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COVID-19

El origen del coronavirus: teorías conspiranoicas o reales

Fotografía cedida por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) que muestra una impresión 3D de una proteína espiga de SARS-CoV-2.
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Fotografía cedida por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) que muestra una impresión 3D de una proteína espiga de SARS-CoV-2. (Foto: EFE)
domingo 05 de abril de 2020, 18:01h
Entre ellas se encuentran la experimentación con la tecnología 5G en Wuhan y los ensayos con murciélagos en China.

Aún no hay una explicación exacta sobre el origen del nuevo coronavirus. Los científicos continúan investigando en qué punto se desencadenó todo esto. Se desconoce si el foco procede de un animal o es el ser humano quien lo liberó. Hay múltiples teorías, pero ninguna de ellas ha sido totalmente probada por ahora.

A continuación, les contamos algunas de las teorías que tratan de dar un sentido a la crisis sanitaria actual. Algunos expertos creen que son conspiraciones y otros consideran que son verosímiles.

La tecnología 5G, culpable del coronavirus

Thomas Cowan, médico y autor de diversos ensayos sobre Medicina, incluida la nutrición, la homeopatía, la medicina antroposófica y la medicina a base de hierbas, defiende que esta pandemia procede de la tecnología 5G.

En su discurso en la Cumbre de Salud y Derechos Humanos de Tucson, Arizona, el pasado 12 de marzo, explicó que "cada pandemia de estos últimos 150 años se corresponde a un salto cuántico en la electrificación de la Tierra". En este sentido, puso como ejemplo la gripe española de 1918 justificando que en aquel entonces, a finales de otoño de 1917, se introdujeron las ondas de radio en todo el mundo. "Cuando se expone a cualquier ser vivo a un nuevo campo electromagnético, se le envenena. Unos cuantos mueren y otros entran en una especie de inactividad y lo interesante es que viven algo más de tiempo, pero enfermos", dijo.

"En 1918, el Ministerio de Sanidad de Boston decidió analizar el carácter contagioso de una epidemia. A cientos de personas que tenían gripe les extrajeron las mucosidades de la nariz y se las inyectaron a sujetos sanos que no tenían gripe. Ni una sola vez consiguieron hacer enfermar a uno solo de aquellos sujetos sanos. Repitieron la práctica una y otra vez, pero no consiguieron demostrar el contagio", ratificó haciendo referencia al libro "El arcoiris invisible", de Arthur Robert Firstenberg, que recoge dicho experimento.

"Él realizó una cronología de todas las etapas de electrificación de la Tierra y de cómo al cabo de unos seis meses se producía una nueva pandemia de gripe en todo el mundo. No hay otra explicación", sentenció.

De este modo, Cowan se preguntó cómo era posible sino que la gripe entonces, cuando únicamente se desplazaban por barco o a caballo, se propagase "desde Kansas hasta Sudáfrica en dos semanas" y toda la población manifestara los síntomas a la vez

"En estos últimos seis meses se ha producido un dramático salto cuántico en la electrificación de la Tierra: el 5G", insistió. "Habrá unos 20.000 satélites que estén emitiendo radiaciones como las que se emiten dentro de sus bolsillos y que ustedes están usando continuamente. Algo que no es compatible con la salud", continuó.

En 1968, cuando se colocaron satélites que emitían frecuencias radioactivas en el cinturón de Van Allen (cuya función es la de integrar los rayos cósmicos procedentes del Sol, de la Luna, de Júpiter, etc. y distribuirlos a todos los seres vivos terrestres), se produjo al cabo de seis meses una nueva epidemia viral: la gripe de Hong Kong. ¿Por qué viral? "Porque las personas que fueron intoxicadas expulsaron toxinas parecidas a virus", respondió.

Lo mismo ocurrió anteriormente tras la Segunda Guerra Mundial "con la introducción de los radares en toda la Tierra, envolviendo al planeta con campos electromagnéticos emitidos por los mismos. Era la primera vez que los seres humanos se veían expuestos a algo así", demostró con otro ejemplo.

