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Y DIGO YO

Quien con Podemos se acuesta, mojado se levanta

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
martes 28 de enero de 2020, 18:36h

Al caso viene este refrán tan popular -que no populista- para subrayar los pagos a los que se debe Pedro Sánchez para poder ser presidente de un Gobierno de coalición. ¡Y lo que le queda! Porque el aforismo original ‘Quien con niños se acuesta, mojado se levanta’ no deja de ser una advertencia a lo que sucede cuando uno anda con malas compañías.

El tremendo lío en el que se ve envuelto el Gobierno y el PSOE a cuenta del oscuro episodio del ministro de Transportes y secretario de Organización del partido socialista con el avión venezolano responde únicamente al compromiso del presidente que quiso dejar de estar “en funciones” sin reparar en los costes que eso conlleva. En estas se ven Sánchez y las cabezas pensantes que le asesoran y que están demostrando una capacidad ilimitada para inventar historias.

Pensaba yo que llevaban ya siete versiones diferentes de los sucedido con la número dos de Nicolás Maduro cuando escucho en la radio y leo en la prensa que ya han anotado la duodécima. No me negarán que tiene mérito, pero, claro, en Moncloa hay muchos expertos que cobran un buen sueldo por idear versiones, excusas, coartadas y subterfugios.

Así, José Luis Ábalos dijo al principio que nada de lo escrito era cierto. Lo negó de forma rotunda. Después matizó que sí, que vale, que únicamente saludó a Delcy Rodríguez porque estaba allí cuando él lo que quería era saludar al ministro de Turismo de Venezuela, que es muy amigo suyo. Ya saben, él no quería, fue “un saludo forzado por las circunstancias”.

Pero tampoco era verdad porque en un nuevo giro de la historia, el político español alargó ese saludo a 25 minutos de conversación. Por medio, hasta la versión definitiva, que pocos saben ya cuál es, incluso el ministro Fernando Grande-Marlaska tiene su protagonismo, ya que, al parecer, habría pedido a su compañero en el Consejo de Ministros que vigilara que la vicepresidenta venezolana “no pisara suelo español”.

Lo que muchos se preguntan hoy es cómo pasó Delcy Rodríguez de ese avión procedente de Venezuela hasta el que le llevaría a Doha para ir después a Turquía sin pisar suelo español, si pasó algún control, si la escoltó alguien, si iba el propio Ábalos con ella y si tenía que ser retenida, por qué no se hizo.

Por mucho menos que esta enrevesada trama plagada de irregularidades y, esta por ver, si de ilegalidades que puede implicar a terceros, el PSOE y el presidente en particular ha pedido la dimisión de personas que, algunas, incluido algún ministro propio, llegaron efectivamente a dimitir. Pues bien, lo único que tenemos claro de esta oscura peripecia es que el ministro de Sánchez no se va ni le echan.

Lejos de eso, desde Presidencia se alaba la intermediación del ministro por “evitar un conflicto diplomático”, aunque nadie sepa qué conflicto, y el propio interesado se autopone medallas cuando lo reconoce: “No he hecho nada mal, sino todo lo contrario. He prestado, si acaso, un servicio a este país”.

Tampoco extraña. Es lo habitual desde que gobierna este equipo y, mucho nos tememos que se acentuará con los compañeros de viaje que se ha buscado Sánchez. El refrán que se menciona en el título tiene connotaciones negativas y así se está demostrando. Da la sensación de que no será el único episodio en el que se verá envuelto Pedro Sánchez como consecuencia directa de su relación tóxica con Podemos y éstos, al tiempo, con el gobierno bolivariano del dictador Nicolás Maduro.

Y es que el motivo de la reunión es el verdadero quid de la cuestión: ¿De qué hablaron durante 25 minutos la número dos del Gobierno de Venezuela y el ministro español? ¿Hasta dónde llega el papel de Podemos en esta “película de cine negro” con despedidas a pie de avión? O al contrario, ¿pueden temer los de Pablo Iglesias que el PSOE se esté informando del alcance de sus conexiones con el Gobierno de Maduro al respecto de su financiación?

Visto el mal lugar en el que están poniendo al ministro de Transportes por una actuación difícilmente justificable, ¿qué está sugiriendo Ábalos cuando dice que “de aquí no me echa nadie”? ¿Qué poder o información tiene para insinuar con tanta confianza que no le van a echar?

Interesante, ¿no? Pues no se preocupen, cuándo más preocupados estemos todos en saber qué ha pasado realmente en este turbio asunto y cuáles son los verdaderos problemas del Gobierno de coalición de Pedro Sánchez, saldrá otra cuestión con suficiente intriga que marque la agenda informativa y política. Y así llevamos meses enlazando una con otra.

Javier Cámara

Periodista

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