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Relatos

Akira Yoshimura: El martirio de la joven

domingo 15 de marzo de 2020, 20:21h
Akira Yoshimura: El martirio de la joven

Traducción de Sandra Ruiz. Marbot. Barcelona, 2020. 160 páginas. 11,21 €.

Por José Pazó Espinosa

Akira Yoshimura es un novelista japonés que vivió entre 1927 y 2006. Aunque su obra es muy interesante, es poco conocido fuera de su propio país. Quizá su obra más conocida es Hasen, Naufragios, que cuenta la vida en una aldea de pescadores del Japón medieval que tienen por costumbre hacer naufragar barcos para luego expoliarlos. Está narrada con minuciosidad por un niño, y esta es una de sus características más sobresalientes, una narración fría, detallada y diseccionadora. Atraído por las cosas del mar, en 1970 publicó un libro sobre los tres tsunamis más devastadores de la costa de Sanriku, libro que a raíz del tsunami de Fukushima alcanzó una notoriedad muy notable. En conjunto, es un autor formal y temáticamente muy interesante, diría que excepcional, aunque quizá al no tener una producción muy extensa no alcanzó fuera de sus fronteras, exceptuando alguna adaptación cinematográfica, la fama de la que sí han gozado algunos de sus contemporáneos.

Marbot Ediciones, que ya publicó Naufragios, nos regala ahora con El martirio de la joven, un libro breve, compuesto por dos relatos, el que da título al libro y La sonrisa de las piedras. Tienen 83 y 71 páginas respectivamente, por lo que se tratan de dos relatos breves, de lectura fácil y fluida, a lo que acompaña el formato del libro y su tacto suave y agradable, algo no muy común en los libros actuales. Me atrevería a decir que es un formato de edición algo japonés, por su flexibilidad y su simplicidad.

Los dos relatos de Yoshimura caen bien en la mano gracias a sus editores españoles, pero caen bien en el alma, y se agarran a ella de forma que es difícil liberarse de ellos. El primero, El martirio de la joven, entra dentro de la tradición japonesa de buscar narradores peculiares. En esta tradición encontramos obras como Soy un gato de Soseki, La nariz de Akutagawa o el relato de Kawabata Un brazo. Me siento tentado de hacer un spoiler, pero, aunque quizá no afectara mucho a la sorpresa ya que esta se desvela en las dos primeras páginas del relato, me resistiré a ello. Solo diré que el cuento se mueve en el reino de lo fantasmagórico e irreal, desde una base absolutamente real. Es en ese sentido deudor del estilo de Akutagawa, de los juegos narrativos de Hitchcock o en última instancia de Edgar Allan Poe. Es un cuento brillantemente atemporal, y estoy seguro de que quien lo lea sin saber ni la época ni el género del autor, le importará poco, porque la obra funciona admirablemente sin esa información, que en su caso sobra. Este es uno de los ingredientes de la buena literatura.

El segundo relato es menos brillante, pero más inquietante si cabe. Es sutil en la maldad o en el factor de perturbación que presenta. Se trata de dos amigos jóvenes que se reencuentran tras mucho tiempo. Uno de ellos, se va a vivir a la casa del otro, que vive con una hermana repudiada por su marido, y que pasa su vida recluida cosiendo. El amigo huésped se dedica a expoliar restos budistas en lugares remotos y oculta un pasado dudoso. Este hecho será determinante en la vida de los tres. Pero todo ocurrirá casi sin sobresaltos, y el desenlace, aunque terrible, queda fuera del propio relato, como si de un iceberg se tratara. En resumen, dos relatos magníficos, inquietantes y memorables, de un narrador amante de las sombras.

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