El 5G "es un aparato que desestructura el agua y si entre ustedes hay quien considera que nosotros no somos seres eléctricos, solo somos materia física, entonces no se molesten en pasar un electrocardiograma, un electroencefalograma o una prueba de conducción nerviosa porque somos seres eléctricos y los productos químicos no son más que los residuos de estos impulsos eléctricos".

En este punto, recordó que la primera ciudad del mundo "cubierta con 5G" es Wuhan, el epicentro del brote del coronavirus en China. "Estamos en una crisis existencial de tal magnitud que los seres humanos nunca han visto. La puesta en órbita de miles de satélites en la propia capa protectora de la Tierra es un hecho sin precedentes", señaló.

E ilustró con un nuevo caso lo que ello implica. Contó que un paciente suyo, que se dedicaba a instalar redes WiFi, una profesión con un índice alto de mortalidad -subrayó-, totalmente sano y deportista comenzó a tener arritmias y a sentir un agotamiento "total" tres meses después de ponerle una placa metálica en el brazo, el cual se había roto. "Nuestra estabilidad funcional depende de la cantidad de metal que tengamos en el cuerpo, así como de la calidad del agua de nuestras células. Por ello, si empiezan a inyectar aluminio a la gente, se vuelven receptores que absorben de forma amplificada los campos electromagnéticos y esto es un perfecto caos que puede explicar el tipo de dolencias que nuestra especie experimenta en la actualidad", defendió.

El SARS-CoV-2 fue creado en un laboratorio chino

Otra teoría, que se remonta a 2015, tiene que ver con los ensayos científicos que llevó a cabo China con un virus en murciélagos. El propio país asiático informó sobre ello y la televisión pública italiana, la RAI, lo difundió hace cinco años.

"Científicos chinos crean un supervirus pulmonar en murciélagos y ratones. Se presume que es por motivos de investigación, pero la gente se pregunta si vale la pena arriesgar", comienza el documental. "Un grupo de investigadores chinos insertaron una proteína procedente de murciélagos al virus del SARS provocando una pulmonía aguda en ratones, y que podría afectar a los seres humanos", resume el presentador italiano.

"Está en el laboratorio, pero ¿vale la pena correr el riesgo que supone crear una amenaza así sólo para poder examinarla?", se vuelve a preguntar el periodista

"Esta molécula permite al coronavirus atacar a nuestras células respiratorias", una de las afecciones que provoca el Covid-19 y que en algunos casos, los más graves, puede ocasionar la muerte.

"El virus se puede transmitir a los seres humanos sin pasar por una especie intermedia, como el ratón, y esta característica ha generado mucha polémica". De hecho, explica el vídeo, Estados Unidos ha suspendido la financiación de este experimento "por considerarlo peligroso". No obstante, prosigue, "el laboratorio chino no ha suspendido el trabajo de investigación sobre el SARS, que ya estaba en fase avanzada" en 2015.

Una parte del mundo científico, expone el ente público italiano, descarta la amenaza que ello supone. Dice que la probabilidad de que el virus pase a la especie humana "es irrelevante frente a los beneficios". Un razonamiento que otros muchos investigadores niegan. "Primero, porque la relación entre el beneficio frente al peligro es difícil de valorar y segundo, porque no es prudente poner en circulación una especie de este tipo que se podría liberar o escapar al control del laboratorio".

China acusa al Ejército de Estados Unidos de crear el Covid-19

Por otro lado, China acusa al Ejército de Estados Unidos de haber llevado el coronavirus a Wuhan. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Zhao Lijian, afirmó dicha posibilidad ante sus más de 300.000 seguidores en Twitter con un vídeo de Robert Redfield, director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU (CDC) dirigiéndose a un comité del Congreso norteamericano, el pasado 11 de marzo.

En el vídeo, Redfield dijo que algunas muertes por influenza (una enfermedad respiratoria contagiosa) en EEUU se identificaron más tarde como casos de Covid-19.

Redfield no dijo cuándo habían muerto esas personas o durante qué período, pero Zhao hizo sus comentarios para respaldar una creciente teoría de conspiración de que el coronavirus no se originó en la provincia de Hubei, en el centro de China. Sin embargo, no ofreció ninguna otra evidencia para esta afirmación.

