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EDITORIAL

Pedro Sánchez, desesperado

martes 03 de diciembre de 2019, 08:33h

Por su torpeza y soberbia, Pedro Sánchez está atrapado en su propio laberinto. Empieza a estar aterrado de volver a fracasar en la próxima sesión de investidura. Nunca lo reconocerá, pero él es el único responsable al no ser capaz de negociar. Al creerse que por ganar las elecciones tiene derecho a gobernar sin mover un dedo. Desde que se cerraron las urnas el 10-N, decidió ceder al Gobierno de coalición que antes había rechazado con Podemos y pactar con los separatistas para sacar adelante su investidura. A Pablo Casado, que le llamó para felicitarle, ni le cogió el teléfono. Ahora, sin embargo, ante la dureza de ERC con sus exigencias imposibles, vuelve a apelar al PP y a Ciudadanos para que se abstengan y desbloqueen la situación. Y lo hace indignado, como si los partidos de centro derecha fueran los responsables del bloqueo.

Pedro Sánchez no tiene el más mínimo interés en llegar a acuerdos con el PP. Solo quiere que se abstenga para gobernar con Podemos, en ese nuevo Frente Popular que se avecina. Después de 18 días de silencio, sin querer comentar el escándalo de la sentencia de los ERE y mucho menos sus negociaciones con ERC, se ha visto obligado a dar una rueda de Prensa en la inauguración de la Cumbre del Clima. Solo admitió cuatro preguntas y al comentar las posibilidades de su investidura repitió los mismos argumentos que tras el 28-A: había ganado, no hay otra alternativa y hay que evitar nuevas elecciones.

Pretende de nuevo que el PP y Ciudadanos le dejen gobernar sin siquiera sentarse a negociar. Porque prefiere repetir las elecciones a pactar el cacareado Gobierno de coalición. Al final, tendrá que seguir mendigando el voto de ERC, que alarga las negociaciones sine die y que no cede en sus inconstitucionales exigencias. Pedro Sánchez ha caído en su propia trampa.

No lo hará. Pero todavía está a tiempo de intentar un acuerdo con el PP y Ciudadanos para que se abstengan. Pero nunca aceptará romper con Podemos, prescindir de los separatistas y negociar con ellos los Presupuestos, las únicas exigencias que los partidos de centro derecha pondrían sobre la mesa. Para empezar, ha aceptado reunirse con Arrimadas pero ha rechazado hacerlo con Casado. No puede responsabilizar a los demás partidos del bloqueo. Porque como candidato, él es el único responsable de su éxito o fracaso. Y resulta evidente que prefiere un Gobierno de coalición con Podemos y el apoyo de los separatistas a siquiera acercarse al PP.

Y, por eso, ahora se encuentra en la encrucijada de tener que aceptar las exigencias de ERC o verse abocado a convocar unas terceras elecciones. Pero Pedro Sánchez ha elegido el camino. Y si se estrella se vería obligado a dimitir, aunque tampoco lo hará. De momento, tiene que adaptarse a los tiempos que marcan los republicanos catalanes. Y no parece que vayan a firmar acuerdo alguno antes de Navidad, como pretendía el eterno presidente en funciones. Está desesperado por la tardanza en las negociaciones y aterrado de poder volver a fracasar. Debería haberlo pensado antes.

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