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MMA

UFC 247. Reyes humaniza al mito Jon Jones y la polémica estalla

UFC 247. Reyes humaniza al mito Jon Jones y la polémica estalla
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(Foto: Twitter: @JonBonesJones)
domingo 09 de febrero de 2020, 07:19h
Los jueces decretaron que el campeón revalidara su cinturón de forma unánime. Casi de manera inexplicable. El aspirante se acercó más que nadie al cetro del histórico 'Bones'. Además, Valentina Shevchenko dominó la defensa de su título de forma maravillosa.

Jon Jones ya es historia de las artes marciales mixtas (MMA, por sus siglas en inglés). Con 32 años, ha acaparado tantas plusmarcas como titulares en los medios de comunicación. Ha lidiado con sanciones por dopaje que han puesto en tela de juicio sus marcas, pero lo cierto es que nadie le ha ganado nunca. Ha peleado 26 veces y sólo ha sufrido una descalificación. Es el dominador absoluto de la división del peso semipesado, categoría en la que posee el récord de victorias (20) y de defensas del título (11) en la historia de la UFC.

Se trata de un deportista particular, el más joven en ganar y defender el título de una división en la compañía dirigida por Dana White. También es un luchador tan completo y dotado que llegó a pelear y a ganar, a los mejores del planeta, sin tomarse en serio el entrenamiento. Esta actitud por la que creyó ser invencible, dicho por él, le llevó a descentrarse y a acabar dando positivo. Pero la pompa nociva ha quedado atrás y ahora, ya treintañero, 'Bones' Jones se encuentra en otro estadio. Más calmado, más asentado y con un mayor aplomo.

La tranquilidad con la que se maneja asusta. Desde que regresara a la competición tras su última sanción, ha mostrado una cara imperial dentro y fuera del octágono. Regresó a la actividad en diciembre de 2018, ganando a Alexander Gustafsson. Y desde entonces se ha evidenciado como uno de los pocos nombres irrefrenables, con dos defensas, en seis meses, ante Anthony Smith y Thiago Santos -los aspirantes número 3 y 1, respectivamente, de la división-. Por ello, Dana White le preparó para este domingo una batalla ante otro coloso invicto: Dominick Reyes (cuarto aspirante, con una marca de 12-0).

Cuando Jones se debatía entre el cambio de peso, apuntando hacia la cima de Stipe Miocic (peso pesado) o de Israel Adesanya (peso medio) para alimentar su ambición y legado, se le propuso examinarse ante Reyes y aceptó. No en vano, en toda la trayectoria en la UFC del talentoso peleador afincado en Albuquerque sólo se había medido una vez a otro guerrero invicto (Daniel Cormier). Así que el Toyota Center de Houston, en esta madrugada, contemplaría un evento que ponía en tela de juicio la aplastante superioridad de uno de los iconos de las MMA modernas. Si bien las apuestas le daban un favoritismo nítido.

Reyes alzó el telón con una muestra rebosante de personalidad. Impuso el ritmo y desde el primer cañonazo conectado -en los segundos iniciales- mantendría un despliegue de sus virtudes que se extendería todo el round inaugural. Patadas bajas, patadas al cuerpo y a la cabeza circundaron a Jones, quien tenía dificultades para interpretar los constantes cambios de dirección del peleador de origen mexicano. Sólo en los segundos postreros el mito pudo intercalar una patada a la testa ajena.

La declaración de intenciones de Dominick no cesaría. En el siguiente parcial aumentó las dudas de 'Bones' con una presión tremenda que se limitaría al boxeo. Hubo de escapar el campeón, defensivamente, logrando no ser dañado de manera significativa. Y desde esa postura contemporizadora, inteligente, sostuvo al inexperto rival en su desarrollo energético superlativo. Jones casi no mostró sus armas, más allá del pegajoso achique. Estaba planteando una pelea larga. La igualdad vista bien podría corresponder a una hoja de ruta estudiada.