"Los CDC fueron atrapados en el acto. ¿Cuándo comenzó el paciente cero en EEUU? ¿Cuántas personas están infectadas? ¿En qué hospitales? Puede que haya sido el ejército de EEUU el que trajo la epidemia a Wuhan. ¡Estados Unidos nos debe una explicación!", reclamó el funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Cientos de atletas del ejército de EEUU estuvieron en Wuhan para los Juegos Mundiales Militares en octubre de 2019

Entonces, fue cuando su presidente, Donald Trump, comenzó a referirse al Covid-19 como "virus chino". Un término que varios funcionarios chinos han rechazado y afeado por "dar a entender un origen sin ningún fundamento ni ninguna prueba".

El 4 de marzo, recopila la CNN, Zhao ya dijo a los periodistas que "aún no se ha llegado a ninguna conclusión sobre el origen del virus", y que los científicos chinos todavía están rastreando de dónde proviene. El mismo medio recuerda que el 27 de febrero, el reconocido experto chino en enfermedades infecciosas Zhong Nanshan también cuestionó de dónde provenía el coronavirus. "La infección se detectó por primera vez en China, pero el virus puede no haberse originado en China", dijo Zhong en una conferencia de prensa.

Además, en medio de un deterioro drástico de las relaciones entre Washington y Pekín a raíz de la pandemia, China expulsó el pasado 17 de marzo a los periodistas de nacionalidad estadounidense de cinco medios de ese país: The New York Times, The Washington Post, The Wall Street Journal, Voice of America y Time.

Las medidas "son completamente necesarias y recíprocas y China se ve obligada a tomarlas como respuesta a la opresión poco razonable que los medios chinos experimentan en Estados Unidos. Son una autodefensa legítima y justificada en cualquier sentido. Lo que Estados Unidos ha hecho es atacar exclusivamente medios chinos, y por tanto ha estado motivado por una mentalidad de la Guerra Fría y la parcialidad ideológica", dijo en un comunicado el país asiático.

Tanto Trump como el secretario de Estado, Mike Pompeo, han irritado a Pekín al referirse en varias ocasiones al patógeno como "virus chino" o "virus de Wuhan".

El misterio de las urnas funerarias y cremaciones en Wuhan

Una última teoría, surgida esta semana, cuestiona el balance oficial de China. Según los últimos datos, desde el comienzo de la pandemia se han registrado en todo el país 3.329 fallecidos. Una cifra que algunos medios locales y redes sociales apuntan a que ha sido mucho mayor a tenor de la incesante actividad de los crematorios.

Según el medio privado chino Caixin, las funerarias de Wuhan -el foco principal donde surgió- llevan desde esta semana entregando 500 urnas de difuntos para sus familias cada día, con lo que el número de fallecidos sería mucho mayor que lo que dicen las estadísticas del Gobierno.

Las dudas sobre las cifras de China, que pese a ser el país donde se originó la pandemia son más bajas que las de España, Italia o Estados Unidos

El portal de noticias ha asegurado que en un día se llegaron a entregar 5.000 urnas, el doble de fallecidos que los que admiten las autoridades, y que en total la cifra de muertes podría superar las 40.000.

La noticia ha causado revuelo en redes sociales como Weibo, el equivalente chino de Twitter, donde algunos usuarios aseguran que las siete funerarias de Wuhan están entregando más de 3.000 urnas al día.

Una cifra controvertida, apunta por su parte la agencia Bloomberg, si se tiene en cuenta también el colapso del sistema médico de Wuhan, que tuvo que apresurarse a la construcción de nuevos hospitales y habilitar todo tipo de centros para tratar a los contagiados.

Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) defendió a China y aseguró que los problemas de contabilidad son fruto del colapso de sistemas sanitarios en una emergencia, no por mala fe. "Hay que ser cuidadosos a la hora de acusar a países de no ser transparentes o no cooperar, pues a veces atribuimos falta de transparencia a lo que simplemente son limitaciones naturales", señaló al respecto en rueda de prensa el director ejecutivo de la OMS para Emergencias Sanitarias, Mike Ryan.

"Hay que tener en cuenta el contexto, mostrar equilibrio y trabajar con cada país, reconociendo que los sistemas sanitarios bajo presión pueden tener dificultades", destacó.

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