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CATALUÑA

El secesionismo reafirma su fractura al tratar de aunar sus reclamos a Pedro Sánchez

El secesionismo reafirma su fractura al tratar de aunar sus reclamos a Pedro Sánchez
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miércoles 15 de enero de 2020, 22:40h
Sólo han podido llegar a un acuerdo de mínimos que evidencia sus divisiones internas.

Quim Torra arrancó este miércoles con una declaración de intenciones en toda reglas. Repitió que no tiene pensado acatar una sentencia en firme del Tribunal Supremo que lo inhabilite, salvo que la sanción venga del Parlament, caso en el que se apartaría de sus funciones. "Si el Parlamento de Cataluña llegase a este extremo de desautorizarme, estaríamos hablando de que seguramente estaríamos unos meses con un presidente en funciones y se convocarían elecciones", ha proclamado.

Pero al mandatario secesionista le esperaba más actividad en esta fecha. Él mismo había convocado para la tarde una cumbre en la que estaban citados los partidos e instituciones independentistas más representativos. El dirigente les había reunido para consensuar los reclamos que el bloque separatista catalán quiere plantear al presidente Pedro Sánchez.

A la charla, que ha tenido lugar en el Palau de la Generalidad y se ha prolongado más allá de las dos horas, han acudido miembros de todas las formaciones citadas. Han acompañado a Torra el vicepresidente del Govern, Pere Aragonès, la consejera de la Presidencia, Meritxell Budó, y Elsa Artadi y Albert Batet de Juntos por Cataluña. Asimismo, por parte de ERC han acudido Marta Vilalta y Josep Maria Jové, mientras que de la CUP se han presentado Carles Riera y Maria Rovira. Con respecto a Òmnium han intervenido Marcel Mauri y Jordi Bosch y del lado de la ANC lo han hecho Josep Cruanyes y Arià Bayé.

Pero las expectativas de Torra han saltado por los aires con celeridad. En el evento, en el que ha participado videoconferencia el eurodiputado Antoni Comín, referente del llamado Consejo por la República, se han subrayado las diferentes posturas y sensibilidades de todos los presentes. La distancia estratégica ha resultado tan abrupta que sólo han alcanzado a firmar un acuerdo de mínimos del que se extrae que han pactado reclamar a Moncloa el derecho a la autodeterminación y el "fin de la represión".

Por lo demás, el contenido coral de la cumbre se ha desinflado al corroborarse el "escepticismo" de CUP y ANC y el recelo y la "cautela" con la que JxCat enfoca la negociación con el Ejecutivo de coalición, toda vez que se rubricara un acuerdo de investidura particular entre ERC y el PSOE. Así las cosas, la llamada a la unidad y la cohesión tras la sentencia del 'procés' no ha terminado de calar, según parece.

Budó ha ejercido de portavoz del encuentro y ha querido destacar que Torra ha sido apoyado por los partidos y las instituciones citadas para que reclame a Pedro Sánchez los mencionados puntos: el "fin de la represión" y el derecho a la autodeterminación. Nada más ha gozado del "consenso" colectivo, ha reconocido la la consejera de la Presidencia del Govern.

Ha hecho hincapié esta responable secesionista que Torra "ya tiene el consenso de todos los actores del independentismo que hoy estaban representados en esta reunión, para exponerle tanto el derecho a la autodeterminación como el fin de la represión" si hubiera de sentarse mañana con Sánchez. Y ha señalado que el objetivo de esta mesa de diálogo del bloque independentista es "dar continuidad" a los contactos en busca de la cohesión de criterios. Porque están empeñados en lograr el consenso en el "contenido, las condiciones y las garantías" que habrá de tener la mesa de negociación con el PSOE.

El caso es que amén de la versión oficial del Govern, algunos de los asistentes han comparecido para dejar clara la fractura interna del independentismo. Carles Riera, de la CUP, ha resultado el más vehemente en la clarificación de lo ocurrido. Ha mostrado su "máximo escepticismo" ante la mesa de negociación con el Gobierno, avisando que su partido será "rotundamente beligerante" si ese diálogo se rige por "marcos de naturaleza autonomista". Los antisistema catalanes, han reiterado, apuestan por la "movilización y la desobediencia civil e institucional para forzar" al Estado a una negociación que tienda a la amnistía y la autodeterminación. De hecho, ha susurrado un abandono de la CUP de la mesa secesionista.

La portavoz de Esquerra, Marta Vilaltta, ha desplegado una retórica menos abrasiva. Ha dado valor al pacto alcanzado con el PSOE para que se mantenga una negociación entre gobiernos que, ha dicho, puede servir para "acercar" una "solución democrática" al desafío secesionista. Pero, como no podía ser de otro modo, ha recibido la respuesta cortante desde JxCat. Elsa Artadi ha rebajado el optimismo de su homóloga y se ha limitado a ser "prudente" con respecto a las conclusiones de las negociaciones entre Torra y Sánchez. Y ha negado que el acuerdo entre ERC y los socialisya sea un "avance".

Finalmente, Artadi ha delimitado los apoyos de su partido a la negociación si no sirve para "perder el tiempo y alimentar una falsa imagen dialogante de Pedro Sánchez", y si sólo se tratan "temas antirrepresivos". Y Budó, tras la reunión, reforzó la idea inicial de Torra, exponiendo que la posibilidad de la celebración de unas elecciones catalanas en 2020 es real si el Parlament acata la inhabilitación de su jefe.

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