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JORNADA 6 - GRUPO D

El Atlético se salva: vuelve al pasado para acceder a octavos | 2-0

El Atlético se salva: vuelve al pasado para acceder a octavos | 2-0
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miércoles 11 de diciembre de 2019, 22:47h
Los colchoneros recuperaron la ambiciosa receta con la que llegaron a dos finales de Champions -desde el temible Calderón- para barrer al Lokomotiv y sellar su acceso a la siguiente ronda. La presión a toda cancha, verticalidad y ardor de sus bandas sedujeron a la tribuna y coronaron una exhibición que refrescó a Simeone. Joao Félix volvió a brillar. Por Diego García. Estadio Metropolitano

Jugarse la temporada a un partido en diciembre. Esa era la tesitura a la que se abocó el Atlético de Madrid. Este miércoles competía por salvar el curso, de forma prematura, y por un billete para los octavos de final de la Liga de Campeones. Se enfrentaba en el Metropolitano a un Lokomotiv que estaba eliminado de todo torneo continental -y que había caído al quinto lugar de la liga rusa- y, también, se medía a los fantasmas encarnados por el Qarabag y por su racha torcida -había ganado uno de sus últimos ocho partidos-. Le bastaba con sumar los tres puntos o con repetir el resultado que registrara el Bayer Leverkusen ante la Juventus para acceder a la ronda eliminatoria.

Diego Pablo Simeone no escatimaría en efectivos, como cabía imaginar. Eludió alinear a un José María Giménez recuperado de su lesión, pero fuera de forma. Y reprodujo el once más ofensivo posible, con Correa, Joao Félix y Morata arriba. Koke, Saúl y Thomas ejercerían de centro de campo, con Kieran Trippier y Renan Lodi en los carriles. Mario Hermoso y Felipe custodiarían a Oblak en una noche en la que Lemar, Héctor Herrera y Saponjic esperarían turno como revulsivos. Diego Costa, 'Vitolo', Stefan Savic y Sime Vrsaljko yacían lesionados.

Yuri Semin, en su caso, tampoco pudo contar con jugadores clave. Joao Mario -fichaje ofensivo fundamental-, Guilherme -portero indiscutible-, Dmitri Bárinov -todoterreno titular- e Ignátiev -lateral fijo- causaron baja, con lo que el estratega hubo de desplegar su 5-4-1 con modificaciones. Kochenkov salió bajo palos, con Kverkvelia, Höwedes, y Corluka como trío de zagueros. Idowu y Rybus se sumarían a Murilo y Alexéi Miranchuk en el papel de amenazas exteriores, mientras que Krychowiak -ex del Sevilla- y Zhemaletdinov sostendrían la apuesta física en la medular. Y sobre Eder, desacertado en estos meses, recayó la jurisdicción del remate. El otrora goleador referencial Smólov empezaría desde la banca, con Anton Miranchuk.

La idea rojiblanca pasaba por arrebatar a los moscovitas el estatus de contendiente espinoso que se lo había puesto muy difícil a Juve y Leverkusen en sus careos -precisamente ganaron en Alemania, en la jornada inaugural-. Aplicó el conjunto español la receta de presión ardorosa, verticalidad y celeridad combinativa que le caracterizó en los mejores años de la obra del 'Cholo'. Una paleta inicial ya olvidada pero resucitada para este combate. Y de ella sacarían un penalti en el segundo minuto. Morata filtró un pase hacia el desmarque de Joao Félix, que fue derribado por el meta Kochenkov. Sin embargo, Trippier marraría la transformación por la mano sensacional del arquero, que envió el cuero al poste.

Mantuvo el plan el dibujo colchonero, recluyendo a los rusos hasta obligarles a atrincherarse y esperar a pescar una contra. Lodi y el lateral británico multiplicaron sus incorporaciones y salpicaron de centros el área visitante. Se jugaba en el último tercio de cancha moscovita, con los peones de Simeone volando, con y sin pelota. Mas el acelerón se vería acompañado de cierta precipitación e imprecisión en la finalización. En cambio, una mano dentro del área regaló a los madrileños otro penalti en el minuto 16. Y esta vez Joao Félix no fallaría. El luso ajustó a la cepa del palo su derechazo, para abrir el marcador y amortizar la estrategia. Asimismo, fracturó la sequía atlética de tres duelos consecutivos y la suya personal -no anotaba desde el 1 de octubre en Moscú-.

