según el diario expansión
Las grandes inmobiliarias destruyen 3.000 empleos
lunes 18 de agosto de 2008, 10:53h
Expansión ha hecho las cuentas con las regulaciones de empleo de las grandes empresas inmobiliarias y el resultado arroja la destrucción de 3.000 empleos. Pero en España las inmobiliarias se cuentan por miles, de tamaño pequeño y mediano. Y éstas no están menos afectadas por la crisis que las más grandes. Las más afectadas por la contracción de su plantilla son, según recuerda el diario, Llanera, Habitat y Martinsa Fadesa.
Han pasado ocho meses de la crisis del sector inmobiliario, y el balance es desalentador. Especialmente significativa es la situación de Martinsa Fadesa. Fernando Martín adquirió la compañía gallega a la familia Jové en un momento en que se adivinaban las dificultades del sector. La enorme deuda acumulada por el empresario ha acabado pesando demasiado y se ha visto forzado a convocar un concurso de acreedores, es decir, a suspender pagos según la terminología anterior.
Los problemas financieros de las inmobiliarias se acumulan porque tienen mucho suelo en sus carteras, gran parte del mismo comprado a precios que actualmente no reflejan la realidad del mercado porque muchas de las promociones que se pensaban llevar a cabo tendrán que esperar años y años. Ya no son rentables. Hay una sobreoferta de pisos, por lo que no corre prisa aumentar esa oferta con nuevas promociones. Y los compradores potenciales, bien están ahogados por la crisis, bien ya han satisfecho su necesidad en los años pasados, bien no logran financiar su compra porque los bancos han cerrado el grifo.
La crisis inmobiliaria es una crisis financiera. Los bancos han prestado generosamente estos años, acuciados por unos tipos de interés muy bajos, impuestos por el Banco Central Europeo. Esa deuda creciente ha comenzado a plantear problemas y los bancos se enfrentan a un grave problema de solvencia. Signo de este desarrollo es el aumento de la morosidad, que ha pasado de ser una de las más bajas del mundo a alcanzar niveles comparables a otros países. Y la situación va a ir a peor. Los bancos lo saben y se han visto forzados a limitar muy mucho la concesión de nuevos créditos para no enfrentarse a verdaderos problemas de liquidez.
En esta situación, las inmobiliarias se han visto obligadas a reducir su actividad, y con ella sus plantillas. Un caso espectacular fue el de Llanera, que el 8 de noviembre anunció el despido del 72 por ciento de su plantilla. Habitat, obligada como Martinsa Fadesa a presentar concurso de acreedores, ha despedido a la mitad de su plantilla. Aisa, forzada por el peso de su deuda, como las anteriores, también tendrá que prescindir de parte de su plantilla. Don Piso, Detinsa, Jale… son los nombres de otras empresas forzadas a prescindir de parte del trabajo que antes habían generado.