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VENEZUELA

Maduro expande su "furia bolivariana" contra opositores y Estados Unidos

Maduro expande su 'furia bolivariana' contra opositores y Estados Unidos
martes 31 de marzo de 2020, 00:27h
El dirigente ha reaccionado de este modo ante la acusación estadounidense de narcotráfico.

A Maduro se le están amontonando los problemas. El líder chavista de Venezuela no sólo ha de gestionar la crisis social y humanitaria que ha hecho germinar en su país, sino que, a partir de ya, ha de conseguir los materiales sanitarios necesarios para que la amenaza del coronavirus no se convierta en una auténtica masacre en la nación petrolera. Pero, eso no es todo. La pila de dobleces que la realidad le ofrece no acaba ahí.

La cornada más importante se llama acusación formal de narcoterrorismo, tráfico de armas y corrupción, y fue emitida por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. El mandatario bolivariano tiene antecedentes de los que tirar para proteger su imagen ante sus acólitos. No obstante, Hugo Chávez expulsó a la DEA (Agencia Estadounidense Antidroga) porque, en aquel entonces, se consideró que la agencia norteamericana apoyaba el tráfico de drogas para desestabilizar a la sociedad venezolana "utilizando como máscara la lucha contra el narcotráfico".

Pero, bien es sabido que el proceder de Chávez y el de Maduro cuentan con diferencias notables. "Si un día el imperialismo y la oligarquía colombiana se atrevieran a tocarnos un pelo, prepárense para la furia bolivariana, la furia bolivariana de un pueblo que arrasaría con todos ustedes", manifestó el dirigente actual del chavismo a las masas, toda vez que recibiera la cita de Donald Trump y que desvelara un presunto plan golpista tramado con ayuda de Colombia en su contra.

El relato elaborado por el régimen oficialista venezolano enlazaba al enemigo estadounidense con el presidente colombiano y con Juan Guaidó -el mandatario provisional del país caribeño según más de 60 naciones en todo el planeta-. Entonces, el pasado viernes, Maduro llamó a Trump "miserable cowboy racista y supremacista, que maneja las relaciones internacionales como un extorsionador".

"El Gobierno de Donald Trump en una acción extravagantemente extremista, vulgar, miserable, lanzó un conjunto de acusaciones espurias, falsas", se defendió en aquella comparecencia, horas después de ser acusado de narcotráfico y terrorismo por Washington -le relacionan con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y con cárteles colombianos-. Pero dejó consigo ese llamado a que la "furia bolivariana" de su pueblo actuara. Y lo hizo.

A la mañana siguiente y en los días posteriores, las viviendas de diputados opositores y líderes disidentes han amanecido con pintadas amenazadoras y en favor del movimiento chavista. Esa manera de marcar el lugar en el que viven los rivales políticos no es más que otra vía destinada a amedrentar a aquellos referentes políticos que no piensan como quiere el régimen. Si bien es más suave que los continuados secuestros, confinamientos y allanamientos de hogares que siguen repitiéndose en Venezuela todavía en la actualidad.

Este sábado, al tiempo que Guaidó llamaba a conformar un Gobierno de concentración para frenar el avance del coronavirus y su impacto sanitario y económico en el país, se registró la detención ilegal de dos colaboradores del referente opositor. "Grupos armados de la dictadura llegaron a la residencia de Rafael Rico, miembro del equipo (de) Juan Guaidó. Secuestraron a dos trabajadores: Rómulo García y Víctor Silio", escribió en sus redes sociales el departamento de prensa de Guaidó.

Este episodio viene a añadirse al acontecido a finales de febrero, cuando miembros de los llamados colectivos chavistas -que la oposición asegura son paramilitares armados- atracaron a Víctor Sillo y le robaron su coche en el estado de Lara (oeste). Ante la tendencia a la eternidad de los atropellos, Guaidó sigue exhibiendo una paciencia responsable. Que, como en buena parte de la comunidad internacional, sólo espera que aparezcan grietas en la protección militar de la que goza el chavismo.

"Funcionarios honestos, la oportunidad: Gobierno de emergencia. Es minoría quien está acusada de narcoterrorismo y violación de derechos humanos. No sean cómplices del régimen agonizante", sentenció el dirigente en la enésima ocasión en la que tuvo que lamentar ser víctima, él o sus colegas y seguidores, del modus operandi del régimen bolivariano.

En el entretanto, Maduro se ha dirigido este lunes a los presidentes de la comunidad internacional para que el ayuden en los que considera como una persecución. "Solicito su invaluable apoyo ante esta insólita y arbitraria persecución ejecutada mediante una refrescada versión de aquel rancio Macarthismo desatado tras la Segunda Guerra Mundial. Entonces etiquetaban a placer a sus adversarios de comunistas para perseguirlos, hoy lo hacen mediante las antojadizas categorías de terroristas o narcotraficantes", escribe el chavista en una carta leída por el canciller Jorge Arreaza. Parecería que las paredes cada vez se le van cerrando más a Maduro.

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