, porque siempre la desconfianza es un virus atroz, entra para no salir, no es posible fiarse después del no fiarse, amigos.

Cárcel, trena de la buena, para Griñán (seis añitos) y todos sus Consejeros de Economía y Hacienda, directores de Empleo y demás jetas, incluida la inhabilitación del Todopoderoso Chaves (nueve años), que era el que estaba más arriba y también ha caído en el foso embarrado por las babas y los vómitos. La sentencia ejemplar: a más responsabilidad, prisión junto al pareado glorioso (Prevaricación, Malversación) que a ninguno pone colorado. Así los diecinueve amiguitos, sí, menos dos que pasaban por ahí. El grito de Teresa Rodríguez, con el logotipo del PSOE, crispa en las redes sociales: “Devolved lo que habéis robado”. A Griñán se le corta la cabeza por su responsabilidad “in vigilando”, haya robado o no, y quien presumía de recto y honrado aseguran que no puede estar peor de ánimo. Magdalena Álvarez, Zarrías, Vieira, Guerrero… todos entre seis y siete años a la sombra. Toca pagar la barra libre, ejecutar a quienes dilapidaron el dinero común, para quienes el servicio público fue un lucro personal, una fiesta interminable, mujeres y droga, noche y carnaval, el dinero de todos en los mayores vicios privados, las buenas voluntades convertidas en fachadas para tapar los escombros y descalabros justo detrás de la galería, donde no creían ser vistos.

¿Pedro Sánchez era un niño cuando ocurría todo esto y no estaba en las bridas ni en el pescante? Muy Bien. ¿Pero quién se responsabiliza ahora del dinero hurtado? Estamos en los inicios del hilo, hay carrete para rato, lo dicho al principio: 507 investigados. Estamos en la primera onda de todas las concéntricas en el profundo y gigantesco estanque de mierda fresca. En Gürtel hubo sobres pero aquí había sacos enteros en vil metal. Andalucía acumula rabia, odio, ante la impunidad de quienes se lo llevaron calentito y privaron a su pueblo –he ahí el drama- de posibilidades: mejores hospitales, mejor calidad de vida, ayudas a quienes más lo necesitaban, otro mundo posible que desde el otro lado del mostrador o burladero se convirtió en una infamia compartida, celebrada, bebida a gollete y sin el menor escrúpulo a la hora de seguir sujetándola en el aire. Muchos se reían, a la hora de entrar en los Juzgados, esa sonrisa de los ojos peor todavía que la de los labios, donde empieza el recuerdo de las hazañas vividas, para asco del público espectador, que somos todos y nos mordemos la lengua ante semejante saqueo, expolio, rapiña, pillaje.

Callará Pablo Iglesias, el rey de los abrazos, y callarán los socios nuevos del barco a punto de partir. El 15-M, al principio sin ningún sesgo político, nació para evitar esto: el robo, la mentira, la máscara de unos pocos que saben desde el minuto cero cómo un sueldo no les hará ricos y meten la mano en la caja, las dos piernas hasta el corvejón, y si hace falta el cuerpo entero hasta la tonsura de la coronilla. Mafia, bien organizada, silente por la superficie, cada cual con su cucharilla para la olla común y saco hambriento de efectivo por los fondos abisales. El mayor empleo fue la estafa, la mayor innovación fue la mentira, la hacienda sofisticada fue robar a dos manos, el mejor director general pagaba lo de todos y sacaba pecho, echado hacia delante, como gallito jamás visto en semejante corral.

La Inhabilitación, en mayúsculas, queda muy bien, pero el pueblo pide trena. La cárcel es la garantía y la pena donde la Ley brilla por su cumplimiento, para honra de todos. Esta golfemia vulgar, chabacana, ordinaria, de prostíbulo y baja estofa, en las tristezas venéreas y las risotadas borrachas y equinas, con solo su exposición o airón público, nos mancha y ensucia a todos. Merecen trena, toda la posible, generosidad con los barrotes, la misma que ellos tuvieron para reírse de todos nosotros y hundir al pueblo andaluz todavía más en su pobreza yerma, imperecedera, injusta.

Diego Medrano

Escritor

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