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Novela

Isabel Bono: Diario del asco

lunes 01 de junio de 2020, 22:14h
Isabel Bono: Diario del asco

Tusquets. Barcelona, 2020. 248 páginas. 18 €. Libro electrónico: 8,99 €.

Por Federico Aguilar

La malagueña Isabel Bono (1964) cursó estudios de Ciencias Económicas en la universidad de su ciudad natal. Según propia confesión, si bien no le gustaba en el bachillerato la asignatura de Lengua y Literatura, desde muy pequeña le nació la vocación literaria, en la que tuvo mucho que ver su padre que le regalaba cuentos en la infancia. Para desarrollarla primero se inclinó por la poesía, publicando la plaquette Mensajes en 1988. Luego, en el mismo género, aparecieron El intruso, Hombre lento y Señales de vida, entre otros títulos, además de participar en numerosas antologías y libros colectivos. En 2002 publicó Los días felices, uno de sus más celebrados poemarios, que se alzó con el Premio León Felipe. Luego, continuó en la lírica, y, en 2016, sin abandonarla se internó en la narrativa -antes había publicado alguna novela corta-, con Una casa en Bieturge, ganadora del Premio Café Gijón, uno de los galardones con más solera en nuestro país.

Empezado con tan buen pie, no es extraño que Isabel Bono decidiera que su incursión en la novela no fuera flor de un día. Así, ahora nos regala Diario del asco, que no debe pasar desapercibido al coincidir su lanzamiento con el desastre de la pandemia que nos asola. Especialmente para los que gusten de una escritura de tono poético, de introspección, más que de una trama trepidante. No es baladí que Fernando Aramburu, uno de los mejores novelistas de hoy, autor de la exitosa y multipreamiada Patria, se haya fijado en ella. Señala bien el escritor vasco que Diario del asco presenta puntos en común con Una casa en Bieturge, obra que también elogió: “Aunque cuenta otras cosas -apunta Aramburu- se dijera que alarga el ejercicio literario iniciado en la obra anterior. Lo hace, a mi juicio, en un doble sentido. Por un lado, en el sentido de la construcción de una unidad narrativa integrada por piezas breves; por otro, en el del empeño de ambos relatos por orbitar alrededor de un centro temático similar, el de las relaciones tóxicas entre un puñado de personajes”.

Así, vuelve al universo familiar, que tanto juego da, sobre todo si nos guiamos por la célebre sentencia que Tolstói estampó al comienzo de Ana Karenina «Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz lo es a su manera”. No precisamente felices eran los protagonistas de Una casa en Bieturge, un matrimonio que ha perdido un hijo y que arrastra no solo esa desgracia. Y tampoco la felicidad es el elemento que prevalece, sino todo lo contrario, en Diario del asco, de expresivo título. Sus personajes dan cuentan de eso, de que la vida es un asco. Sobre todo, su protagonista, Mateo, un hombre de cincuenta y un años que vuelve a la casa familiar para acompañar a su padre, después de que su madre se haya suicidado. Su psiquiatra le recomienda que ponga sobre el papel su vida sus pensamientos. El mismo Mateo tuvo la tentación del suicidio

“Alguien muere y nada que hacer. El dolor y la ventana abierta es lo único que tienes. La lluvia sobre los charcos de lluvia es lo único que tienes”. Diario del asco, el nihilismo poético de Isabel Bono.

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