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EL REY, MENSAJE DE ESPERANZA, FRACASO DE LAS CACEROLADAS

jueves 19 de marzo de 2020, 09:39h
Felipe VI habló en el momento constitucionalmente oportuno: tras la declaración del Estado de Alarma y la celebración...

Felipe VI habló en el momento constitucionalmente oportuno: tras la declaración del Estado de Alarma y la celebración del Pleno virtual en el Congreso de los Diputados. Sus palabras, breves como exigía la situación, se centraron en apoyar la unión de los españoles ante el virus y en lanzar un mensaje de esperanza en el futuro porque el coronavirus es grave pero pasajero.

El pueblo español quería saber si el Rey estaba de acuerdo con las medidas adoptadas por el Gobierno. Felipe VI transmitió a todos su solidaridad con lo que se está haciendo. El jefe de la Oposición, Pablo Casado, sin renunciar a exigir responsabilidades en el futuro, dejó claro en el Congreso de los Diputados que el Partido Popular apoyará al Gobierno en la lucha contra el coronavirus. El Rey ha completado el apoyo institucional, hablando con serenidad, buen ritmo oratorio, vocalización precisa y ademanes contenidos. La verdad es que la Reina Doña Letizia le ha enseñado a manejar la televisión como si fuera un profesional.

El éxito del mensaje de Felipe VI ha sido general según los comentarios de los periódicos impresos, hablados, audiovisuales y digitales. Y las caceroladas que contra él se anunciaron hasta la náusea por grupos antisistema constituyeron un rotundo fracaso que rozó con el completo ridículo. No hay cifras, pero fuentes municipales, habitualmente bien informadas, me transmiten que en Madrid no pasaron de 400 los edificios donde se produjeron caceroladas y en ellos más de la mitad de los pisos permanecieron con las ventanas cerradas. Eso sí, algunos programas de televisión han otorgado a las caceroladas fracasadas más espacio que a las propias palabras del Rey.