Nigeria y Argentina se disputarán el oro
El "Kun" acaba con las esperanzas brasileñas en fútbol
martes 19 de agosto de 2008, 17:18h
El delantero argentino Sergio "Kun" Agüero, con dos goles, se infiltró en el duelo Messi-Ronaldinho para poner la indumentaria de finalista a una Argentina que peleará con Nigeria el próximo sábado para revalidar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín después de ganar hoy a Brasil (3-0).
El duelo será una repetición de la final de los Juegos de Atlanta'96, en los que Nigeria se impuso a Argentina y el ansia de revancha está servido.
Definitivamente, Brasil no ha portado en este torneo su bandera del "jogo bonito" para sumar su anhelado primer oro olímpico. El equipo parece una fotocopia de lo que era Dunga como jugador y a veces recuerda al de aquel Mundial de Estados Unidos, cuando la canarinha apostó por "el músculo". Sin embargo, padece la falta de identidad que ofrece una copia y no tiene un Romario, ni siquiera un Bebeto.
En la reanudación las noticias se sucedieron. Agüero aprovechó un centro de Di María para rematar con el brazo al fondo de la red. No fue la mano de Dios, el jugador del Atlético tenía el brazo pegado al cuerpo y el balón le golpeó casi por accidente.
Era el minuto 51 y poco después Sobis despertó de su letargo para disparar al poste. El partido se revolucionó y Agüero convirtió un centro de Garay en el segundo de Argentina (min. 57). En un santiamén la albiceleste tenía dos tantos como botín e iba a contar con espacios para el contragolpe.
El partido se puso tan feo para Brasil que Dunga, osado al fin, cambió radicalmente su propuesta. Alexandre Pato y Thiago Neves entraron para rescatar a sus compañeros y precisamente Pato marcó tras lanzamiento al poste de Ronaldinho pero el gol, en claro fuera de juego, fue anulado.
Con el 2-0, Argentina lucía ya atuendo de finalista y un penalti sobre Agüero convertido por Riquelme certificó el triunfo de la albiceleste. No hubo más, la expulsión de los brasileños Lucas y Thiago Neves no hizo sino añadir un punto más de contrariedad a una selección brasileña que acabó desmoronándose.