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SE LEVANTA LA VEDA

lunes 30 de marzo de 2020, 13:36h
En los medios de comunicación independientes se ha levantado ya la veda y la cacería ha comenzado...

En los medios de comunicación independientes se ha levantado ya la veda y la cacería ha comenzado. A Pedro Sánchez se le han otorgado plenos poderes contra el coronavirus, pero no para que los utilice a su antojo de forma dictatorial. La consulta es obligada. Casado, Abascal y Arrimadas tienen el derecho a ser consultados cuando se tomen decisiones de relieve. La crecida del confinamiento, que supone el arresto domiciliario de la mayoría de la población, exigía consultar a los partidos políticos, a las organizaciones empresariales y a las instituciones sociales.

Pedro Sánchez ha caído en la seducción de la tentación dictatorial y, sin encomendarse a los que le han otorgado los poderes excepcionales, ha actuado al margen de quienes tienen el derecho de exigir la consulta. Y, como es lógico, los pocos periódicos impresos, hablados, audiovisuales y digitales que no están supeditados al control monclovita, han comenzado a disparar fuego graneado sobre el presidente del Gobierno. Por subrayar un botón de muestra, me referiré al espléndido artículo -“Gobierno a la deriva”- publicado por Antonio Martín Beaumont en el diario La Razón. “Las inaceptables cifras de fallecidos y contagiados -escribe Martín Beaumont-, las falsedades del ministro Illa, los palos de ciego de un Fernando Simón desacreditado y el marketing del propio Sánchez, obligan ya a la oposición a alzar la voz. La responsabilidad de Estado tiene un límite. Se trata de salvar vidas. No es soportable que ante la emergencia que se vive no se acepten, por razones partidistas, las sugerencias de expertos de otros signos políticos que han gestionado crisis sanitarias con aciertos”.

Es necesario arrimar el hombro y actuar unidos. Pero no incondicionalmente a la mayor gloria de Pedro Sánchez, que está cayendo en inadmisibles formas dictatoriales, jaleado por el mediocre ejército de ministras, ministros y altos cargos que se aprovechan de la situación para campar por sus respetos.