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CICLISMO

Tour de Francia. Así justifica el dopaje el que fuera jefe de Lance Armstrong

Tour de Francia. Así justifica el dopaje el que fuera jefe de Lance Armstrong
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martes 03 de marzo de 2020, 19:40h
Asegura que aquella operación, que dio como resultado la conquista de siete Tours, le costó el matrimonio y problemas mentales.

Johan Bruyneel fue ciclista profesional durante nueve temporadas. En aquella temporada de actividad alcanzaría a cosechar 29 triunfos, desde su perfil de rodador consumado. Corrió dos veces para el equipo ONCE y alcanzó a ganar dos etapas del Tour de Francia, una victoria parcial y un tercer puesto en la Vuelta España y, entre otros logros, un bronce en el Mundial en ruta de 1996.

Pero su ascenso a los altares del deporte aconteció cuando fue seleccionado por el director deportivo del US Postal. Con el potente patrocinio estadounidense, este estratega belga conseguiría que Lance Armstrong se coronara siete veces en la Grande Boucle, que Alberto Contador rubricara uno de sus entorchados en París, que Roberto Heras hiciera lo propio en la Vuelta o que Paolo Savoldelli alzara los brazos en el Giro de Italia. Su cerebro había cocinado al primer super equipo, el preludio del actual Sky-Ineos.

Pero con el paso del tiempo y de las pesquisas todo se truncaría. Sus galones de gurú de la preparación ciclista fueron contaminados para siempre al demostrarse que Armstrong se valió de un dopaje sistémico para poner su firma a todos los hitos narrados. La caída del astro estadounidense estaría acompañada por la del técnico belga, acusado directamente por el informe de la USADA (organismo norteamericano que lucha contra el dopaje) que esclareció la verdad de las cosas con respeto al US Postal. Y suspendido de por vida.

Pues bien, pasados los años, el director deportivo enterrado en una reputación infame bien merecida, ha sacado la cabeza. Ha enviado al portal Cycling Opinions un vídeo en el que es entrevistado. Una cinta que forma parte de una exposición documental. Pues bien, en esa conversación, el belga analiza lo vivido durante cinco minutos de testimonios sinceros.

"Hola, soy Johan Bruyneel. Puede que me conozcáis como ex ciclista y ex jefe del equipo de Lance Armstrong. Pero hoy tengo otra historia que contar. Soy el perfecto ejemplo de alguien que estuvo por un tiempo en la cima del mundo y que de repente cayó en desgracia. A una velocidad que rompe el corazón", abre su narración. "Yo caí desde una gran altura. Y luego te das cuenta que estás solo en el mundo", proclama.

A continuación, expone lo siguiente: "Desde que el informe (de la USADA) fue publicado, se organizó y ocurrió un gran asunto. Me costó mi matrimonio. Por otro lado, he aprendido que da igual cuan mal creas que están las cosas, siempre hay un siguiente nivel. Sea por encima o por debajo". Está a punto de entrar en el nudo de la lamentable actuación que le ha hecho pasar a la posteridad como un rostro nocivo para el ciclismo. Y no tiene pelos en la lengua para reflexionar en torno a la estructura construida para engañar.

"¿Si me arrepiento de haber usado el dopaje? Es una pregunta muy difícil. De hecho, mi mayor arrepentimiento es cómo éramos de arrogantes nosotros y del modo en el que nos comportábamos. Creo que el dopaje era inevitable y es posible que lo siga siendo. Es una pregunta difícil. Es una pena que nos hayamos encontrado en una era en la que lo que se decía era: 'Ok, si así es como se tiene que hacer, lo haremos. Si queremos sobrevivir, esto es lo que se tiene que hacer'. No había elección", justifica.

De inmediato, se le pone sobre la mesa la figura de su pupilo más aventajado. "La gente pensaba que Lance Armstrong era arrogante, distante y también he escuchado que era narcisista", asevera antes de especificar que "la vida no es siempre tan evidente y la fama es a veces algo complicado de gestionar". "¿Creo que él es una buena persona? Conociéndole como le conozco, yo diría que sí lo es. Hemos compartido muchas cosas. Él estaba allí para mí y yo estaba para él", subrayó.

"Cuando yo estaba realmente metido en problemas profundos, y hubo muchos momentos en los que estuve en problemas profundos, él estuvo ahí. Sin dudar y de forma incuestionable. 'Aquí estoy. ¿En qué te puedo ayudar? ¿Qué necesitas?'. Y ocurría también al revés. Creo que todo aquello reforzó nuestra unión", remató Bruyneel, reivindicando la lealtad de Armstrong.

Por último, confiesa cómo interpreta extremo de su existencia desde el presente. "Esta ha sido la mayor lección de mi vida. Ahora soy otra persona. Soy 20 años más viejo y 20 años más sabio. Algunas veces he tenido el sentimiento de haber tocado fondo y de que nunca me recuperaría. Recibí ayuda médica, tanto psicológica como física, durante todo aquel periodo", añade. Y se despide desglosando esto: "A veces me encontraba con alguien que me decía: 'Es increíble que todavía estés de pie'. Y cuando echo la vista atrás, por supuesto que hay muchos aspectos por los que no me hubiera gustado pasar o hacer". "Pero, ahora, cuando me miro a mi mismo, y veo quién soy y dónde estoy, y cómo miro a la vida, bueno, estoy orgulloso de mí", finalizó uno de los fantasmas que más persiguen y dañar, todavía, a este deporte.

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