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PREMIER LEAGUE

El Liverpool de Klopp acelera hacia el título tras exhibirse en Leicester | 0-4

El Liverpool de Klopp acelera hacia el título tras exhibirse en Leicester | 0-4
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jueves 26 de diciembre de 2019, 23:02h
Se distancian a 13 puntos del segundo clasificado y llevan 35 partidos sin perder.

El pasado sábado, el Liverpool ganó el Mundial de Clubes ante el Flamengo, en un duelo que conllevó la disputa de una intensa prórroga. El bloque inglés fue capaz de imponer su ritmo al sistema brasileño que conquistó América con un fútbol colorido. Cinco días más tarde -viaje desde Doha mediante-, el vigente campeón de Europa volvía a la acción en el torneo doméstico. Debía visitar al segundo clasificado de la Premier League, el Leicester. Club al que sacaba 10 puntos al inicio de esta jornada de 'Boxing Day'.

El hacinamiento de partidos que plantea el calendario británico le había costado a los locales una racha de tres partidos sin vencer. El último de ellos les contempló caer por 3-1 en el Eithad frente al Manchester City, el tercer clasificado liguero. Así, en su regreso al King Power Stadium, el técnico Brendan Rodgers eligió repetir once e implementar una única variante con respecto a la nómina que cayó el día 21 en las garras de Pep Guardiola. El canario Ayoze se quedaría en el banquillo y el 4-1-4-1 característico estaría reforzado por la presencia de Praet en una medular cohesionada por Ndidi y Tielemans, aliñada por el desborde de Barnes y Maddison, y culminada por el goleador Vardy.

Jürgen Klopp, que había venido criticando la idea mercantil del fútbol inglés en estas fechas en las que el descanso de los futbolistas es muy escueto, no pudo contar con Oxlade-Chamberlain, titular en la victoria intercontinental y lesionado hasta 2020. Tampoco estuvo disponible Fabinho, forzando al estratega germano a colocar a Keita, Henderson y Wijnaldum de inicio en la línea que equilibra el 4-3-3 que propulsan los carrileros Alexander-Arnold y Robertson -que pelearían con sus resolutivos colegas de posición Ricardo y Chilwell-. El tridente premanecería inalterable, en una cita señala. Firmino, Salah y Mané tratarían de resultar tan determinantes como el meta Alisson -de sensacional duelo con su homólogo Kasper Schmeichel- o el Balón de Plata Virgil Van Dijk.

Con los ingredientes propios de la confrontación de dos de los equipos más competitivos de las islas -las dos mejores defensas- se alzaría el telón de un envite en el que los 'Reds' saltaron al verde para explosionar la trama con rapidez. A los 37 segundos Alexander-Arnold se incorporó y descerrajó un cañonazo que atrapó el portero danés con dificultades; un minuto más tarde Keita robó un pelotazo en cancha ajena de Schmeichel y abrió para el centro de Salah y el remate de Mané -desde dentro del área pequeña y sin marca- que se fue fuera; y antes del minuto cinco el punta senegalés inyectaría un pase en profundidad, al espacio, que el egipcio ganaría. El guardameta local le arrebataría el cuero con una salida valiente.

Se había desatado un desafío mutuo en el que los dos escuadrones competían con las líneas muy adelantadas, presionando con ardor a sus contrincantes. Rodgers reprodujo el guión que complicaría al City en la jornada previa: tratar de ahogar la salida plácida de pelota de los oponentes y lanzar truenos tras recuperación. En cambio, le faltaría precisión en el pase a Tielemans y Maddison para sostener el reto y no conceder la iniciativa. En el undécimo minuto, un córner a favor del Leicester mutó en una contra visitante que Keita tradujo en peligro con un envío al galope de Salah. El egipcio regateó a su par y al portero, pero su chut, casi sin ángulo, se topó con el lateral de la red. Los desequilibrios proseguían.

