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ESTADOS UNIDOS

Una joven mata a su violador y traficante sexual y puede caerle cadena perpetua

Una joven mata a su violador y traficante sexual y puede caerle cadena perpetua
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(Foto: Facebook: Free Chrystul Kizer)
sábado 21 de diciembre de 2019, 20:56h
La chica, de 19 años, se ha convertido en un referente del movimiento feminsta #MeToo.

Chrystul Kizer es una chica de 19 años. Randy Volar, un hombre de 33 años. La primera ha asesinado al segundo y por ello puede ser condenada a cadena perpetua en el caso conocido como "El Estado de Wisconsin contra Chrystul Kizer". Pero la historia de este crimen contiene un relato ciertamente paradójico, que ha convertido el episodio en un tema de primer orden para la lucha feminista estadounidense.

El caso es que Chrystul conoció a Volar cuando ella tenía 16 años. Según se ha sabido, el hombre abusó sexualmente de la joven en repetidas ocasiones y, asimismo, también cometió dicho delito con, al menos, una docena de niñas. Esa es la conclusión que se extrae de la investigación elaborada por la policía. En la pesquisa de este individuo, que fue encacelado en 2018 por agresión sexual a menores -entre otros cargos-, se encontró una montonera de vídeos con pornografía infantil.

La chica que protagoniza la noticia, según la reconstrucción del fiscal Michael Graveley, acudió a la casa de Volar cuando ella tenía 17 años, en junio. El hombre había sido puesto en libertad y una noche de dicho mes fue disparado en la cabeza en dos oportunidades. Su cuerpo fue quemado y la asesina huyó en su coche. Así narró lo acontecido Chrystul a las fuerzas policiales, a las que se entregó dos días más tarde.

Desde entonces ha pasado casi dos años entre rejas. El fiscal metió en prisión a la joven asesina acusándola de homicidio premeditado en primer grado, un delito que desemboca en cadena perpetua en el estado de Wisconsin. La oficina Graveley, en todo caso, poseía pruebas contra el abusador de niñas y traficante de mujeres, pero no le procesó con la celeridad que hubiera evitado su muerte violenta.

The Washington Post explica que el fiscal cree que la joven cometió el asesinato de forma premeditada y con un objetivo: el robo. Mantiene la acusación que la chica de 17 años planeó asesinar al hombre que le había violado para hacerse con su BMW. Y, también, para robarle 800.000 dólares en criptomonedas y poder acceder a 1,5 millones de dólares -que se le encontraron a la joven cuando la policía le siguió la pista, confesión mediante-.

La rocambolesca historia llega al presente con la chica sosteniendo que mató a Volar en defensa propia. Según su relato, puesto en la voz pública a través de una entrevista realizada desde la cárcel, todo se desencadenó tras una discusión en la que ella afeó al hombre que lo doblaba la edad que quisiera tener relaciones sexuales con ella. Ante la negativa, él trató de inmovilizarla y el resto de lo sucedido le ha llevado al presidió.

Esta polémica situación ha encendido los ánimos de una sociedad que sigue inmersa en la influencia del movimiento feminista #MeToo. Así las cosas, el caso de Chrystul se ha detonado justo en medio del debate oficial que se está desarrollando en torno a la reforma de los protocolos de trato a las víctimas de trata de blancas. Y recuerda mucho al de Cyntoia Brown.

Esta chica fue liberada en 2019 en Tennesse, tras pasarse 15 años en la cárcel por asesinar al hombre que la compró para tener sexo -cuando ella tenía 16 años-. En un principio había sido condenada a cadena perpetua, pero el gobernador le concedió el perdón. Valió la argumentación de defensa propia esgrimida durante el juicio. La esperanza de Chrystul es que, amén de la presión social, en Wisconsin rige la llamada "defensa afirmativa o positiva". Esta fórmula exime de algunos cargos a aquellas personas que demuestren haber sido víctimas de trata durante el juicio. El problema, es que nunca se ha usado esta legislación en un homicidio.

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