El emblema del motociclismo español ha confirmado las malas sensaciones en el test de Sepang.
La primera jornada de entrenamientos en Sepang (Malasia) constituía la primera prueba de fuego a la recuperación de Marc Márquez. El vigente campeón del Mundial de MotoGP fijó este viernes como el día en el que corroborar si la rehabilitación de la lesión de su hombro derecho va por buen camino. Pues bien, él mismo ha compartido con su equipo que no es el caso. Que la operación realizada en noviembre no está, ni mucho menos, sanando como se había previsto.
El piloto explicó a Repsol Honda lo siguiente: "Es muy importante volver a subirme a la moto y estoy feliz de empezar de nuevo, pero desafortunadamente me encuentro peor de lo que me esperaba". Finalizó el test en el lugar duodécimo y con unas sensaciones tendentes más a la indigestión que a la seguridad en sus posibilidades de llegar en plena forma al inicio de la temporada.
Márquez fue intervenido a finales de 2019 con la intención de prevenir una dolencia similar a la sufrida en el hombro izquierdo durante 2018. Se trataba de una decisión consensuada entre el protagonista, su cuerpo médico y los responsables del escuadrón español. Lo que no formaba parte del planteamiento era que a estas alturas la articulación no respondiera del todo bien.
"He comenzado con buena energía en mi primera salida a pista, pero he tenido que calmarme un poco y asegurarme de que podía terminar el día. He intentado encontrar mi ritmo y trabajar los aspectos que necesitábamos. El plan sigue siendo el mismo: completar 35 vueltas hoy, 45 mañana y el último día veremos", prosiguió en su análisis del rendimiento de esta fecha.
Y concluyó rubricando que "lo más importante es que el hombro se ha mantenido estable y por la tarde el dolor no ha empeorado. Tenemos que ir paso a paso y ser pacientes". Marc, por tanto, sigue apesadumbrado ante horizonte que empieza a atisbar. Pero cuenta con una capacidad física y mental sensacionales, propias de la leyenda que ha ido construyendo. Así que no queda otra que esperar.
Por otro lado, se hermano Álex Márquez se mostró pletórico en su debut oficial con la Honda. "Estoy muy feliz por cómo ha ido todo hoy. El test de hace unos días nos permitió tener una base y ayudar a un debutante como yo a empezar a entender la MotoGP en este circuito. Hoy hemos seguido mejorando y hemos dado algunos pasos adelante con neumáticos usados", proclamó.
"Tenemos todavía bastante trabajo por hacer, pero el equipo está usando su experiencia para darme nuevos aspectos en los que centrarme en cada salida a pista. Cada día que pasa somos más rápidos y estoy deseando que llegue mañana", expuso el campeón de Moto2 que este año ha dado el salto a la máxima categoría. Y se felicitó por el hecho de "tener más pilotos en pista", ya que esa tesitura le permite aprender más conceptos y detalles de sus rivales.
Finalmente, la delegación española estuvo completada por Maverick Viñales. El piloto de Yamaha no pudo extraer demasiadas conclusiones de su moto, mas sí señaló que las sensaciones "fueron fantásticas". "Una vuelta a 1:59 aquí es bueno para mí. Tuve las sensaciones que esperaba (...), he ido rápido y a un buen ritmo. Tenemos que seguir trabajando para entender muchas cosas. Tenemos que probar muchas cosas, especialmente mañana", reflexionó ante el departamento de prensa de su equipo, el Monster Energy Yamaha.
Viñales, que aspira a dar el salto definitivo en 2020, remató sus 49 vueltas y sexta plaza, desglosó que este sábado se dedicará a probar elementos de la moto, mientras que en "el tercer día será cuando me centre en mí". Y también habló su compañero, el icónico Valentino Rossi. "Fue duro, especialmente por las condiciones. Llovió y no acabamos nuestro programa. El tiempo de mi vuelta (1:59.569) y mi puesto no son fantásticos, pero trabajamos bien. La M1 2020 es diferente y necesitamos conocerla mejor", sentenció el italiano, que concluyó décimo y sigue valorando su posible jubilación en estos primeros meses del curso.