Pero Reyes se negaría a ser sujeto pasivo de esa estrategia y en el tercer round volvió a aterrizar fogonazos, sobre todo al cuerpo. Aunque también embocó un gancho poderoso y una patada a la cabeza. No iba a dejarle un segundo de respiro al luchador que llegaba montado en una racha de 17 victorias consecutivas. Incluso encajó un codazo en el 'clinch'. Con el cansancio erosionando a los profesionales en liza, Jon apuraría a guardarse el suelo y la profundidad de sus afamados contraataques. Eso sí, dio continuidad a su presión particular y silente .

Confiaba el defensor del cinturón en un desplome del tempo y el derroche de Dominick. En cambio, en el cuarto asalto se comió una combinación tempranera. Se estaba nublando la cita para 'Bones', quien decidió aplicar, con urgencia, sus intentos (infructuosos) de derribar al contrincante. Y repetir las abrasivas patadas a las piernas. El altísimo ratio de efectividad defensiva de Reyes ante los 'takedowns' del gigante le sirvió para ganarse el respeto. En este punto le tocaba soportar la falta de fuelle. Y la presión de Jones llegaría al techo, cuando se rondaba el quinto round.

Necesitaba el aspirante seguir moviéndose y cambiando las direcciones para sobrevivir y colocar en aprietos a los jueces. Durante cinco minutos. Se preveía un respingo volcánico del tipo que ha limpiado la división -ha ganado a todos los contendientes del semipesado-. Y trató de llevar al suelo la contienda por última vez, pero al comprobar imposible esta opción, detonó una tormenta de patadas que le acercaron, más y más, a la distancia de golpeo. El quinto fue el único asalto dominado desde un ejercicio reconocible por el astro. Mas, quedó sin remate. El 'challenger' siguió de pie. Dominick había mencionado su voluntad de repetir el logro de Chris Weidman (quien rompió la racha de 16 triunfos del emblemático Anderson Silva) y construyó un rendimiento similar.

La decisión de los jueces sería discutida, fuera cual fuera tras esta definitivamente y sorprendentemente igualada pelea de campeonato. Reyes había mandado en cuanto a golpeos conectados en los tres primeros 'rounds' y la decisión, inexplicablemente unánime (48-47, 48-47 y 49-46), revalidó el campeonato de Jones, que se convirtió en el peleador con más victorias con un cinturón en juego en la historia de los Estados Unidos. "Te has ganado mi respeto", le dijo a Dominick, antes de analizar que venció por su gran último asalto y los takedowns. Y de confesar que fue una batalla muy apretada. Parte del público que vino a ver a la leyenda acabó pitando su triunfo (uno de los menos honrosos de su ilustre currículo). El californiano le había llevado al límite, si no superado, con lo que, al menos cabía una decisión dividida. Dana White hubo de remangarse para dar explicaciones en la sala de prensa.

Mucha menos polémica e indignación conllevó la otra pelea por un campeonato de la noche. En ella, Valentina Shevchenko acomplejó a su rival y contendiente número uno del peso pluma, Katlyn Chookagian. La luchadora nacida en Kirguistán usó su clase para modificar la mayor altura y distancia de golpeo de su oponente en una desventaja. Su velocidad de movimientos, excelso 'timming' a la hora de elegir los golpeos y la categorización como la peleadora con fundamentos técnicos más pulidos que haya competido en la UFC pintarían un duelo desigual.

Shevchenko, que sólo ha perdido ante Amanda Nunes y casi es 20 veces campeona del mundo en Muay-Thay, confirmó su tercera defensa del título con una solvencia asombrosa. Minimizó la movilidad de la estadounidense con una facilidad metódica que rápido marcó territorio. Dejó pasar dos asaltos de estudio para sentenciar en el primer minuto del tercer round, con una maravillosa crucifixión que dejó a Chookagian a su merced. Y, ahí, descerrajó una impía tromba de golpes y codazos que obligó al árbitro a parar la pelea y decretar el KO técnico. A sus 31 años, 'The Bullet' no divisa rivales de su altura. Puede que deba plantearse saltar a otra categoría para encontrarlos.

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