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COVID-19

El mando único frena los planes de las autonomías: "La desescalada la dirige el Gobierno"

El mando único frena los planes de las autonomías: 'La desescalada la dirige el Gobierno'
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(Foto: Efe)
sábado 25 de abril de 2020, 10:06h
La autonomías buscan su perfil propio y se arman ante la recentralización.

Los líderes autonómicos han encarado la crisis del coronavirus en primera persona y con estilos diferentes. Las seis videoconferencias que, desde el estado de alarma, han mantenido cada domingo con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para aunar el trabajo, también han servido para armarse ante una supuesta recentralización.

Las autonomías también preparan sus propios planes de desescalada. Es el caso de Murcia o Canarias, que ya han elevado sus propuestas. Si bien, el Gobierno, que no estudiará hasta este lunes las aportaciones de las autonomías, será muy estricto con las condiciones y tendrá la última palabra: "La desescalada la dirige el Gobierno", dijo Salvador Illa este viernes.

Buscando un equilibrio, Gobiernos autonómicos y municipales preparan ya sus propios planes de desescalada con la mirada puesta en mayo o incluso en la próxima semana, como es el caso de Canarias, la comunidad con menor incidencia de la pandemia, que propone que se permitan salidas por turnos y edades, se abran comercios con controles de acceso y se pueda hacer deporte al aire libre en horarios restringidos.

Canarias y el resto de comunidades han expuesto sus estrategias este viernes en una reunión con el ministro de Sanidad, Salvador Illa, responsable en último término de dar el visto bueno a esas medidas y al que Gobiernos como el vasco y el catalán han reclamado mayor autonomía en este proceso, que se espera que sea gradual, asimétrico y lento.

Esa asimetría se daría incluso dentro de los propios límites territoriales de las autonomías, como propone la Xunta de Galicia, con una división "por zonas y subzonas", habida cuenta de la notable diferencia entre la situación del mundo rural y la de las ciudades. Cantabria, Murcia, Aragón o Extremadura también se han pronunciado en ese sentido.

En Madrid, la Comunidad más golpeada por el virus, se ha sugerido que puedan pasear las embarazadas o personas que por sus circunstancias lo necesiten; y el ayuntamiento de la capital proyecta ampliar las terrazas de los bares, reducir aforos e instalar mamparas, para recuperar cuanto antes la actividad de la hostelería, uno de los sectores más afectados por la crisis sanitaria.

Andalucía plantea la apertura progresiva y con limitaciones de cara al verano de restaurantes, hoteles y playas -Marbella y Mijas quieren reabrirlas desde el domingo para los paseos de los niños-, y ha propuesto encabezar la desescalada en municipios y comarcas sin casos, en provincias como Almería y Huelva, contemplando también la vuelta a las clases a mediados de mayo. Almuñécar (Granada) se ha ofrecido como destino turístico "piloto".

Las autonomías reclaman su sitio

Los diecisiete presidentes han elegido diferentes ópticas en su relación con el Ejecutivo durante este estado de alarma. Desde la obstinación del presidente catalán, Quim Torra, en rescatar el 'procés' hasta la resistencia inicial, tanto de Torra, como del lehendakari, Íñigo Urkullu, a que el Ejecutivo tomase el control de sus policías autonómicas y sus sistemas de salud. Lo que dio en llamarse el "mando unitario" del Gobierno central.

Desde la Comunidad de Madrid, la más afectada por la pandemia (más de 12.000 fallecidos), su presidenta, Isabel Díaz Ayuso, ha dejado claro que no puede sentirse orgullosa de su gestión pero ha admitido que las decisiones que se tomaron como el cierre de colegios y centros de mayores han hecho "espabilar a España y despertar".

Con seis semanas de confinamiento y tres prórrogas del estado de alarma, los presidentes de las comunidades inician la tarea de detallar sus planes de desescalada, conscientes de que los resultados de la gestión les pasará factura en las urnas.

Elecciones, más pronto que tarde, en el País Vasco, donde Urkullu ya baraja celebrar comicios en julio. Convocatoria electoral que, en Galicia, donde también tocan este año, su presidente, Alberto Núñez Feijóo, ya ha dicho que no lo tiene en la agenda: "Ni se me pasó por la cabeza este asunto". El presidente gallego esperará a ver cómo evoluciona la pandemia para convocar las elecciones. Feijóo, conocedor de que los pasos que dé tendrán su reflejo en las urnas, quiere una desescalada "planificada, sin improvisación y segura desde el punto de vista sanitario".

En la misma línea, Torra ha aparcado la idea de adelantar las elecciones en Cataluña por estar centrado en frenar el virus y pendiente de reactivar la mesa de diálogo una vez se superen los picos de la epidemia.

Algunos barones socialistas, como el presidente de Aragón, Javier Lambán, o el de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, han dejado de lado su personalidad más crítica, y se han abierto a pactar acuerdos para la reconstrucción social y económica de sus territorios.

Desde Aragón, Lambán ha subrayado la idiosincrasia de su comunidad, y ha propuesto que, en el caso de su región, sean los habitantes del medio rural los que salgan antes de sus casas para una vuelta "progresiva" a la normalidad. Y en este ánimo de aparcar la crítica y optar por el pacto también se ha pronunciado Fernández Vara.

El presidente extremeño ha reconocido que le gustaría que, dada la actual situación, la relación entre Sánchez y el líder del PP, Pablo Casado, fuera "de otra manera" porque en esta crisis "nos vamos a abrasar todos". Y ha asegurado que esta crisis "se llevará por delante a una generación política en España" porque el momento es tan duro y complejo "que solo dejándose lo mejor que cada uno será posible".

En la misma línea se ha expresado el presidente de Castilla-La Mancha, el socialista Emiliano García-Page, que ha apelado a mantener "la unidad de mando" para hacer frente a la crisis y ha dicho que este domingo planteará a Sánchez que cuente con su comunidad para articular el pacto de recuperación. Quedan lejos las polémicas del arranque de la crisis en las que se vio envuelto García-Page y que, a su juicio, se malinterpretaron.

"Tan de riesgo es que los niños jueguen en un parque a que jueguen en un recreo. Hay que hablar claro a la gente y sobre todo a la gente que lo que pretende es tener quince días de vacaciones", dijo entonces el presidente castellanomanchego ante el anuncio de cierre de los colegios. Tras el malestar creado por estas palabras en la comunidad educativa, García Page aseguró que habían sido malinterpretadas y se mostró disciplinado con las medidas del Gobierno central.

En esta línea de pacto, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, donde el PP gobierna con Cs y el apoyo de Vox, ha propuesto una "gran alianza" de todos los grupos políticos, instituciones y agentes sociales para intentar "reactivar la economía" y "sacar" a la comunidad de la actual situación. De esta forma, Moreno ha exhibido el perfil más pactista que, desde el PSOE, ha acogido favorablemente la líder andaluza Susana Díaz.

También el presidente murciano, Fernando López Miras, que gobierna con Cs y el apoyo de Vox, ha optado por tender la mano y sumar esfuerzos porque ser leal al Gobierno central no está reñido con exigir medidas contra la crisis

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