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GOBIERNO

Pablo Iglesias no desmiente su enfrentamiento con Nadia Calviño

Pablo Iglesias no desmiente su enfrentamiento con Nadia Calviño
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miércoles 01 de abril de 2020, 21:44h
El vicepresidente ha defendido las medidas tomadas en contraposición a la gestión de la crisis de 2008.

Pablo Iglesias compareció en la noche de este miércoles en una entrevista realizada en los Informativos de Telecinco. El líder de Unidas Podemos, que alcanzó el rango de vicepresidente del Gobierno gracias a Pedro Sánchez, se ha visto envuelto en un puñado de polémicas. En estas semanas de discutible gestión del coronavirus, sus declaraciones, las medidas económicas tomadas y la relación con compañeras del Consejo de Ministros han puesto el foco sobre su figura.

Con esa atmósfera ha tomado la palabra Iglesias, quien ha esquivado el enfrentamiento que habría mantenido con Nadia Calviño, ministra que habría estado barajando la posibilidad de dimitir del cargo al notar una bajada de su relevancia en Moncloa y un crecimiento del referente de la formación morada. Ante la cuestión de las fricciones en el seno del Ejecutivo, el fundador del partido populista de izquierdas ha regateado el asunto.

No ha desmentido el gélido distanciamiento. Se ha limitado a exponer lo siguiente: "En el Gobierno se debate. Si no se hiciera no sería un gobierno, y más en una situación como esta. En una situación excepcional no se va con piloto automático. Pero todo el mundo sabe lo que pensamos cada ministro y los medios de comunicación se hacen eco de ello".

"Pero las deliberaciones del Consejo de Ministros son secretas y las decisiones, cuando se toman, somos una piña. Son de todo el Gobierno", añadió, antes de defender su labor resaltando que "estoy orgulloso de ser el vicepresidente que se encarga de las políticas sociales en un Gobierno que se encarga de proteger a los ciudadanos de la dimensión de esta crisis, aplicando la Constitución". "Creo, modestamente, que este Gobierno demuestra que cuando hay una crisis se puede actuar muy diferente a como se hizo en 2008", ha sentenciado.

Sobre esa comparativa entre 2008 y la gestión de la pandemia del virus de Wuhan ha pivotado buena parte de su alocución. "Estamos pidiendo a la gente algo muy duro: que se quede en casa y que haya una hibernación de la economía. Eso provoca una crisis económica y social. Por eso tenemos que dar seguridad a la gente que hace ese esfuerzo, porque podrían quedarse sin empleo, no pagar el alquiler o la luz", abrió. Y, de inmediato, relató las medidas tomadas: "Hemos prohibido los desahucios, los despidos por causa de coronavirus y hemos facilitado los Ertes, para que los ciudadanos no sufran como en la crisis de 2008. Además, hemos prohibido el corte de suministros y hemos hecho una movilización histórica de recursos para rescatar a los hogares, trabajadores, inquilinos, pequeños empresarios y los autónomos, para no tener que repetir el rescate a los bancos de 2008".

"Con la Constitución en la mano se está protegiendo a los ciudadanos. Si les decimos que se tienen que quedar en casa, tenemos que darles garantías", remarcó. Y entró en harina cuando se le presentó el problema del endeudamiento. "El debate es sobre el coste y sobre en qué se gasta. En 2008 llegamos a un 100% de la deuda y se gastó rescatando a la banca y a una minoría de privilegiados, y la gente lo pasó muy mal. Hay que gastar, pero en apoyar a la mayoría, en dar seguridad a una Sanidad más fuerte, en tener una industria nacional que no nos haga depender de los demás países para tener respiradores y proteger a los que están en primera línea de batalla contra el virus", argumentó.

Proseguiría su razonamiento arguyendo que "los ciudadanos no se merecen que los políticos se tiren los trastos a la cabeza. Ya habrá tiempo de juzgar. Somos humildes y algunas cosas hemos hecho mal y otras las haremos mal, pero ahora toca bajar la curva y extremar las medidas del confinamiento, porque eso significa salvar la vida". "No voy a entrar en polémicas y tenderé la mano a los otros partidos. Estuvimos hasta las dos de la mañana discutiendo hace días y nos pedían medidas más duras y lo hemos hecho", zanjó en lo relativo a las críticas recibidas desde la oposición.

Por último, se mostró más contundente al reflexionar sobre el mensaje en el que hablaba de la subordinación de la riqueza al interés general. Con una marejada de ataques proveniente del sector empresarial y de la oposición política sobresaliente. Ante este paisaje, Iglesias quiso "recordar que la Constitución cuando se saca es para aplicarla". "El artículo 128 sirve para definir el patriotismo, que es poner el interés general por encima del particular. Es decirle a las farmacéuticas que fabriquen medicamentos necesarios en este momento o decirle a las fábrica de automóviles que fabriquen respiradores. Es pedir sacrificios a algunos particulares para que el interés general de la patria funcione", especificó. Y se despidió deseando que "todas las fuerzas políticas estemos unidas en torno a la Constitución, que contiene muchos artículos que definen cómo actuar en situaciones excepcionales, que definen el patriotismo. Y esto es: lo común por delante de lo particular".

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