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DE RISA, LAS CONTRADICCIONES DE SÁNCHEZ

viernes 31 de enero de 2020, 10:58h
El ciudadano medio se toma ya a risa las contradicciones de Pedro Sánchez. Afirma una cosa y hace la contraria...

El ciudadano medio se toma ya a risa las contradicciones de Pedro Sánchez. Afirma una cosa y hace la contraria. Descalifica a un líder político de forma ofensiva y a las pocas semanas se abraza con él. Asegura la imposibilidad de trato con determinadas agrupaciones políticas y se encama luego con ellas. Todo un ejercicio permanente de contradicciones y engaños.

La ciudadanía ya no se irrita con los vaivenes de Pedro Sánchez. Tampoco le sorprenden. La gente se mofa de lo que dice y hace chacota de lo que afirma. El presidente del Gobierno se ha convertido en un espectáculo, en el circo de las mentiras, en la caravana de las contradicciones y rectificaciones.

Ante el vaporoso anuncio de elecciones en Cataluña, Pedro Sánchez anuncia que la indecencia de la prevista mesa de negociaciones tú a tú entre el Gobierno de la nación y el de la autonomía catalana, se aplazará hasta que se celebre la jornada electoral. Esquerra Republicana de Cataluña monta en cólera y el presidente se precipita a rectificar su decisión. Es el delirio, pero a Sánchez le trae sin cuidado.

Durante meses ni siquiera se ponía al teléfono cuando le llamaba el racista Joaquín Torra, presidente marioneta de la Generalidad. Anunció urbi et orbi que nada tenía que hablar con un dirigente que pedía la autodeterminación y la amnistía para unos presos condenados por sentencia unánime del Tribunal Supremo como reos de gravísimos delitos contra el orden constitucional.

Ahora mantiene una entrevista con Torra, inhabilitado como diputado y tal vez como presidente de la Generalidad. Y el racista, que ha calificado a los españoles de “bestias carroñeras”, declara ante las cámaras de televisión que la entrevista que concederá al presidente del Gobierno en Barcelona es para tratar de la autodeterminación y la amnistía.

Y todos tan frescos. Genuflexo ante Torra, el presidente del Gobierno se dispone a trasladarse a Barcelona para ser recibido por un político racista y miserable. De risa.