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Bartomeu busca un golpe de efecto interno pero genera un incendio en su directiva

Bartomeu busca un golpe de efecto interno pero genera un incendio en su directiva
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jueves 09 de abril de 2020, 03:17h
Degradó a su delfín Rousaud y la jugada podría desembocar en el adelanto de elecciones a la presidencia del Barcelona.

A última hora de este martes se avanzaban informaciones, en los medios de comunicación que siguen al Barcelona, que apuntaban a un terremoto dentro de la directiva del gigante catalán. La estabilidad institucional del club azulgrana iba a quedar echa trizas por acción de su presidente, Josep Maria Bartomeu. El dirigente se iba a disponer a desarrollar una purga en algunos de sus cargos de confianza, a un año de la fecha fijada para las elecciones a la presidencia del líder de LaLiga española.

Se filtró que el mandatario se estaba planteando una "remodelación" de la junta directiva que apuntaba, sorprendentemente, a Emili Rousaud. Se trataba de extirpar de su equipo cercano al que ha sido su delfín, el elegido para ser el candidato oficialista que pelee por el palco del Camp Nou en los comicios de 2021. Un movimiento semejante, si bien todavía no había sido ejecutado, destapó el bote de los truenos casi de inmediato.

En la información puesta en común, además de Rousaud también estaba nominado para caerse del cargo el vicepresidente Quique Tombas. La estratagema, sabía Bartomeu, podría desencadenar también las dimisiones de los directivos Silvio Elías (responsable del Barça B) y Josep Pont (área comercial). Todo esto se ha sabido después de que se anulara la reunión telemática prevista para la junta, por mor de aclarar el plan de funcionamiento en torno al final de temporada y la crisis desatada por el coronavirus.

No se llevó a cabo la charla conjunta, pero sí se activaron conversaciones privadas entre Bartomeu y sus directivos. El actual presidente, que ha dicho por activa y por pasiva que va a agotar su mandato y que no se presentará a las elecciones -convocadas para el 30 de junio de 2021- por una cuestión estatutaria del club, sembró una tormenta que le ha estallado este miércoles. Porque el elegido como candidatable por el oficialismo, desterrado, ha reaccionado con la contundencia proporcional a la traición sentida.

Emili Rousaud ha descargado su frustración a lo largo de esta jornada. Comenzó concediendo una entrevista a RAC1 en la que ha proclamado lo siguiente: "Vienen tiempos muy difíciles económicamente, no para el Barça, sino para todas las empresas y una junta en su último año no es la más indicada para afrontar estos retos. Y menos una junta en plena crisis con una parte de la directiva, con los jugadores enfrentados a ella y con una pañolada cada día que se juega en el estadio. Lo más prudente sería adelantar las elecciones, pero que conste que lo digo como una opinión personal".

En ese momento, en la mañana, ninguno de a los que Bartomeu dijo no contar con su confianza habían aceptado dimitir. "Si acabo dimitiendo, que posiblemente lo acabaré haciendo, me gustaría hacerlo en una reunión presencial de junta y lo diría a los compañeros", apuntó el delfín caído a simple vocal. Y desnudó un balance de situación que se susurró cuando se descubrió que la cúpula encabezada por el presidente había usado a una empresa para embarrar la imagen de la oposición, de los futbolistas y de algunos mitos del Barça que podrían apostar por otras candidaturas en los comicios.

A la Cadena Ser Cataluña le explicó esto: "Bartomeu me llamó ayer para decirme que recelaba de algunos directivos, entre ellos yo, y que nos degradaba. Consideraba que había filtraciones y que yo había criticado a los ejecutivos del club. Unas razones que son de poco peso, además de que no son las formas. En un período de confinamiento, en la situación en la que estamos y con una llamada telefónica cuando llego a casa de mi empresa con la mascarilla y los guantes puestos. Viene un periodo complicado para todas las empresas y prescindir de directivos de una acreditada solvencia profesional como va a hacer, igual no es lo más adecuado, pero es su atribución".

Y tiró con bala al poner sobre la mesa una teoría clara. El presidente habría tratado de quitarse de encima a los directivos críticos con el mencionado escándalo relativo al barro digital esparcido entre los rivales, en pleno proceso de auditoría sobre el asunto. "Bartomeu encargó una auditoría que debe ser revisada en la Comisión Delegada, en la que estamos los vicepresidentes. Y seguramente, es una hipótesis, no quería que estuviésemos en esa presentación. Nos degrada porque se veía venir que no íbamos a comulgar"

"Los ejecutivos se saltaron los controles internos, eso es una realidad más allá de la auditoría. Yo formo parte del comité para adjudicaciones de facturas y éstas se dividieron para saltarse el control interno del club, eso no está bien", denunció. Y pasó a compartir que sospechaba que la suspensión de Jaume Masferrer -asesor presidencial de Bartomeu- por este caso no estaría siendo efectiva. "El presidente nos dijo que (Masferrer) estaba suspendido de trabajo y sueldo, pero no tengo la certeza de que así sea. Lo que sí sé es que Masferrer sigue llamando a directivos. Lo hizo ayer, lo que es curioso. Da la sensación que aún está asesorando detrás de las cortinas", sentenció.

El directivo arrinconado desde el estrellato al olvido ha comentado que "yo no presenté candidatura, entre otras cosas porque primero quería ver el panorama. Una candidatura continuista de una junta sin credibilidad no tiene futuro". Y pasó a relatar su visión del panorama: Bartomeu ha abandonado la idea de la junta colegiada. Este no es el modelo que marcan los estatutos, es un modelo presidencialista. En 2015, Bartomeu nos propuso un documento para que nos pudiera echar y yo le dije que no me parecía correcto. No cobramos, somos barcelonistas, lo hacemos por ilusión y que el presidente tuviera una pistola para fusilarte no me parece bien". Y negó que hubiera puesto en marcha un motín en la junta directiva informal celebrada en Sant Joan Despí.

Con este paisaje, en el que los miembros críticos de la directiva culé subrayan la deriva "presidencialista" que ha tomado el gestor del Barça, se ha fracturado de tal modo la imagen de unidad de ese cuerpo directivo que los nubarrones tapan el horizonte para Bartomeu. Si hubiera dañado bastante esa cohesión el llamado 'Barçagate', esta purga podría regar una rebelión que, sin duda, tendría capacidad de acelerar el proceso electoral. Con la presión por el coronavirus, la distancia con los futbolistas y le erosión de las malas decisiones acumuladas apretando. Y con un proyecto opositor en el que podrían estar enrolados nombres ilustres para el socio como Xavi Hernández o Carles Puyol. Como en los meses previos, en el Barcelona se sigue jugando más en la esfera de decisiones que en el césped.

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