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“DIOS MÍO, QUÉ SOLOS SE QUEDAN LOS MUERTOS”

miércoles 08 de abril de 2020, 11:13h
Lo que nos faltaba. Que el presidente Sánchez y su ministro de Sanidad, al estilo de los viejos comunismos...

Lo que nos faltaba. Que el presidente Sánchez y su ministro de Sanidad, al estilo de los viejos comunismos, mientan también a los españoles en el número de muertos víctimas del coronavirus.

Se comprende la dificultad para establecer la cifra de contagiados, pero los muertos ni pueden ni deben ofrecer dudas. Y no es que se ponga en cuestión la cifra oficial por un error del 3 o el 4 por ciento. No es que se trate de una especulación periodística. Varias Comunidades Autónomas han declarado oficialmente que los muertos contabilizados por sus servicios suponen el doble de los anunciados por el ministro Illa y el presidente Sánchez.

“Dios mío, qué solos se quedan los muertos”. Gustavo Adolfo Bécquer no podía suponer que ciento cincuenta años después sus versos se harían dolorosa realidad a escala nacional. Sin familiares, sin amigos, se sepulta a los fallecidos por el coronavirus. Y, además, mal contados, tal vez deliberadamente mal contados.

Tiene razón Pablo Casado al exigir que el Congreso de los Diputados permanezca activo. El Estado de Alarma no se puede convertir en una dictadura de hecho. Y tal vez lo primero que es necesario exigir a Pedro Sánchez es la verdad sobre el número de muertos. Habrían sido menos si el presidente no hubiera autorizado, y además estimulado, las manifestaciones del 8 de marzo. Pero aquel error, aquel inmenso error, no se disimula disminuyendo la cifra oficial de los fallecidos. La opinión pública tiene derecho a conocer la realidad de la situación. Lenin no solo se expresó con su célebre “Libertad para qué”, sino que escribió en La enfermedad infantil del comunismo: el izquierdismo: “Es cierto que la libertad es preciosa, tanto que tiene que ser racionada cuidadosamente”. Pedro Sánchez, en efecto, nos raciona con el mayor cuidado incluso la libertad de estar informados.