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Novela

José Avello: La subversión de Beti García

domingo 08 de diciembre de 2019, 20:13h
José Avello: La subversión de Beti García

Trea. Asturias, 2019. 256 páginas. 22 €.

Por Concha D’Olhaberriague

La subversión de Beti García, primera novela de José Avello Flórez (Cangas del Narcea 1943, Madrid 2015), publicada en 1984 por Destino, fue finalista del Premio Nadal del 1983. La segunda y última novela del escritor, Jugadores de billar, (Alfaguara, 2001), llegó también a finalista del Nacional de Narrativa del 2002, ganó el premio Ramón Gómez de la Serna del mismo año y el de la Crítica de Asturias en 2001. No obstante, pese a la calidad notable de ambas novelas y a las críticas muy favorables que recibieron, fueron descatalogadas por las editoriales correspondientes y arrumbadas de manera difícil de justificar. Finalmente, gracias a la loable iniciativa de la editorial asturiana Trea, Jugadores de billar vio la luz por segunda vez el año pasado, y La subversión de Beti García regresó el pasado mes de abril. De esta forma, solo faltarían los relatos cortos de Avello, aparecidos en publicaciones periódicas diversas.

José Avello es uno de esos escritores -no son abundantes, pero alguno hay- que se presentan en el mundo literario con una obra que no delata su condición de primerizo. La subversión de Beti García me atrevo a decir que ya contiene el mundo propio del escritor, su ámbito de indagación intelectual y psíquica minuciosa, cuyo fondo no difiere en lo esencial del que encontraremos, once años más tarde, en la magnífica novela Jugadores de billar.

La importancia de la fraternidad humana, las máscaras del amor, la pasión, el peso del pasado que no acaba de pasar nunca, la corrupción y el crimen, las simas tortuosas de las relaciones interpersonales, la verdad individual y las apariencias y ocultaciones sociales, la influencia y el atractivo insoslayable que ejercen las personalidades potentes y los nombres en el seno de la familia, las fronteras imposibles entre memoria y sueño son motivos tratados con solvencia en la primera novela de Avello y abordados de nuevo, en gran medida, y con las variaciones que requieren la trama y la época correspondientes, en Jugadores de billar, obra de mayor extensión y equilibrio, tal vez más clásica.

En la La subversión de Beti García tenemos una obra de temática familiar, existencialista, aunque también vital, de aventuras, épica e histórica, sazonada con toques míticos. Se trata de una novela rica en peripecias y lances, con humor y socarronería, que requiere un lector implicado y moroso desde el mismo pórtico donde encontramos la cita de Descartes: “El fin sirve para probar el comienzo”. En un escritor tan cuidadoso como José Avello ningún detalle es superfluo; mas hemos de esperar hasta el final de la novela para que cobre sentido pleno y quede esclarecida la aseveración preliminar del filósofo francés.

La lengua es sobria, recia, cuidada y muy eficaz para tejer las tramas principales en que se despliega la vida de las distintas generaciones de la familia García: la historia del indiano, Baltasar, la de su hija Beti, la heroína y protagonista por excelencia, y la del coprotagonista y narrador, empeñado en una angustiante recuperación de la vida e identidad que le fueron arrebatadas. Padre de otra Beti, siente por su hija una fascinación desasosegante y parcialmente correspondida.

Aquí y allá, el lector se verá sorprendido por reflexiones filosóficas o aforísticas de exquisita belleza y hondura: “Cuando pedían justicia en realidad estaban reclamando amor”(p.150), observación referida a las prostitutas revolucionarias del 34; o por singulares símiles poéticos: “Las tardes de julio eran hermosas como si tuvieran cuerpo y se las pudiera tomar por la cintura” (p.75).

Novela de personaje a la manera de la gran novela europea decimonónica, y de la mejor tradición española, es inevitable evocar a Clarín y Pérez de Ayala, autores ambos, que, además de desvelar con perspicacia e indulgencia el alma de sus hijos de ficción, sitúan sus novelas en Oviedo, tienen personajes indianos, como los tienen Galdós, Unamuno y Palacio Valdés, y denuncian la represión inmisericorde a la que está sometida especialmente la mujer. Así, por ejemplo, la escena en la que Beatriz García, la hermana de Beti, se entrega a frenéticos arrebatos voluptuosos en un montón de lana depositado en el cuarto de luto y de rezo (p.114), remite a la sordidez opresiva que plasma Ramón Pérez de Ayala en Las novelas de Urbano y Simona y, con la distancia pertinente, tal vez a ciertas películas de Buñuel.

