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En la FRONTERA

La vida detrás de los balcones

lunes 27 de abril de 2020, 20:32h

Nos han recluido y nos hemos encerrado. Hemos obedecido y todavía nos quedan, por lo menos, dos semanas. Ya se ha convertido en un clásico decir “que la vida después ya no será la misma” y la verdad es que ya no es la misma pues lo que vivimos detrás de los balcones ha cambiado radicalmente.

Muchos han convertido por necesidad laboral al ordenador en su mejor aliado y otros han hecho de los medios digitales su amigo íntimo en juegos y relaciones. Pero lo que parece claro es que lo que en un principio parecía que se iba a convertir en un estrechamiento en las relaciones familiares, se ha trastocado en un distanciamiento no exento de disputas y discusiones inútiles. Esto es lo que dicen muchos psicólogos que aventuran un aumento de las separaciones y divorcios tras el confinamiento. Si a todo esto añadimos la continua información que todos los medios ofrecen sobre la pandemia, nos encontramos con una situación incluso más difícil, pues estamos en un bucle sin fin.

Este domingo los balcones se van a poder abrir un poco con la salida de los niños, que todos aplaudimos y que vemos como una primera etapa de esa desescalada que ojala se cumpla antes del verano. Una desescalada que todos deseamos y esperamos para volver a la normalidad que incluso nos permita acercarnos a los católicos a los templos a rezar o a recibir los sacramentos. Muchos no comprenden esta necesidad que tenemos los creyentes, como nosotros no comprendemos que un socio del gobierno de Pedro Sánchez, “Compromis”, quiera acabar con los capellanes de los hospitales públicos y dejara a los enfermos sin asistencia religiosa.

Noticias como esta nos llegan también “detrás de los balcones” y menos mal que el Papa advierte a los políticos “buscad juntos el bien del país y no del partido ante el coronavirus”, al mismo tiempo que a los demás nos decía que “ ser cristiano no es solo cumplir lo mandamientos, no se debe detener jamás en el cumplimiento de los mandamientos. Esto hay que hacerlo, pero si te detienes ahí no eres un buen cristiano. Tiene que ir más allá. Ser cristiano es que el espíritu entre dentro de ti y te lleve donde él quiere”.

Esta “vida detrás de los balcones” ha sorprendido a muchos, incluidos los alemanes, que ponían en duda la docilidad de los españoles ante una situación tan grave. Hemos obedecido, pero es necesario que nuestros gobernantes actuales no hagan de esta “vida detrás de los balcones” una herramienta para poder manejarnos a su antojo.

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