El púgil británico se proclamó nuevo campeón del mundo con total merecimiento. Su dominio resultó aplastante.
La tensión entre Tyson Fury y Deontay Wilder había quedado constatada en el pesaje previo a la pelea de este domingo. Ambos boxeadores no se aprecian demasiado y su rivalidad había germinado tras la pelea precedente que mantuvieron, en la que una polémica -y presuntamente fraudulenta- puntuación de los jueces arrebató el cinturón de campeón del peso pesado al británico.
Pero Fury, de 31 años, se tomó una sabrosa venganza en esta madrugada. Derrotó con una abrumadora superioridad al estadounidense. Para proclamarse, al fin, campeón de la mencionada categoría, versión del Consejo Mundial de Boxeo. Wilder, de 34 años, no pudo más que ejercer de sujeto pasivo ante la estrategia y la ejecución sensacional de su rival.
El púgil europeo fue mejor, simplemente. Alcanzó a conectar golpes más potentes, llegando a mandar a la lona a su contrincante en dos ocasiones. El primer derribo arribó en el tercer asalto, cuando embocó una derecha a la cabeza, mientras que la segunda ocasión en la que envió a su oponente al piso asestó un trueno al cuerpo, en el quinto round.
La inercia apuntaba a un triunfo aplastante de Fury en la puntuación, si Wilder aguantaba. Pero no logró el estadounidense resistir la tormenta de golpes que Fury descerrajó en el séptimo asalto. El árbitro de la pelea, el estadounidense Kenny Bayless, pararía la pelea ante semejante desigualdad y decretó el triunfo del británico por nocáut técnico.
Tyson, apodado el 'Rey de los Gitanos', gobernó todos y cada uno de los asaltos. Y empujó a la esquina de Wilder a tirar la toalla en señal de abandono. Así, pudo brindar por la venganza de aquella pelea celebrada en el Staples Center de Los Ángeles, el 1 de diciembre de 2018. Puso en pie al aforo que llenó el MGM Grand Garden Arena de Las Vegas (Nevada) y, aclamado, alzó los brazos desde su nuevo y merecido estatus.
Su récord se eleva a una marca imponente de 30 victorias, cero derrotas y un combate nulo (el previo ante Wilder). Parecería que se encuentra en plenitud, con 21 nocáuts en la cosecha. Además, salió de este evento con una bolsa de 25 millones de dólares, si bien no estuvo en condiciones de cumplir su ambicioso pronóstico de tumbar a Deonay en el segundo asalto. Su confianza, eso sí, le catapultaría para zanjar con éxito la jornada. Jamás abrió una ventana de oportunidad a la tremenda derecha del estadounidense, redondeando su exhibición.

"Le castigué con una gran derecha en el tercer asalto y se recuperó para demostrar que es un guerrero que volverá. Será campeón nuevamente, pero diré a todos que el rey ha regresado a la cima del trono", proclamó. Y tras repartir halagos a su rival, analizó lo vivido de este modo: "Sabíamos y no ocultamos que si presionaba con mi ataque a Wilder el combate estaría bajo mi control y así fue como sucedió porque no pudo aguantar la presión ni mis golpes". Y confirmó que está dispuesto a participar en un tercer capítulo de esta rivalidad.
Wilder, en su caso, también se embolsaría 25 millones de dólares, pero perdió su invicto. En la undécima defensa del título se desplomó su marcha imperial, que acumulaba 42 triunfos y un nulo, con un registro asombroso de 40 nocáuts. Con la oreja sangrando, explicó que "soy un guerrero. Él tuvo una gran actuación y volveré más fuerte". "Incluso los más grandes han perdido y regresaron. Eso es solo parte del deporte del boxeo. Simplemente lo tomas como es. No puedo dar excusas esta noche. Tuve muchas complicaciones. Pero volveremos más fuertes la próxima vez", resumió.
Y se despidió confesando que le sorprendió la estrategia agresiva y de ataque de Fury. Amén de defender que "cierto que el mejor peleador ganó esta noche, pero cuando se paró la pelea estaba listo para salir con mi escudo". El lanzamiento de la toalla por parte de sus preparadores generaría un desencuentro con ellos. Incluso los miembros de su esquina discutieron el asunto. Jay Deas, entrenador principal, afirmó que "Mark (Breland, técnico asistente) tiró la toalla. No pensé que debería haberlo hecho". Sea como fuere, Fury ya manda en el peso pesado. Con el relevo asomando.