Uno de los aspectos más relevantes de la obra es la complejidad de puntos de vista, asunto estrechamente vinculado, en virtud de la pericia del autor, con el carácter dúplice del personaje del narrador, ingresado en un sanatorio mental, como el protagonista de El guardián entre el centeno. Esa condición inestable de José Manuel, se plasma técnicamente y de forma sutil y eficaz en el abandono de la primera persona para pasar a la tercera, y no solo para reproducir el relato prestado, como hace varias veces cuando se vale de testimonios ajenos, sino también para recomponer los recuerdos propios.

En ocasiones, la mirada desencantada del narrador se tiñe de sarcasmo: “¿Cómo describir la violencia que se oculta en los intersticios de la voz?”(p.13), se pregunta en el primer capítulo al tiempo que rememora los desencuentros de su siniestra y gélida relación matrimonial. Entregado a la escritura como terapia salvífica, el narrador hace partícipe al lector avisado de su proceso de reencuentro consigo mismo a la edad de cuarenta años. Estamos ante una manera muy particular de metaficción: “He dejado de escribir porque me doy cuenta de que he cometido un error” (p.22); “Estoy de acuerdo con usted en que la escritura ejerce una influencia positiva en mi tratamiento, pero cada vez que escribo la palabra ‘yo’, no puedo evitar la sensación de que se trata de ‘él’ (p.126); “He ordenado un poco las ideas para poder continuar”(p.146).

También merece atención el título de la novela, pues el término “subversión” adquiere finos matices a medida que vamos desentrañando la personalidad de la protagonista epónima, Beti García, heroína épica y trágica, generosa, de corazón romántico, rebelde, desenvuelta y condenada a la desdicha porque tal es el inexorable destino de quien pretenda amar y subvertir el pétreo caparazón social -máxime siendo mujer en esos tiempos de los años veinte y treinta del pasado siglo- por más que haya momentos en los que parezca que se atisba una cierta esperanza. La condena de Beti García proviene de su irrenunciable autenticidad, de ese carácter de heroína que se pierde por su franqueza y altruismo, aunque posee igualmente una fuerza casi mítica que se manifiesta ya desde la infancia en su mudez voluntaria hasta después de los cuatro años, cuando un buen día, para pasmo de todos, descubre sus variados conocimientos, y no tan solo verbales, y rompe a hablar profiriendo vocablos tan enrevesados y poco infantiles como “rododendro”,” Nabucodonosor” o “retrógrado”.

No podemos obviar la escena en la que la familia entera se encuentra a la subversiva Beti desnuda con su profesor Delfín López, Volga, y el impacto que dicha visión causará en las infelices hermanas y en la madre, doña Rosario, aquejada de anhedonia crónica. No en vano esta Beti se llama en realidad Betsabé, como la heroína bíblica cuyo desnudo contempló casualmente el rey David.

Tampoco debemos omitir siquiera una mención de los pasajes en que los revolucionarios, con Beti a la cabeza, pasan penalidades sin cuento, refugiados y arracimados en una gran cama común en el pavoroso Molino de la Muda, sepultado por los helechos y el peso del recuerdo de sus fundadores, en el pueblo asturiano de Ambasaguas.

La estupenda novela de La subversión de Beti García es, en fin, una invitación a recorrer los recovecos sinuosos y lábiles de la conciencia y la ensoñación de la mano del narrador, entregado a la tarea de restaurar la dignidad que le usurparon sus familiares cercanos, quienes, mutatis mutandis, reflejan la infamia de ciertos vencedores de la guerra civil.

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    Últimos comentarios de los lectores (2)

    10958 | Angeles - 09/12/2019 @ 00:00:44 (GMT+1)
    Por error he marcado No en la noticia sobre el libro "La subversión de Beti García" cuando debía ser SI. Mande otro mensaje pero no se si les llegó. Pido mil disculpas. Gracias
    10957 | Angeles - 08/12/2019 @ 23:46:10 (GMT+1)
    Por error al marcar si es interesante esta noticia he marcado el no cuando es SI. Pido mil disculpas.

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