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EDITORIAL

Casado debe acudir a La Moncloa para denunciar el pacto-trampa de Sánchez

domingo 12 de abril de 2020, 16:11h

Ya resulta insoportable el abuso de Pedro Sánchez de la pasarela de La Moncloa para propagar su cansino marketing político, para el autobombo. Nada nuevo ha dicho en su sermón del Domingo de Pascua. Ha repetido casi milimétricamente el discurso del último debate del Congreso de los Diputados adornado hasta la saciedad con su nuevo eslogan de “unidad y lealtad”. Eso sí, ha aprovechado su aparición estelar para presionar a Pablo Casado ante los nuevos Pactos de la Moncloa que anuncia a bombo y platillo. Porque, en realidad, solo busca acorralar al PP.

Pablo Casado debería acudir a su cita con Pedro Sánchez. Primero, para conocer personalmente el contenido de esos pactos. Si es que los hay. Luego, para presentar un plan alternativo a las desafortunadas propuestas económicas que ha puesto en marcha el Gobierno. Y también, para poder explicar a los españoles los motivos de su rechazo a rubricar esos acuerdos. Pues se trata, en realidad, de unos pactos trampa. Una trampa para acusar al PP de deslealtad y de no querer trabajar ”hombro con hombro”. Una trampa para aplicar a su antojo las delirantes medidas anunciadas, que, sin duda, provocarán una desorbitada subida del desempleo y la ruina para muchos empresarios. Una trampa porque busca también recuperar su imagen destruida por la incompetencia, improvisación y arrogancia de la gestión del Gobierno ante la pandemia.

No debe permitir Pablo Casado que Pedro Sánchez se salga con la suya. Que aplique el rodillo para agujerear el tejido productivo español. Que alardee de tolerancia y diálogo frente a “la deslealtad de la ultraderecha”, como ya dijo en el Congreso de los Diputados. Y porque, salgan o no adelante esos nuevos Pactos de La Moncloa, al final, acusará a Pablo Casado de no ser un hombre de Estado, de no ser dialogante y tolerante como él. El jefe de la Oposición está obligado a demostrar que se trata de un pacto-trampa. Y que si fracasa, el único responsable será el presidente del Gobierno. Para eso, debe acudir a La Moncloa con su mejor sonrisa. Y al salir contar con pelos y señales el misterioso contenido de esos pactos.

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