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EL REY DESEMPEÑA SERENAMENTE EL PAPEL QUE EL PUEBLO LE ENCOMENDÓ EN LA CONSTITUCIÓN

lunes 03 de febrero de 2020, 12:59h
Ante las Cortes Generales, respaldado por el respeto general, incluido el de Pablo Iglesias...

Ante las Cortes Generales, respaldado por el respeto general, incluido el de Pablo Iglesias y sus diputados, el Rey ha hablado con serenidad, impecable vocalización y gran acento de verdad. Ha subrayado la libertad de la que gozan los españoles en la democracia pluralista plena que garantiza la Constitución. Las palabras de Felipe VI fueron precedidas por un excelente, excelente discurso de la presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet.

Desde su exilio en Estoril, Juan III defendió siempre, contra la dictadura de Franco, el objetivo sustancial de la Monarquía: devolver al pueblo español la soberanía nacional secuestrada en 1939 por el Ejército vencedor de la guerra incivil. Juan Carlos I convirtió en realidad el deseo de su padre. Felipe VI da ahora continuidad a la Monarquía de todos y su discurso ha sido constructivo, sin exclusiones, mirando hacia el futuro, como corresponde a la democracia española, construida sobre el espíritu de la Transición, es decir, sobre la concordia y la conciliación entre los españoles. España, ha dicho, no puede ser de unos contra otros.

El Rey ha hecho énfasis en la unidad y la permanencia de la nación española y subrayó que el Parlamento es el corazón de nuestra vida política y que la esencia del parlamentarismo es el acuerdo. La Constitución, añadió, se mantiene como el lugar de encuentro de todos y también de la diversidad territorial dentro de la unidad.

La continuidad dinástica estuvo representada en el Parlamento. Al lado de la Reina Doña Letizia, se sentaron la Princesa de Asturias, Doña Leonor, y la Infanta Doña Sofía. Junto a los naturales vaivenes de la alternancia política que la democracia pluralista produce, quedó clara la estabilidad en la Jefatura del Estado, como ocurre en muchas de las mejores naciones del mundo: Reino Unido, Japón, Canadá, Suecia, Noruega, Dinamarca, Bélgica, Australia, Países Bajos…

El discurso del Rey Felipe VI fue acogido con una de las ovaciones más prolongadas que se han escuchado en la Cámara. Las discrepancias, en fin, de varias agrupaciones secesionistas son solo una anécdota menor que subraya el orden constitucional respaldado por la inmensa mayoría del pueblo español.