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ESCRITO AL RASO

Ruido de sables en la UE

lunes 11 de mayo de 2020, 20:19h

La Comisión Europea marca la cadencia con la que han de producirse desescaladas y compensaciones anticrisis, así como planes de recuperación económica… y nadie quiere ser menos que la presidenta de la CE, Ursula von der Leyden. La cosa es que su “timing” contempla el subsidio a fondo perdido para la construcción y el rescate de las energéticas: es decir, los sucesos y acontecimientos liberalizadores del continente, que son el ladrillo y el chispazo, allí donde la regulación se torna harto complicada. Se han vuelto muy finos en Bruselas y todo es dar facilidades para ayudar a según quiénes con una mutualización de una deuda destinada a los “deudores” mutuales, así como nosotros los perdonamos, Señor.

Pero el Tribunal Constitucional alemán ha dado un puñetazo en la mesa con respecto a las actuaciones del BCE para rebajar las primas de riesgo, con lo cual nos empuja a muchos, a los españoles especialmente, a la deleitosa recesión, porque de primas y de riesgo lo que sabemos por aquí es engordarlas. Acabaremos intercambiando legumbre y vino cosechero con los agentes europeos. La zona euro, dicen los expertos, está a punto de estallar, porque el riesgo habita en cualquier esquina (española y europea). Vivimos en una Europa a fondo perdido y en Berlín Angela Merkel, canciller de prestigio y respetada por todos, ha roto los planes de Ursula von der Leyden: rechaza los subsidios, a lo que esta le ha contestado a la alemana que le va a incoar un expediente digno de los Juicios de Nuremberg, en el que se le van a revisar a fondo las leyes, las cifras y los constitucionalismos. De hecho, otra todopoderosa fémina de la Troika, Christine Lagarde, ha dicho que ella y el BCE no van a hacer caso a la Merkel y que comprarán deuda pública por 44.828 millones de euros.

El vicepresidente de la Comisión Europea, Josep Borrell, ya ha dicho ante el panorama del rifirrafe a la europea que se avecina una ruptura interna en el seno económico de la UE, aunque no hace falta ser catedrático de economía aplicada para ver que se han roto los pactos, las armonías y los idilios económicos interiores entre Angela, Ursula y Christine, que andan a la greña. Vista la guerra exterior que se traen Trump, Xi Jinping y Putin a propósito del dominio del mundo, no resulta aconsejable que así, de golpe, estas tres supermujeres se tiren de los cabellos en público. Si rompen entre ellas, es como romper el plan europeo, el de rescate y el otro, el de los eurobonos, los coronabonos y el de la matriz de todas las deudas canjeables por billetes del monopoli europeo, que era la barra libre para que todos los estados miembros respiraran aliviados (de momento), antes de que nos carguemos la eurodemocracia. Y no.

Alemania y los Países Bajos no quieren crear el fondo de recuperación del billón de euros que plantean los coronavíricos España, Grecia e Italia, y apuestan en cambio por el rescate de empresas, la suspensión de los límites del déficit y otras regalías con respecto a la deuda del Pacto de Estabilidad, ellos que pueden. Ay. Así que entre fondos de rescate, ayudas del Estado y compras de deudas anda el juego, auxilios y avales, recuperaciones y recapitalizaciones, que son las macrocifras que en mi barrio se le escapan al personal, que anda con la fruta a tanto el kilo o con la venta de huevos y leche, ya que la raza bragada de los españoles encabeza la lista de los países más castigados por el monstruo invisible de todo el planeta. Es decir, que mientras en Europa sus señorías bajan del landó y andan en el duelo elegante que propugnan las élites y las economías globales, que son el aristocrático fiacre de tiro de nuestras miserias ibéricas.

Aquí ya son otros tiempos, Iglesias se ha hecho muy impopular hasta entre los suyos, Casado no está ni se le espera y hasta Pedro Sánchez se entiende con Arrimadas para prorrogar fases y alarmas ante la cara de bobos que se les ha puesto a los mamelucos de los parlamentarios, que son la contraportada o contralienzo de la Cortes. No sabían que la efebocracia rugía en la puerta de Carrera de San Jerónimo cara a los chicos de la prensa, y lloraba amargamente en los baños del Hemiciclo. El sanchismo siente que Ciudadanos es una cosa viva, un parlamentarismo dialogante, sin Girautas ni De Quintos, con lo que, gracias al bicho, se han venido las cosas a galvanizar en el centro. Que eso –filo, contrafilo y punta– ni se lo imaginaban las tres señoras de la Troika mientras abrillantaban el sable.

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