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POR LIBRE

Rufián e Iglesias, los protagonistas de la legislatura

Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
domingo 05 de enero de 2020, 14:07h

Gabriel Rufián subió a la tribuna del Hemiciclo con los andares pausados pero firmes del malo del western. Colocó con parsimonia los papeles en el atril, como el pistolero acaricia con chulería la culata del revólver. Dejó pasar unos larguísimos segundos antes de empezar a hablar. Pedro Sánchez tragaba saliva. El protagonista de la película estaba rodando la primera escena y tenía que interpretar su papel de psicópata político sin pestañear. Y lo bordó.

Disparó sin avisar al corazón de Sánchez, que se arrugó como una oruga cuando escuchó la amenaza: “sin mesa de diálogo, no hay legislatura”. Y aclaró con regodeo Rufián que en esa mesa, el Gobierno tiene que negociar la autodeterminación de Cataluña y la amnistía de los presos. El candidato socialista se quedó petrificado, no supo reaccionar, ni se atrevió a desmentirlo. Se limitó a balbucear su agradecimiento a ERC por abstenerse. La primera bala le dejó malherido. Mudo. .

El líder republicano no expresa ni un ápice de empatía y le gusta insultar, burlarse y vejar a sus adversarios políticos, incluso a los que no lo son. Va de chico malote, de macarra del barrio, de chulo de barra de bar, de pendenciero, de provocador. Resulta antipático, bronco, desabrido y desagradable. Por eso interpreta como nadie el papel del malo de la película, el protagonista de esta legislatura. Y cada vez que suba a la tribuna del Hemiciclo, disfrutará disparando sus 13 escaños al hígado de Pedro Sánchez. Pero que no llore el presidente, pues es quien ha elegido a los actores de esta película de terror que acaba de comenzar.

Y ha elegido muy mal. Pues su estancia en La Moncloa va a depender de dos personajes que le van a quitar el sueño. Uno, Gabriel Rufián, le torturará en el Hemiciclo. El otro, Pablo Iglesias, en el Consejo de Ministros. Y no va a poder zafarse de ellos. El portavoz de ERC será el cuatrero sin piedad. Y el de Podemos, el zorro enmascarado que asaltará el BOE, el cerebro gris que emponzoñará de comunismo la economía española tras la cortina de humo de la justicia social.

Sin duda, Pedro Sánchez nunca ha sido una lumbrera. Ha ido aprobando con trampas, copiando. Y ha sobrevivido, incluso ha triunfado, por caradura, listillo y, sobre todo, por carecer de principios. Basta recordar lo que prometió hasta la saciedad en la campaña electoral: que jamás pactaría con los populistas de Podemos y que nunca dependería de los separatistas. Mintió sin pudor a sus votantes. Pero ahora se encuentra en manos de Pablo Iglesias, un hombre tan inteligente como sibilino. El que le ha aupado a la Presidencia del Gobierno con su audaz moción de censura y el que le va a llevar de la mano, o del cuello, durante la entera legislatura. Que durará lo que quiera Junqueras.

Es verdad, no obstante, que gracias al malote de Rufián y al zorro de Iglesias, Pedro Sánchez va a ser presidente del Gobierno con 120 escuálidos escaños. Va a cumplir su sueño de salir triunfador del Congreso de los Diputados. Y probablemente poco le importa tener que hincarse de rodillas ante los separatistas o mirar para otro lado cuando los comunistas asalten el cielo del Consejo de Ministros. Porque, mientras tanto, él contemplará con displicencia desde el Falcon a los pobres terrícolas que nunca han saboreado las mieles del poder.

Joaquín Vila

Director de EL IMPARCIAL

JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL

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