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SALVAR EL VERANO

miércoles 29 de abril de 2020, 12:50h
Sería absurdo negar el pan y la sal al Gobierno, a pesar de la tórpida gestión que ha hecho...
Sería absurdo negar el pan y la sal al Gobierno, a pesar de la tórpida gestión que ha hecho en el combate contra el coronavirus. La desescalada planteada por Pedro Sánchez tendrá sin duda ciertas lagunas, pero puede ser muy útil para el propósito general de llegar al verano e instalarnos en una situación de normalidad que permita atender al turismo tanto nacional como internacional.

Lo probable es que el descenso del negocio turístico alcance cotas alarmantes, pero tal vez se pueda evitar la catástrofe. Si no se producen retrocesos en el plan de desescalada y se cumple lo que ahora se ha establecido, el lazo económico del turismo apretará, pero no ahogará. Hoteles, restaurantes, bares, agencias de viajes, compañías aéreas, empresas de autobuses y ferrocarriles, centros culturales, seguramente no alcanzarán beneficios en este año 2020, pero tal vez puedan evitar las pérdidas.

Así es que, en principio, y a la espera de que Pedro Sánchez, además de lucir su verborrea incontenible en televisión, controle de verdad lo que ha prometido en su plan de desescalada, habrá que contemplar con cierta esperanza el futuro, aunque sea difícil otorgar margen de credibilidad a un Gobierno que ha hecho de la mentira y el engaño, instrumentos claves de su gestión.

Pedro Sánchez no responde a grandes males con grandes remedios sino con pequeñas soluciones, si bien hay que reconocer que su proyecto de desescalada es prudente y está bien orientado. Justo es abrir un margen de discreta esperanza a lo que se va a desarrollar en España en las próximas semanas.