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NADIE SE CREE LO DEL LAPSUS

lunes 20 de abril de 2020, 11:56h
Tal vez el general José Manuel Santiago debió silenciar el origen de las instrucciones recibidas. Tal vez no...

Tal vez el general José Manuel Santiago debió silenciar el origen de las instrucciones recibidas. Tal vez no. Tal vez hizo bien en desenmascarar al ministro. En todo caso, lo del lapsus no se lo cree nadie. El ministro del Interior trató a los españoles como a ignaros y a pardillos. Tendrá que dar explicaciones en el Congreso de los Diputados y el “lapsus” desencadenará el regocijo de muchos de los diputados presentes y ausentes y la carcajada de la opinión pública.

Estamos ante la segunda muestra, en solo unos días, de la tentación dictatorial que el Covid-19 ha provocado en el presidente del Gobierno. La primera se deslizó en una encuesta oficial manipulada que pretendía justificar la censura sobre los medios de comunicación discrepantes, con abierto escarnio del artículo 20 de la Constitución Española.

Ahora se ha demostrado que a Pedro Sánchez no le empacha poner las instituciones públicas a su servicio. Y nada menos, en este caso, que la Guardia Civil, a la que ha encomendado “minimizar” las críticas a la gestión del Gobierno. Inaudito. Es la forma más rastrera de socavar la democracia pluralista plena de la que goza España con la Monarquía parlamentaria, con la Monarquía de todos.

Mario Vargas Llosa ha explicado muy bien cómo la pandemia que asola al mundo puede ser aprovechada en algunos países para el recorte de las libertades. Una cosa son las medidas necesarias que combatan el coronavirus y otra muy distinta utilizar la epidemia para justificar decisiones de carácter dictatorial, implicando a la Guardia Civil en la acción política en favor del Gobierno de Frente Popular que se estableció en España el pasado 10 de noviembre.