En prinicipio, el Mundial de la máxima categoría motociclista arrancará en Mayo y en España.
Este miércoles se ha confirmado que el inicio del Mundial de MotoGP se seguirá haciendo esperar debido a la amenaza del coronavirus. El Gran Premio de la República Argentina, que estaba previsto del 17 al 19 de abril, ha sido aplazado hasta noviembre. En concreto, hasta los días 20 y 22 de noviembre, hecho que también provoca un nuevo retraso del Gran Premio de la Comunidad Valenciana (que pasa al 27 de noviembre).
Esta decisión se ha unido a la cancelación inicial del Gran Premio de Catar -el que debía haber abierto el calendario- y al aplazamiento del Gran Premio de las Américas. Esta última cita fue retrasada este martes, pasando al fin de semana del 13 al 15 de noviembre. Este monto de movimiento de calendario, que bien podría proseguir, han colocado el banderazo de salida de la temporada al 1 de mayo. En el Circuito de Jerez de la Frontera-Ángel Nieto.
Así las cosas, Marc Márquez está en disposición de mejorar su estado físico y cumplir sin presión los plazos de rehabilitación de su hombro derecho. El vigente campeón del Mundial había llegado muy justo a la pretemporada, con muchos problemas para lidiar con las consecuencias de la operación a la que se sometió a finales de 2019, una tesitura que le complicó, hasta el extremo, la adaptación a la nueva Honda.
La supresión de la carrera catarí, en primer lugar, evitó a Márquez la disputa en el circuito de Losail, uno de los trazados que peor le vienen a las características de su Repsol Honda RC 213 V. Incluso su jefe de equipo, Alberto Puig, se mostró preocupado por cómo arribaba su estrella al primer tercio de año. El toque en un nervio de la anatomía del piloto catalán había diluido los plazos optimistas de recuperación de la cirugía, desplegando un nuevo plan de rehabilitación que tropezaba con la competitividad exigida.
Se lamentaba Puig por la mala fortuna y Marc, que se batía el cobre para conjugar el dolor con la urgencia por aprender cómo domar su nueva Honda, firmaba tiempos discretos y se caía. Sea como fuere, el carácter ganador del piloto le mantuvo con una fortaleza mental, reflejada en su discurso público, que aparentaba una interpretación en perspectiva nada alocada. El defensor del título tenía claro, entonces, que tarde o temprano estaría peleando por la cima con los mejores.
Al saber que también se aplazaban las carreras de Tailandia, Austin y Argentina, las semanas de margen se han multiplicado. Para reconstruir y colocar en su lugar todas las piezas que llegaron a Catar un tanto anudadas. El horizonte del nacido en Cervera se ha acabado de despejar por una crisis sanitaria global que le ha regalado tiempo para depurar sus obstáculos físicos y técnicos. Ahora el fabricante nipón ha de hacer su trabajo para resolver las dificultades que también salieron a flote en las probaturas de Losail.
En consecuencia, el arranque de la actividad en mayo ha supuesto un jarro de agua congelada para los pujantes rivales que asomaban. Nombres de Yamaha como, sobre todo, Maverick Viñales y Fabio Quartararo, salivaban con abrir un trecho con respecto a Márquez que encauzaran sus respectivas candidaturas a dar la sorpresa en 2020. Estos dos pilotos han evolucionado y han despuntado en los ensayos celebrados en estos meses. Parecería que el salto técnico de su fabricante ya ha sido dado. Con lo que toda la presión recaía sobre los hombros del seis veces campeón de MotoGP. Eso sí, en este paisaje Repsol Honda subrayó las seis segundas plazas que su referente firmó en 2019. Un dato que redunda la teoría de la regularidad por encima de la rapidez.