El Lokomotiv no había asomado, remangado en el achique intensivo. En este tramo sólo pudo arrancar una falta lateral muy bombeada que despertó a Oblak. Y el horizonte no se aclararía demasiado para los subordinados de Semin: quisieron adelantar líneas en su fórmula especulativa, pero casi ceden el 2-0 cuando Saúl conectó, en transición, con Lodi -chut centrado- y con Morata -zurdazo arriba-. El monólogo capitalino resultaba absoluto, pues su activación tras pérdida abortó las esperanzas de vuelo del farolillo rojo del grupo. Las asociaciones deslavazadas ni pasaban por Krychowiak ni conectaban con los regateadores Murilo y Miranchuk. Únicamente la falta de pericia en el último pase separaba a los colchoneros de sentenciar en la primera media hora -y el VAR, que anuló una diana a Morata por fuera de juego-.

Eder sollozaba aislado y la doble línea de cinco rusa también padecía, al no saber cómo taponar el juego entre líneas local. La circulación volcánica tejida por Correa, Thomas, Joao Félix, Koke y Saúl tenía continuidad con las subidas de Lodi y Trippier, germinando en un pentagrama indescifrable para un equipo ruso que limitaría su sudor a ganar el descanso con una mínima desventaja. Antes del intermedio, en pleno descenso de revoluciones, cabría el tiro flácido de Rybus -descontextualizado e inaugural acercamiento moscovita- y los chuts de Thomas -repelido por Kochenkov- y de Joao Félix -uno a los guantes del arquero y el otro rozando la madera-. La ambición y calidad de la asociación local gobernaron un primer acto autoritario.

En el camarín descubrió el colectivo rojiblanco que el Leverkusen empataba (a cero) ante la Vecchia Signora, con lo que la fecha discurría sobre ruedas. No se registrarían sustituciones en la reanudación, pero sí un susurro de modificación de la trama. La delegación moscovita pelearía más por tener presencia en territorio rojiblanco. A pesar de que en el minuto 47 Joao Félix imaginara un pase vertical y aéreo para la volea, sin dirección, de Koke. Y de arriesgarse a encallar si permitían correr a Morata, Correa y a la perla portuguesa. El segundo aviso lo daría Thomas -conducción larga y derechazo repelido- y el tercero significaría la sentencia: Felipe embocó a la red un córner botado por Koke -minuto 54-.

Ya sobre la lona, el Lokomotiv quiso subir enteros ofensivos -sin fluidez ni claridad- y los perdió en defensa. Al espacio, Trippier llegaría a línea de fondo para centrar y provocar que Correa bordeara el tanto con un remate angulado en escorzo -minuto 58-. El argentino, participativo y dañino en la mediapunta, a punto estuvo de nutrir a Joao Félix de inmediato. Se había planteado un desierto de 30 minutos, vaciado de argumento, hasta el desenlace. Y unos y otros, ya desamarrados de la tensión competitiva, quemarían el tiempo sin mayores estridencias -excepción de algún destello técnico del actual Golden Boy, que sacó lustre a sus expectativas-.

Comparecerían Héctor Herrera, Magkeyev, Lemar, Smolov, Marcos Llorente y -por Correa, el lesionado Corluka, Koke, Eder, Joao Félix- en la mutación postrera del Atlético hacia la contemporización en repliegue y el contraataque. En el 72 Morata colocó su cabezazo a centro del interior mexicano por encima del larguero, confirmando la fragilidad rusa cuando fallaba su recién acaparada posesión. Y el fluir continuado de carreras colchoneras, sin oposición, hacia la portería de Kochenkov acomplejaría a los rusos. Bregarían por no ser goleados, descolgando menos piezas en ataque. Así, controlando la redonda y produciendo llegadas, clausurarían los madrileños una prueba de trascendencia inesperada y superada con creces. Volviendo al pelaje europeo irresistible del Calderón.

- Ficha técnica:

2 - Atlético de Madrid: Oblak; Trippier, Felipe, Hermoso, Lodi; Correa (Héctor Herrera, m. 68), Koke (Lemar, m. 73), Thomas, Saúl; Morata y Joao Félix (Marcos Llorente, m. 81).

0 - Lokomotiv Moscú: Kochenkov; Idowu, Kverkvelia, Höwedes, Corluka (Magkeev, m. 80), Rybus; Murilo, Krychowiak, Zhemaletdinov, Alexéi Miranchuk; y Eder (Smolov, m. 75).

Goles: 1-0, m. 17: Joao Félix, de penalti. 2-0, m. 54: Felipe.

Árbitro: Viktor Kassai (Hungría). Amonestó al local Correa (m. 68) y a los visitantes Murilo (m. 41) y Krychowiak (m. 42).

Incidencias: partido correspondiente a la sexta y última jornada de la Liga de Campeones disputado en el estadio Wanda Metropolitano ante unos 60.000 espectadores.

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