Desde temprano amenazarían los favoritos con esa mezcla energética de asociación elaborada y centros verticales y en profundidad al desmarque de sus tres delanteros. Y su rigor táctico fiscalizaría la consistencia del plan de los 'Foxes'. Le costaba mucho concatenar pases al dibujo azul, a pesar de la suma de Ricardo y Chilwell al centro del campo -por mor de generar superioridades numéricas-. En el entretanto, Ndidi cometió un mal control en su área, Firmino capturó el fallo y Henderson cruzó un derechazo que se marcharía a córner. El ajedrez pensado por el preparador escocés no se sostendría sin tino en la creación de fútbol.

No les daba tiempo a sus lanzadores de transiciones a visualizar los movimientos de Vardy y Barnes, con lo que quisieron tender a una horizontalidad que les asegurara un mayor control desde la posesión pausada. Protegerse con la redonda les llevaría a calmar las revoluciones del Liverpool y a filtrar algún que otro centro lateral sin remate. Y mantendrían la altura ambiciosa de su labor defensiva, aunque naufragaran en la efectividad de sus emboscadas -con Keita creciendo en el rol de distribuidor-. Antes del minuto 25 sólo arribarían a poner en vuelo a Barnes con Joe Gomez, en una carrera conjunta desde el ecuador del terreno a la que Alisson puso final con una gran lectura del juego.

La comodidad de las líneas juntas deplegadas por el club puntero rimaba con la impotencia del mediapunta Maddison y de Vardy para entrar en dinámica. Al Leicester le interesaba formular un partido largo, pues suponía que la erosión anatómica navideña pegaría más fuerte a los de Anfield -que añadieron al cúmulo de esfuerzos el viaje al país catarí y la aclimatación pertinente-. Por ello, nutrir la posesión propia se convirtió en una obsesión para los pupilos de Rodgers y la media hora se cruzaría con los 'Reds' más replegados y seleccionando sus presiones a cancha completa. Mas el mediocampo estaba minado y la reducción de espacios en esa parcela multiplicaría las imprecisiones.

Los automatismos del Liverpool superaban en ejecución a los locales, equilibrando el ratio del cortejo del balón, pero cabía subrayar que es especialidad de los 'Foxes' crear peligro de la nada, en maniobras descontexualizadas. La concentración en la labor de achique constituía un parámetro de obligatorio cumplimiento y en una laguna mental de uno de los dos púgiles nació el primer tanto. En el minuto 32 Robertson botó un saque de esquina que fue despejado por la zaga. El rechace confluyó en las botas de Alexander-Arnold, quien emitió un centro quirúrgico que detectó un tres para uno en el segundo poste. Firmino fue el que abrió el marcador, con un teztarazo picado hacia la cepa del palo.

Recogía frutos el líder destacado de la Premier y la empresa a afrontar tomaba más impresión utópica para los azules. Y de inmediato Manè perdonó el 0-2. Van Dijk dio coherencia al desmarque del senegalés con un pase largo delicioso que gestó un lío en la retaguardia rival. El delantero quedó con la redonda en su diestra, en el área pequeña, pero estrelló el golpeo en Schmeichel. Se salvaban los locales de ser penalizados por su segundo apagón defensivo en tres minutos y el oficio del candidato a todo comenzaría a entrar en juego. Jugando con la paciencia de la presión oponente gracias a su pericia para combinar, dejando correr el tiempo con tretas y clausurando cualquier ruta seria de avance hacia Alisson. De camino al descanso se gustarían los visitantes, con Wijnaldum y Henderson implicados en el fluir del juego coral. Vardy, neutralizado, no encontró la manera de entrar en ignición. La maestría táctica de Klopp, con todos sus peones entregados a la causa colectiva, ganaba con justicia.

