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TRIBUNA

Definición de valor

jueves 13 de febrero de 2020, 20:41h

Todo el mundo habla de valores. Pero si preguntamos a alguien ¿cuál es tu definición de valor?, no sabría qué contestar. Aquí ofrecemos esta definición: valor es lo que debe ser, sea o no sea.

Hay un trapo sucio en la calle. A cinco metros hay un contenedor. Alguien pasa, recoge el trapo y lo mete en el contenedor. Eso es lo que ven mis ojos de carne. Pero mi ojo axiológico, o mi conciencia moral como se ha llamado siempre, percibe o intuye el deber-ser. En este caso lo que debe ser coincide con lo que es. Ha hecho lo que debía hacer.

En cambio, si alguien ve el trapo y el contenedor, y pasa de largo, mis ojos de carne captan unos hechos distintos, pero mi ojo axiológico sigue viendo el mismo deber-ser de antes. Incluso el contrate entre lo que debe-ser y en este caso no es, me impacta más intensamente que en la situación anterior en que coincidían.

Así pues, lo decisivo en la intuición intelectual del valor por la conciencia moral está en el deber-ser. Lo que percibe la intuición sensible es secundario. El deber-ser es el mismo, tanto si se cumple con el valor de la limpieza como si se omite cumplirlo. Y no digamos si se viola positivamente tirando el trapo sucio al suelo.

Si vemos un triángulo negro sobre fondo blanco, nos parece algo sólido, el triángulo está lleno. En cambio, si el triángulo es blanco y el fondo negro, nos parece que está vacío, una ventana. Pero en ambos casos la silueta del triángulo es la misma y da igual que su superficie la veamos llena o vacía. La silueta es el deber ser. Los hechos que capta la intuición sensible son sólo la ocasión para intuir intelectualmente el valor.

El paso siguiente consiste en darnos cuenta que, en los casos positivos en que el valor se cumple, lo que debe ser no es la acción con que se realiza el valor, sino el valor que brilla en esa conducta. Se puede ser limpio de muchas maneras. Lo importante es el valor de la limpieza como tal, y no la manera concreta con que se vive la limpieza.

Alguien ve el trapo y se agacha para meterlo en el contenedor. Pero percibe un intenso olor fétido y sospecha que puede infectarse. Además enfrente hay un colegio de niños. En vez de coger el trapo, llama al 112. Cuando le aseguran que lo recogerán enseguida, sigue su camino con la convicción de que ha cumplido a su modo con el valor.

Ahora pasa por allí un químico de profesión. Percibe el mismo fuerte olor hediondo, pero sabe que es inocuo. Coge tranquilamente el trapo y lo mete en el contenedor. También ha sido limpio, aunque con una conducta distinta.

Una vez que se ha formalizado la lógica, todo intelectual honrado debe tratar de formalizar lo que está diciendo en lenguaje ordinario. En estos ejemplos salta a la vista que la formalización correcta es

Fx & QF

en la acción x aparece el valor F y el valor F debe ser

x está por la acción con que se realiza el valor

F por el valor que brilla en esa acción

& por la conjunción y

Q por el deber ser

Es importantísimo comprender que lo que debe ser es el valor F, y no la eventual acción x con que se realiza o se cumple con él. O sea

Fx & Qx

es una fórmula incorrecta. Según la definición antes dada, x podría incluso ser la omisión o violación del valor. Entonces, escribir Qx sería más incorrecto todavía.

Por desgracia, todos caemos constantemente en este error lógico cuando afirmamos muy seguros Fulano lo hizo mal o Mengana lo hizo bien. Estamos siempre pensando en su conducta concreta y no tanto en el valor implicado en ella. En realidad, pensamos siempre Qx en vez de QF.

Un minuto de reflexión debería convencernos de que propiamente no hay ciencia ética de los casos concretos. Y no sólo porque el mismo valor puede cumplirse de múltiples maneras. Sino sobre todo por el hecho más trascendental de que toda persona humana es única en la historia universal. No hay otro yo en el mundo, dice Don Quijote.

Unamuno tenía siempre presente esta idea. Paseando con unos amigos por el jardín del convento de San Esteban de Salamanca, metió la cabeza en un pozo de piedra y gritó a pleno pulmón Yooooo.... El brocal del del pozo hizo retumbar su voz en muchos metros a la redonda.

¿Por qué hace Vd. eso, Don Miguel?

Para recordarme a mí mismo, y a todo el que lo escuche, que nunca antes ha habido un Miguel de Unamuno, ni lo volverá a haber jamás.

En rigor, no hay ciencia ética de los casos concretos. Sólo hay ciencia ética de los valores. La Axiología consiste en identificar los valores F y no en perderse en la estéril casuística de las acciones concretas x.

Se comprende que Unamuno hablase constantemente del sentimiento trágico de la vida. La vida ética es dramática. En ningún libro está escrito lo que yo debo hacer aquí y ahora. O en mis circunstancias, como diría Ortega. Es la primera ver que ocurre en la historia. No hay precedentes. Yo tengo que decidir ex novo lo que voy a hacer. Aunque otra persona hubiese estado antes frente al mismo problema, igual en todos sus detalles, él fue él y yo soy yo. Puede incluso que él acertase al tirar por la derecha y que yo también acierte al tirar por la izquierda. Puede ocurrir que los dos acertemos con soluciones distintas.

Eso es algo que nunca ocurrirá con un problema matemático. Si hay dos soluciones distintas, puede que una sea falsa y la otra verdadera, o bien que ambas sean falsas. Lo que no puede suceder es que ambas sean verdaderas.

Habitualmente no percibimos el sentido dramático de la vida moral. Sin embargo, dos o tres veces en la vida todos nos encontramos con algún problema grave, y para el cual ninguna decisión nos parece completamente clara. A lo más que podemos aspirar es a acertar con el mal menor, como suele decirse.

Más aún. La vida nos pone muchas veces ante la inexcusable obligación de juzgar. El juez al reo y el policía de tráfico al automovilista. Pero en rigor juzgamos a ciegas. Nuestros juicios tendrán que ser revisados por una inteligencia superior a la humana y dotada de ciencia ética sobre los casos concretos. De lo contrario, la Justicia no sería un valor que debe ser, sea o no sea en este mundo.

Lo que está bien claro es que, cuanto más conocimiento tengamos sobre los valores F, mayores probabilidades tendremos de acertar en nuestro dramático problema x. Y cuanto mayor sea nuestra ignorancia de los valores F, mayor será el peligro de errar en la decisión concreta x.

La Axiología es justo la ciencia que trata de identificar y ordenar las materias o contenidos de los valores F. Por eso es la ciencia que más nos puede ayudar en la vida.

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