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MADRID

La Cumbre del Clima se atasca en su capítulo final

La ministra de Medio Ambiente de Chile y presidenta de la COP25, Carolina Schmidt (i), en el plenario de clausura de la COP 25.
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La ministra de Medio Ambiente de Chile y presidenta de la COP25, Carolina Schmidt (i), en el plenario de clausura de la COP 25. (Foto: EFE)
sábado 14 de diciembre de 2019, 10:22h
Las casi 200 partes negociadoras debaten desde ayer el acuerdo resultante del evento. La ambición, como siempre, divide a los países.

Las negociaciones para el acuerdo final de la Cumbre del Clima de Madrid han entrado en dique seco. El plenario de la COP25 debate desde ayer el acuerdo que las casi 200 partes deben suscribir por unanimidad. Tras un primer intento fallido, esta mañana la presidenta de la conferencia, la chilena Carolina Schmidt, ha presentado un nuevo documento sobre el que, de nuevo, se han expresado reservas varios países como Brasil o Arabía Saudí; mientras la Unión Europea continúa reclamando mayor ambición.

Tras una infructuosa jornada de viernes Schmidt ha presentado este nuevo borrador a los asistentes a la cumbre para que sea debatido otra vez en el pleno de la conferencia internacional. En el texto se hace mención al polémico Artículo 6 del Acuerdo de París sobre la regulación de los mercados de carbono que es donde hay mayores enfrentamientos entre las partes.

La presidencia de la COP25 ha asegurado que las delegaciones asistentes a esta conferencia han realizado un trabajo "muy duro" durante toda esta noche para lograr consensuar un borrador y obtener un acuerdo. También dijo que el borrador se ha elaborado aportando soluciones que quieren ser equilibradas, ambiciosas, responsables y comprometidas con la lucha contra el cambio climático.

En general, el grueso de las quejas se ha producido por la insuficiente ambición que se garantiza, pese a que ese era uno de los grandes compromisos de la presidencia chilena y, asimismo, algunas partes se han quejado de la falta de claridad en lo que refiere a las contribuciones determinadas a nivel nacional. Según la representante de la Unión Europea, que participa en bloque como una de las partes, "es imposible salir de aquí sin un mensaje más fuerte de ambición".

A vueltas con los mercados de carbono

Como ha sucedido durante las 24 ediciones anteriores siguen existiendo dos bandos claramente diferenciados: uno conformado por los países más contaminantes, que apuestan por un avance lento, y otro en el que se sitúan las naciones avanzadas europeas, que apuestan por una reconversión acelerada de objetivos ambiciosos.

En el primer grupo también se sitúan muchos países con marcadas desigualdades sociales, tales como Brasil, Turquía, Indonesia o México, cuya dependencia de los combustibles fósiles hace imposible que sus economías sean capaces de asumir mayores ambiciones en clave climática. Se entiende menos que dos países tan avanzados como Japón y Corea del Sur, muy dependientes del carbón, esgriman políticas climáticas tan conservadoras, dada su fortaleza económica y tecnológica.

El otro grupo está comandado por la Unión Europea (aunque no con pocas reticencias por parte de algunos de sus países miembros), y secundado por otras naciones como Canadá. La UE (la tercera economía más contaminante del mundo) ya se ha comprometido esta semana, a través del llamado Pacto Verde, a convertirse en el "primer continente climáticamente neutro en 2050", es decir, a emitir lo mismo que el planeta es capaz de absorber. Bruselas presiona al resto de naciones, con especial atención a China, EEUU, Rusia o India, para que aceleran su ritmo de descarbonización, pero hasta ahora, sus intentos han caído en saco roto.

En cualquier caso, parece que el asunto más importante, el de la regulación de los mercados de carbono será pospuesto, una vez más, hasta el próximo año.Este mecanismo, que lleva en desarrollo desde la Cumbre de París, se pensó como una fórmula para que aquellos países que eran incapaces de llegar a sus objetivos de emisiones pudiesen comprar derechos de emisión a otros que cumplían con creces y tenían derechos de sobre. Sin embargo, la idea no ha acabado de convencer a muchos, bien porque puede primar la compraventa de derechos en vez de la de reducir emisiones, o bien porque los países con objetivos de mínimos, como Rusia, puedan dedicarse a vender sistemáticamente sus derechos de emisión.

Con el principal mecanismo económico de la transición ecológica aún sin desarrollar, el acuerdo que nazca de la COP25 será casi con total seguridad mucho menos ambicioso de lo que la UE pretende, dado que todo pacto debe ser ratificado por los casi 200 países. Habrá que esperar otro año más.

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    Últimos comentarios de los lectores (1)

    10995 | Pontevedresa - 14/12/2019 @ 16:00:28 (GMT+1)
    25.000 personas de vacaciones dos semanas en España y ni siquiera hay conclusiones de aceptar medidas contra la contaminación ¿y cuanto nos ha costado esta verbena? Inútil derroche. Si en vez de pagarle la fiesta a todos los aprovechados que han venido, reunieran a diez autoridades en cambio climático, nos hubiéramos ahorrado un montón de millones y habría conclusiones. Y encima hemos contribuído a explotar a la pobre niña Greta.

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