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El viejo truco del dialogante Pedro Sánchez

viernes 10 de abril de 2020, 08:03h

Pedro Sánchez no tiene el menor interés en alcanzar pacto alguno con Pablo Casado. Solo busca repetir el truco que puso en marcha en la sesión de investidura y que le llevó a La Moncloa, gracias al apoyo de los comunistas y separatistas: hacer responsable al PP del fracaso de un supuesto acuerdo de Gobierno. Su engañosa oferta le servirá, de nuevo, para acusar a Pablo Casado de ser desleal y de carecer de sentido de Estado.

Quienes tuvieron la paciencia (o el masoquismo) de aguantar el debate celebrado en el Congreso de los Diputados pudieron comprobarlo. Se trataba de aprobar la prórroga del Estado de Alarma. Pero la portavoz del PSOE (Lastra), el socio de Gobierno (Echenique) y el de investidura (Rufián) dedicaron casi íntegramente sus largos discursos a insultar a Pablo Casado como si fuera el protagonista de la sesión parlamentaria. El bloque de la izquierda no admite que el jefe de la Oposición ejerza su deber constitucional. Tiene que aplaudir y apoyar al presidente del Gobierno, incluso cuando, como ahora, está a punto de tirar a España por el precipicio. Y a pesar de que el líder del PP anunció que apoyaría la prórroga del Estado de Alarma, la entera izquierda se lanzó a su yugular por atreverse a discrepar de la nefasta gestión de la crisis sanitaria. Pero Pedro Sánchez pretende que alguien pueda creer su buena voluntad de alcanzar un acuerdo de Estado con el PP, mientras sus compañeros de viaje atacan con saña a Pablo Casado.

El presidente del Gobierno solo admitiría reeditar los resobados Pactos de La Moncloa si el resto de partidos, el primero el PP, acata dócilmente sus delirantes propuestas. Pues nunca aceptará, porque además Pablo Iglesias no lo permitiría, acordar unas medidas económicas sensatas para mitigar el desastre económico que se avecina. Está dispuesto a imponer su agenda ideológica con desorbitadas subidas de impuestos y ensañándose, sobre todo, con los empresarios. España no sufrirá una recesión. Caerá en una depresión económica sin precedentes. El paro se desbocará y miles de pequeñas y medianas empresas tendrán que cerrar. Pero el gobierno logrará el único objetivo que busca: aplicar el oxidado y fracasado marxismo y dejar, así, a las clases medias a la intemperie para que dependan del todopoderoso Estado, para que dependan de las limosnas del Gobierno social comunista, para que les voten de por vida.

Pedro Sánchez, acorralado y vapuleado por su nefasta gestión de la crisis del coronavirus, vuelve a interpretar el papel del político dialogante que tiende la mano a sus adversarios. Desde la tribuna del Congreso de los Diputados se muestra dispuesto a reunirse y pactar con “unidad y lealtad”, el ridículo eslogan que repitió decenas de veces durante el debate. Pero, luego pone encima de la mesa sus condiciones y el que no las acate sin rechistar será condenado por intolerante. Será acusado de ser el responsable del fracaso de ese abstracto e inexistente acuerdo. Y para ello cuenta con una enfervorizada claque.

Llama la atención que Sánchez vuelva a repetir el conocido truco y que tantos políticos y medios de comunicación se lo traguen. Los mismos que antes de la sesión de investidura se desgañitaban para que Sánchez y Casado formaran la Gran Coalición. Que, en efecto, hubiera sido la mejor fórmula para encarar la legislatura. Como también sería ahora un acierto que los dos grandes partidos alcanzaran un pacto de Estado para salir del atolladero del coronavirus. Pero que nadie sueñe. Nunca ocurrirá mientras Pedro Sánchez comande la operación.

Es lógico que se traguen el anzuelo los medios de comunicación dopados, como el escuadrón de televisiones dirigidas desde Moncloa. Pero resulta sorprendente que algunos políticos y periodistas caigan en la misma trampa con tanta ingenuidad. No habrá Pactos de La Moncloa. ¿O alguien cree que Pablo Casado sucumbirá a los encantos del presidente y aceptará las delirantes medidas económicas que ha preparado el Gobierno? Porque, de lo contrario, la reunión anunciada para la próxima semana durará cinco minutos. Pero para Pedro Sánchez, sus socios de Gobierno y la entera izquierda, el único culpable de que no se reediten los Pactos de La Moncloa será el presidente del PP. Solo hay que estar atentos a la pantalla.

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