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Novela

Dulce María Cardoso: La vida normal

domingo 03 de mayo de 2020, 21:50h
Dulce María Cardoso: La vida normal

Traducción de Rosa Martínez Alfaro. Seix Barral. Barcelona, 2020. 296 páginas. 19 €. Libro electrónico: 9, 49 €.

Por Federico Aguilar

Traspasada la franja de los cuarenta, Eliete, protagonista y voz narradora de La vida normal, siente que ha desperdiciado su existencia. Las relaciones con su familia son terriblemente complicadas e insatisfactorias. Su madre ha adoptado el papel de víctima y nada le preocupa salvo leer fotonovelas: “Si había algo de lo que mamá se sentía orgullosa era de sus fotonovelas. Me mandó que las encuadernara, en rojo y dorado, en volúmenes de diez ejemplares cada uno, y las ponía a la vista en la estantería de pino que compró en O Vassoureiro cuando nos mudamos de casa de la abuela”. Ni siquiera que a su madre, la abuela de Eliete, se le haya diagnosticado un alzhéimer galopante. Así, parece que la única que tendrá que atenderla será la propia Eliete.

Tampoco el resto de su familia, sus hijas y su marido, le producen ningún consuelo ni mucho menos la más mínima felicidad. Sus hijas consumen su tiempo en internet y con su marido es igualmente difícil la comunicación. Con unas y con otras se relaciona más por las redes sociales y los mensajes en el móvil más que en la realidad. En estas circunstancias, Eliete vuelve sus ojos al pasado, nostálgica de su infancia y juventud, en las que no había tedio ni dificultades: “Las tardes de las vacaciones de verano pasaban tan lentas que se pegaban las unas a las otras transformándose en una única tarde invencible. En mi pequeño mundo, los cambios nos conducían siempre, sin tedio, al principio de todo, las flores del granado anunciaban el fin del verano, la luz del invierno doraba los caquis, las naranjas crecían para que la abuela preparara la mermelada que se guardaría en la despensa en unos frascos con etiquetas en las que la abuela escribiría naranja amarga”.

Pero, de pronto, parece que es posible cambiar de vida al conocer a alguien que le hará sentirse joven y deseable y le devolverá las ganas de vivir. Y seguirá recordando pero para descubrir lo que no quiere. Se ha dicho que Eliete es una Madame Bovary en los tiempos de Tinder, y, ciertamente, el personaje creado por Dulce María Cardoso (Trás-os-Montes, Portugal, 1964) tiene no poco del ideado por Flaubert, pero trasladado a unos momentos quizá mucho más difíciles y plagados de retos, sobre todo para las mujeres.

La escritora portuguesa, una de las más prestigiosas en el país vecino, y cuya obra ha merecido el reconocimiento en Europa -entre otros galardones ha recibido de Francia la condecoración de Caballera de la Orden de las Artes y las Letras-, nos ofrece una historia bien construida que, partiendo de Eliete, recorre tres generaciones de mujeres, con el trasfondo de los cambios en el país: “Yo soy yo y Salazar que se joda. Un dictador gobierna Portugal durante casi medio siglo, y casi otro medio pasa desde su muerte hasta que aparece en mi vida. De repente, ha sido como si siempre hubiese estado aquí y se hubiese hecho cargo de todo. No podía dejar que eso ocurriese”.

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