El sueco ha visto cómo se truncaba su regreso a Europa por el coronavirus.
Italia yace asolada por el coronavirus. Y su fútbol, paralizado, entre cuarentenas, rebajas de salarios, preocupación por la continuidad propia de la Serie A e intentos de volver a los entrenamientos un tanto descontextualizados. Viven estas semanas los aficionados y profesionales del calcio en una inestabilidad y confusión sobresaliente. Con batallas intestinas entre el sindicato de futbolistas, clubes, federación y la empresa gestora de la liga.
Es por ello que no ha sonado exótico que Zlatan Ibrahimovic fuera a abandonar el Milan. Esa información ha sido publicada por el diario deportivo La Gazzetta dello Sport. En ese texto que aseguraba el astro sueco no estaría por la labor de renovar el contrato firmado con la entidad lombarda y el próximo 30 de junio quedaría, por tanto, en situación de libertad.
En esa publicación se abrían dos ventanas: que 'Ibra' se buscara la vida en otro club con más opciones de gloria o que se jubilara. Directamente. Todo ello con 38 años y tras haber desembarcado en el club rossonero en el pasado mes de enero, tras dar por finalizada su aventura estadounidense en Los Ángeles Galaxy. En ese puñado de meses, en el que ha anotado cuatro goles en sus primeros diez partidos, ya se habría dado cuenta de la pobreza del proyecto deportivo del otrora aristócrata italiano.
Mas, Ibrahimovic en persona ha tomado la palabra. Lo ha hecho en una entrevista concedida al medio sueco Svenska Dagbladet. "Ya veremos, ni yo mismo sé lo que quiero hacer, pasa algo nuevo cada día. ¿Quién habría previsto lo del coronavirus? Solo debemos vivir y disfrutar de la vida, no hay que preocuparse demasiado. Tengo una familia de que ocuparme, si están bien, yo también", ha manifestado de salida.
El que fuera delantero referencial en Barcelona, Inter, Juventus, Ajax, PSG y Milan -en otra etapa anterior- ha señalado que "no sé si sirvo como entrenador ni si tengo la paciencia después de tener una carrera como jugador". Lo que ha dejado claro es que no es momento para especular sobre su futuro. Se encuentra en su país natal, guardando la cuarentena por el virus de Wuhan.
El máximo goleador de la historia de la selección de Suecia se ha limitado a declarar que no se siente intranquilo por la peligrosidad del coronavirus y ha reflexionado sobre el brete. "Se trata de esperar a que los expertos sepan qué es lo que hay que hacer. Es una tragedia que todas las ligas de fútbol hayan parado, pero debemos respetar el sistema y tener paciencia. Tienen que encontrar una solución buena para toda la sociedad. La salud va antes que el deporte", diagnosticó. Ahora mismo, ¿le importa al propio 'Ibra' si se ha cansado de convivir con el desguace futbolístico que constituye el Milan?