España es ya el segundo país europeo con más muertes derivadas del coronavirus, solo superada por Italia. Todos los fallecidos eran personas de edad avanzada, la mayoría con patologías previas. Desde que la epidemia de coronavirus irrumpió en nuestro país, el Ministerio de Sanidad ha instaurado una política comunicativa metódica y transparente para dar cuentas del estado de la situación a los ciudadanos. Día tras día, el director y 'hombre tranquilo' del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, explica con estoica paciencia la evolución del Covid-19, que los ciudadanos también pueden consultar fácilmente a través de la web de Sanidad.
Sin embargo, conviene recordar que, en ningún caso, comunicación es sinónimo de gestión. Cada vez comienzan a oírse con más fuerza las voces de numerosos profesionales médicos que reclaman más recursos para hacer frente a unas circunstancias, por momentos, incontrolables. No porque carezcan de capacitación, nada más lejos; sino porque en muchos casos no disponen de medidas de protección tan elementales como una simple mascarilla. O porque no quedan camas en los hospitales. O simple y llanamente porque no tienen suficientes efectivos para atender al creciente número de personas que acuden a sus centros, preocupadas porque su cuadro clínico es similar al del Covid-19. El propio Simón reconocía este jueves que, aunque a día de hoy no hay desabasticimiento ni de medicamentos ni de mascarillas, sí "hay riesgo" en un "plazo razonable" si no se consiguen cerrar compras conjuntas en España y en la UE.
Esta semana la Organización Mundial de la Salud ha criticado la indolencia con la que algunos países están afrontando la epidemia. Sin citar a nadie, el director del organismo internacional, Tedros Adhanom, aseguró que les preocupa que algunas naciones "no estén tomándose el problema lo suficientemente en serio". "Seguridad, diplomacia, finanzas, comercio, transporte, información... todo el gobierno debe estar involucrado", subrayó el médico etíope. Por el momento esa transversalidad interministerial a la que alude la OMS no parece haberse implantado en España, donde, de hecho, ya estamos viviendo ciertas divergencias entre las decisiones del departamento de Salvador Illa y las de las 17 comunidades, que tienen transferidas las competencias. El cierre de 213 centros de mayores ordenado por la Comunidad de Madrid, y descartado por Sanidad, ejemplifica a la perfección esta diferencia de pareceres. Incluso los propios ministerios están chocando entre sí a la hora de aplicar medidas concretas, como ha sucedido con la guía emitida por Trabajo a fin de orientar a las empresas para la crisis del Covid-19, que acabó siendo desautorizada fulminantemente por Moncloa.
Por otro lado, pese a los 10 muertos y los 430 positivos que suma nuestro país, Sanidad sigue rechazando elevar el escenario de riesgo de contención a mitigación, algo que implicaría la adopción de medidas muy significativas, como el cierre de escuelas y universidades, cuarentenas masivas, suspensión de eventos con aglomeraciones... Es cierto que Italia o Francia, los dos países más afectados de la UE, ya han tomado este tipo de decisiones, pero también lo han hecho países como Grecia, que 'tan solo' cuenta con 66 infectados.
Insistimos en lo expresado la pasada semana: debemos combatir el coronavirus sin caer en el alarmismo pero tampoco en la autocomplacencia. Solo así lograremos contener una epidemia que ya amenaza con desafiar nuestro sistema de salud.