La entropía es una característica de los sistemas termodinámicos que se puede medir, como la temperatura o el volumen, y la entropía lo que mide es el desorden molecular. La entropía se rige por una ley que dice que a largo plazo siempre tiende a aumentar, lo cual se puede trasladar a cualquier otro sistema en cualquier otro lugar, como por ejemplo a una organización internacional.
Ahora la presidenta de la Comisión acaba de pronunciar un discurso en el Parlamento Europeo mezclando partes en francés, inglés y alemán, lo cual queda muy europeo e integrador, pero también entrópico a la vez. El tema era la acción coordinada ante la epidemia del covid-19 y ha dicho que a ello van a destinar los recursos disponibles presupuestarios de los fondos estructurales y de inversión para crear un instrumento de emergencia y dotarle de la máxima flexibilización.
La entropía también puede medir, por ejemplo, en una máquina, la parte de energía que no utiliza o también los recursos de una organización sin utilizar para funcionar, sobre todo cuando ésta está dotada de competencias funcionales. Pero como ahora la Comisión también ha dicho que lo mejor es continuar, incluso después de la crisis del covid, para formar una economía circular donde nada se echa a perder, entonces no habrá nada que medir sino más bien que aprovechar, pero no con la libre circulación sino con lo circular, que nos hará menos dependientes del exterior e incrementará nuestra resiliencia interior.
La resiliencia, a su vez, es otra característica física consistente en la capacidad para retomar su forma original un material, lo cual también se puede trasladar a cualquier otro sistema en otro lugar. En Europa por ejemplo, como dice la Comisión, eso sería como volver a empezar, como si la historia pudiera dar marcha atrás.
Ahora bien, si lo que viene ahora en Europa con el covid es una novedad, pues no se había visto antes cosa igual y a nadie se le ocurrió que esto pudiera pasar, entonces no se entiende muy bien lo efectivo de lo circular, porque si empezamos a dar vueltas otra vez todo saldrá entrópicamente fatal.
La entropía expresa la capacidad de transformación de la energía: a más entropía menos energía. En un sistema cerrado (o circular) la entropía no disminuirá y el máximo se dará cuando ya más energía no se pueda transformar, o sea cuando al final se haya llegado a equilibrar, a la simetría; pero en la práctica en un proceso cíclico tampoco se puede aprovechar toda la energía para trabajar, siempre hay algo que se perderá.
Aunque la crisis que ha provocado el covid haya supuesto que los estados hayan parado en Europa la máquina de la economía casi en su totalidad y aunque la parada, según la Comisión, haya alcanzado a todos por igual, la arrancada, aunque circular también será asimétrica, es decir no afectará a todos por igual, por eso la cohesión económica y social será capital. El mercado único y la política estructural son para la Comisión la misma cuestión y se requieren las dos para garantizar la prosperidad en el conjunto de la Unión.
Cuando se arriman dos trozos de metal con distinta temperatura, el caliente se enfriará y el frío se calentará y el asunto terminará en equilibrio de calor. A la inversa, calentar lo caliente y enfriar lo frío es un trabajo infructuoso con un resultado improbablemente exitoso porque la energía tiende naturalmente a distribuirse con uniformidad. De forma espontánea todo va hacia un estado de mínima energía y máxima entropía.
Si lo principal es la armonía general y el caos queremos evitar, la mejor forma de lograrlo que ha inventado la humanidad es la poesía, de modo que sugerimos introducir estas estrofas de Le Lac cuando la Unión vaya a adoptar una disposición legal en la economía circular como prefacio antes de empezar:
Ainsi, toujours poussés vers de nouveaux rivages,
Dans la nuit éternelle emportés sans retour,
Ne pourrons-nous jamais sur l'océan des âges
Jeter l'ancre un seul jour ?
Un soir, t'en souvient-il ? nous voguions en silence,
On n'entendait au loin, sur l'onde et sous les cieux,
Que le bruit des rameurs qui frappaient en cadence
Tes flots harmonieux.
Tout à coup des accents inconnus à la terre
Du rivage charmé frappèrent les échos,
Le flot fut attentif, et la voix qui m'est chère
Laissa tomber ces mots:
Ô temps ! suspends ton vol…