Se cumplieron los pronósticos y este viernes el Papa ha nombrado a Francisco Cerro Arzobispo de Toledo, tres la renuncia presentada por Braulio Rodríguez al cumplir 75 años y que seguirá como administrador apostólico de la diócesis hasta la toma de posesión del nuevo titular de la misma, prevista para dentro de un par de meses.
Monseñor Cerro que era desde el 21 de junio de 2007, obispo de Coria-Cáceres, nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres y cursó los estudios de Bachillerato y de Filosofía en el seminario de Cáceres, completándolos en el de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo. En 1997 se licenció y doctoró en Teología Espiritual en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Además, es doctorando en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Inició su ministerio sacerdotal en la diócesis de Toledo donde desempeñó diversos ministerios, entre ellos, el de vicario parroquial de San Nicolás, consiliario de Pastoral Juvenil, colaborador de la parroquia de Santa Teresa y director de la casa diocesana de Ejercicios Espirituales de Toledo.
Es miembro fundador de la “Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo” y fundador de Instituto Secular Cor Iesu. Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid, donde fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y director del centro de formación y espiritualidad del “Corazón de Jesús”. También fue director diocesano del “Apostolado de la Oración” y miembro del consejo presbiteral diocesano, delegado diocesano de Pastoral Juvenil y profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano.
Monseñor Braulio Rodríguez deja la sede primada sin recibir el capelo cardenalicio, como había sucedido con sus predecesores en Toledo y Francisco Cerro llega a la misma con la difícil papeleta de solucionar el caso de Guadalupe que aunque geográficamente está en Extremadura, eclesiásticamente pertenece a la archidiócesis de Toledo. Monseñor Cerro se había manifestado hasta ahora partidario de que la situación se resolviese y que Guadalupe pasase a pertenecer a la diócesis de Coria-Cáceres.
Este es el primer nombramiento tras la llega del nuevo Nuncio, que aunque ya estuviera “cocinándose” hace meses, se ha hecho público ahora. Un gesto que se interpreta con los cambios que FRANCISCO quiere hacer en el episcopado de nuestro país. Comienza el baile, pues ha hay varios arzobispos y obispos que ha presentado su renuncia por haber cumplido los 75 años.