La hoja de ruta de Rodgers no fructificó en un solo tiro durante los 45 minutos caducados -y concedieron nueve chuts a sus rivales-. Maddison, el hombre llamado a marcar la diferencia en ataque, se vació sudando en la presión y nada más. Víctima de la soga 'Red' que no parece flaquear. Y la reanudación arrancaría con la tribuna congelada. Lo visto sobre el verde no argumentaba optimismo. Su medular perdía en el apartado físico y en el acierto en el pase, y, asimismo, la ausencia de ayudas de esa línea a la defensiva exigirían a los centrales Evans y Soyuncu.

El primer tiro de los 'Foxes' llevaría el sello de Tielemans, en una transición ejecutada al batir líneas. El intento sería repelido hacia un córner inocuo -minuto 48-. Pero el paisaje no se modificaría: el precario tino de la circulación local condicionaría su desafío posicional. Por ende, retrasarían su esquema para abrazar el modelo de trinchera y contragolpe. Y Salah marraría una vaselina precedida de un cuerpeo entre Mané y Schmeichel -minuto 53-, justo antes de que Robertson centrara y Firmino no embocara bien, dejando escapar otra clara oportunidad. El lateral escocés y Alexander-Arnold protagonizaban una tormenta de centros venenosos que subrayaba la veracidad de la inercia.

Rodgers movería ficha: dio la alternativa a Albrighton en detrimento de Barnes -expulsado de la trascendencia-, mas la pérdidas de sus futbolistas en la salida de juego no cesarían. El nudo táctico de Klopp apretaba en busca de la sentencia y la calidad de Tielemans o de Maddison fue sepultada por la exigencia visitante. La grada se levantaría por vez primera cuando Keita perdió la pelota en la salida de un córner y Vardy corrió a placer, provocando una falta de Gomez en el pico del área de Alisson. Maddison lanzaría fuera de dirección, a continuación -minuto 63-. Asomaba el susurro de una mejoría, con ruleta de Ricardo sobre la línea de fondo incluida. Amanecían las primeras cosquillas a Van Dijk y Joe Gomez, y Vardy olisqueaba alimento, al fin.

Sin embargo, a falta de 20 minutos el preparador germano implementó una doble sustitución -Origi y Milner por el irregular Salah y un Keita agotado- y Soyuncu -perla turca- cortó el lanzamiento de un córner con la mano. Milner, en el primer balón que tocó, autografió el segundo tanto con un golpeo ajustado en la transformación del claro penalti -minuto 71-. El desenlace, de repente, quedó libre de incertidumbre. Y la fortaleza mental del Leicester sería destruida. De hecho, en los siguientes siete minutos la distancia se dispararía hasta el 0-4. Firmino puso en la escuadra un centro punzante y raso de Alexander-Arnold -minuto 74- y el lateral diestro remataría la exhibición -dos asistencias y una diana- con un latigazo angulado que fracturó al paz de las redes -minuto 78-. El mejor equipo del planeta no frena todavía. Su tempo y técnica es un logaritmo inabarcable.

- Ficha técnica:

0 - Leicester: Kasper Schmeichel, Ricardo Pereira, Jonny Evans, Caglar Soyuncu, Ben Chilwell, Wilfred Ndidi, Harvey Barnes (Marc Albrighton, m.56), Dennis Praet, Youri Tielemans, James Maddison (Hamza Choudhury, m.77) y Jamie Vardy.

4 - Liverpool: Alisson, Trent Alexander-Arnold, Joe Gomez, Virgil Van Dijk, Andy Robertson, Naby Keita (James Milner, m.70), Jordan Henderson (Adam Lallana, m.82), Georginio Wijnaldum, Mohamed Salah (Divock Origi, m.70), Sadio Mane y Roberto Firmino.

Goles: 0-1, m.31: Firmino; 0-2, m.71: Milner, de penalti; 0-3, m.74: Firmino; 0-4, m.78: Alexander Arnold.

Árbitro: Michael Oliver. Mostró tarjeta amarilla a Joe Gomez, del Liverpool y a Jonny Evans del Leicester.

Incidencias: encuentro de la decimonovena jornada de la Premier League disputado en el King Power Stadium de Leicester.

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