
La reunión del CS, que tuvo lugar en el balneario de Sochi (mar Negro), contó con la participación de los ministros de Exteriores, Serguei Lavrov; y de Defensa, Anatoli Serdiukov; y el director del Servicio Federal de Seguridad (FSB, antiguo KGB), Alexandr Bortnikov; entre otros altos funcionarios.
La firma de Medvédev se produce al día siguiente de que el líder georgiano, Mijaíl Saakashvili, hiciera lo mismo en Tiflis en presencia de la secretaria de Estado estadonunidense, Condoleeza Rice. Estados Unidos envió a Moscú por fax el documento con la firma de Saakashvili. Entre otras cosas el plan prevé que ambos países retiren sus tropas hasta las posiciones anteriores al inicio del conflicto.
Además, las tropas rusas serán retiradas a la línea que existía antes del estallido del conflicto, aunque podrán tomar medidas de seguridad adicionales hasta la creación de los correspondientes mecanismos internacionales.
El plan de arreglo patrocinado por la presidencia francesa de la UE incluye el alto el fuego, la renuncia al uso de la fuerza y el libre acceso a la ayuda humanitaria, así como el regreso de las Fuerzas Armadas de Georgia a su lugar de emplazamiento habitual.
Sin embargo, el alto el fuego no está muy claro, ya que según ha informado el Ministerio del Interior georgiano tropas rusas han volado un puente del ferrocarril a 45 kilómetros de la capital. Ataque que ya ha sido desmentido por el Ejército moscovita.
Este último punto suscitó distintas interpretaciones, pues Georgia ve en él la promesa de una fuerza de paz internacional, mientras Moscú considera que así se reconoce la necesidad de buscar un nuevo estatus para las regiones separatistas.
"El plan no prevé un nuevo estatus político de Abjasia y Osetia del Sur, pues su contexto se basa en las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que reconocen la integridad territorial de Georgia", que formalmente también acepta Rusia, manifestó Rice.
La semana pasada, Rusia desplegó soldados en Georgia después de que Tiflis enviara sus tropas a Osetia del Sur para intentar retomar el control sobre la provincia autónoma, que ya vivió un conflicto similar cuando intentó separarse de Georgia en la década de 1990. Moscú apoya a los separatistas en Osetia del Sur.