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TRIBUNA

El Brexit y los criterios de Copenhague

lunes 20 de enero de 2020, 20:17h

El Reino Unido, aunque todavía no se ha ido, ya tiene fecha de salida y se irá. Ahora bien ¿ y si decidiese volver a la Unión otra vez después, qué pasaría con él ? Muy fácil, vuelta a empezar, pues según el Tratado se le tratará como si fuera un candidato más de la Europa oriental o de la Europa central que quisiera entrar ¿ Y eso puede ser verdad? ¿todos igual? ¿no hay ningún procedimiento más?

Veamos. Según el Tratado de la Unión para entrar hay que cumplir una doble condición: que el candidato sea europeo, lo cual depende de la geografía, y que respete los valores europeos, que son universales e imperecederos, a saber: la dignidad, la libertad, la democracia, la igualdad y el estado de derecho, y los derechos humanos, también. Y además añade el Tratado, se tendrán en cuenta los criterios de elegibilidad del Consejo Europeo, que son políticos y que no dice cuales son, pero si se los conoce porque el propio Consejo ha dicho que son los llamados “criterios de Copenhague”.

Los estados de Europa central y oriental si quieren entrar en la Unión han de cumplir lo acordado por el Consejo Europeo de Copenhague de junio de 1993, en donde éstos se formularon pero los cuales ni se fijaron con carácter general para la accesión ni fue una modificación del Tratado, sino que solo son para la entrada de los países europeos asociados a la Unión.

En total se redactaron diecisiete conclusiones en Copenhague y concretamente la 7ª se refiere a las relaciones con los países de Europa central y oriental, donde hay un epígrafe sobre los países asociados que a su vez hace cuatro apartados y en el II) dice que tales países ”han sido debilitados por cuarenta años de planificación central” y en el apartado III) dice que “ el Consejo Europeo ha acordado que los países asociados de Europa Central y Oriental que así lo deseen, se convertirán en miembros de la Unión Europea. La accesión tendrá lugar tan pronto como el país asociado sea capaz de asumir las obligaciones de ser miembro satisfaciendo las condiciones económicas y políticas requeridas.”

La cuestión que ahora se nos plantea es que, pongamos por caso, si Islandia o Noruega o el mismo Reino Unido otra vez quisieran entrar, no tendrían que cumplir con Copenhague pues no son de la Europa central ni oriental ¿o si tendrían que cumplir? Y ya metidos en harina ¿y si al Reino Unido le diera por el socialismo, la planificación central, prescindir del mercado y la competencia desleal? ¿Y si el Reino Unido enfermara y se debilitara por falta de competencia y hasta cambiara su sistema jurídico y político en uso legítimo de su soberanía nacional? ¿Es que daría eso igual?

Pero es que, además, de lo cual tampoco ningún estado europeo actual occidental está libre ni exento, pues en este mundo, y en Europa igual ya sea oriental, central u occidental, caer en las garras del izquierdismo más visceral siempre hay la posibilidad. Entonces ¿qué haríamos ahora? ¿aplicaríamos los criterios de elegibilidad en la Europa occidental actual con la misma intensidad que si se tratara de los estados de la Europa oriental y central que pasaron tal enfermedad infantil el siglo pasado ya? Porque si uno coge el sarampión de mayor la enfermedad es mucho peor y más motivo hay para la medicina tomar.

En el mundo al revés del otro lado del espejo, donde los efectos vienen primero y los causas después, iba Alicia paseando cuando de repente empezó a oscurecer:

- ¡Qué nube más negra! exclamó Alicia

- “Es el Cuervo Gigante” dijo Tweedledum que todavía estaba allí con Tweedledee, quienes muy atemorizados por la sombría perspectiva atmosférica, pese a ir enteros armados de forma grotesca, salieron

- “Me gustaría que no batiera las alas tanto ¡Vaya un viento que esta dando! ¡Mira, ya voló un chal!”, dijo Alicia.

Al instante la reina blanca del ajedrez llegó corriendo a todo meter, aunque no tenía pies, tras el chal.

- “Está su majestad muy arrebatada en su ropa”, dijo Alicia y diligente se lo fue a colocar.

- “Gracias querida, el caso es que a mí cualquier cosa me contenta como vestimenta”, respondió la reina.

  • Y Alicia replicó “Tiene su majestad el traje tan torcido y como con alfileres prendido que nunca estará derecho si se lo pone solo por un lado”.

Juan Carlos Barros

Abogado, consultor europeo y periodista

JUAN CARLOS BARROS es abogado, consultor europeo y periodista

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