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HUNGRÍA

Orbán acelera hacia la dictadura: gobernará al margen del Parlamento

Orbán acelera hacia la dictadura: gobernará al margen del Parlamento
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lunes 30 de marzo de 2020, 23:13h
Ha aprovechado la crisis del coronavirus para mandar según sus decretos por tiempo indefinido.

Viktor Orbán no tiene demasiado aprecio por la lógica democrática. Esta conclusión se desprende de la maniobra llevada a cabo este lunes, cuando se las ingenió para recibir poderes extraordinarios para gobernar Hungría sin pasar por el Parlamento y por un tiempo indefinido. La excusa: la batalla contra esa pandemia global llamada coronavirus.

En la práctica, la mayoría parlamentaria del partido conservador Fidesz de Orbán apoyó una serie de enmiendas que vaciaban de contenido y función a dicha cámara. Unas enmiendas que regalan al presidente y a su equipo de trabajo la potestad de mandar y legislar sin contrapeso alguno. Saltándose el control de la oposición y sin un margen temporal.

Esta reforma ha sido fuertemente criticada desde las filas disidentes, bien por los diputados, bien por los analistas. Pero tampoco ha contado con el respaldo internacional. No en vano, la oposición guerreó hasta el último momento para que la enmienda acogiera un límite de 90 días de mandato único, pero no lo logró. Orbán dispara su poder catapultado por la mayoría ultranacionalista que el avala.

"En Europa ningún Gobierno ha pedido algo semejante, ni ha recibido (esos poderes)", afirmó Tímea Szabó, diputada del opositor partido izquierdista Párbeszéd (Diálogo). Pero la oposición no cuenta en el presente ni con un tercio de los diputados. Eso quiere decir que habrá de plegarse a lo que paute un Gobierno que está en condiciones de suspender leyes y censurar todo tipo de informaciones, llegando a aplicar penas de prisión hasta de cinco años a los divulgadores de publicaciones no adscritas al régimen.

Así, Orbán se aleja más de la Unión Europea de sus instituciones, Estos organismos no han visto con buenos ojos la deriva destinada a acaparar todo el poder húngaro. Y es que el proceso que ha culminado en esta cima autoritaria de este lunes ha sido progresivo. Poco a poco, ha ido logrando debilitar a los mecanismos de control, anular a la prensa y eliminar al Tribunal Constitucional. Todo ello, partiendo siempre desde su amplia mayoría parlamentaria. Lo que no está claro es si sus votantes pensaban que su elección conllevaba semejante viraje.

Y queda sobre la mesa la incógnita en torno a la competencia del presidente húngaro para hacer frente a la amenaza sanitaria y económica que conlleva el virus de Wuhan. También no está nada claro si Orbán puede ser bandera de movimientos similares en otras naciones una Europa que yace acechada por los nacionalismos y por una crisis económica que asoma inminente.

En el interior del país, hasta 100.000 ciudadanos han firmado una petición online contra lo indefinido de los nuevos poderes presidenciales. Respaldando una iniciativa lanzada por los propios políticos de oposición -sin competencias de facto en el Parlamento- y por grupos cívicos. La preocupación de la disidencia se ha multiplicado ante las similitudes con regímenes precedentes en el tiempo y que acabaron con asolar Centroeuropa.

"Con o sin el apoyo de la oposición, venceremos el virus", prometió hace días Orbán en el Parlamento. Habrá de ser sin la oposición, visto lo visto. El dirigente ya había inyectado medidas económicas para estabilizar un mercado laboral ciertamente erosionado. El miedo al coronavirus, que va por 447 contagiados y 15 fallecidos en Hungría -frente a los 108 fallecidos y 9.500 infectados de la vecina Austria-, bien ha podido llevar al presidente de la República, János Áder, a firmar con rapidez las mencionadas enmiendas.

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