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TRIBUNA

Los EREs del silencio

jueves 21 de noviembre de 2019, 20:09h

Pedro Sánchez, el “terminator guapo” de la política española se ha quedado mudo. Pobrecito. Le ha comido la lengua el gato andaluz. Un gato afrancesado que baila por sevillanas y que “ilustra” su incompetencia. Rigodón comiéndose a Tico porque está cansado de dar vueltas al mundo en busca de su coherencia. El rey Sol, por donde él pasa con el Falcon siempre es de día en su cabeza achicharrada.

La vida es un festival “indie”, como esa Cataluña modernita que ve los conciertos desde primera fila de contenedor ardiendo y que saca su móvil de última generación para que no se le pase nada de ninguna actuación. Los CDR son un grupo “indie” bastante superficial, muchos fuegos artificiales pero nada de contenido en sus letras. El que no ha vivido ni sentido nada en su puta vida, nada puede contar a los demás que pueda emocionarnos. Pero si este texto va a derivar a una temática musical, indudablemente debo hablar del grupo del momento, “Los eres del silencio”, el cantante se llama Pedro, han buscado al más guapo para que dé la cara, que para eso tiene tanta. Belleza robotizada, sin alma, no mueve un músculo, su rictus me recuerda a las mejores interpretaciones de Liberto Rabal, Jorge Sanz o Eduardo Noriega.

Lo malo es que se ha quedado sin voz y va a tener que suspender la gira exitosa que se prometía tener. Y todo por culpa de las SS (señores socialistas), y es que vuelve el fascismo, eso bien lo sabemos todos, que también son muy obreros y españoles. Qué felicidad es ser ácrata y tener la libertad de mandar a la mierda a todos los partidos políticos que nos representan con su incompetencia. Yo no voté y ya pueden venirme con que eso no está bien, que algún partido habrá que represente mis ideas y que siempre quedará la opción de votar en blanco. En blanco se quedan los que están muy seguros de su voto.

La duda es quién merece nuestra confianza y esa no se presenta a las elecciones. Pero a lo que íbamos, unos señores andaluces muy concienciados con la clase trabajadora se quedaban con el dinero destinado a los parados de su tierra. Lo gastaban en putas, las pobrecitas tenían que practicar la zoofilia sin saber que habían sido contratadas para ello.

Dicen que el orgasmo del cerdo puede durar media hora. La sensibilidad de estos señores queda fuera de toda duda como su precocidad para hacer el mal de muy distintas maneras. También les gustaba darse grandes comilonas, pobrecitos corderos lechales, acabar en el estómago desagradecido de un señor cuya fontanería es un lodazal de flujos corporales propios y ajenos.

Las “mamandurrias” que diría Esperanza Aguirre, los madrileños demostramos que es lo último que se pierde, pero gracias a dios también termina por hacerlo. Se puede vivir sin ella, pues es lo que llevamos haciendo los ciudadanos antes y después de que nos dejara un Madrid más corrupto y egoísta.

Pedro sigue sin voz, hace gárgaras y nos escupe contra el lavabo. Pedro es un cantante-político con flema. Su afonía solo ha conseguido que no quiera callarme nunca más.

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