Artículo elaborado conjuntamente por Carlos Mallo, Catedrático Emérito de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad Carlos III de Madrid, y Manuel Gago, Vicepresidente de la CEDE.
1. Introducción
El brote de coronavirus en Europa, viene a sumarse a problemas apremiantes que tendrá que enfrentar en este momento y España une además problemas internos que obligan aún más a cuidar las soluciones. Es tiempo de política inteligente, identificando estímulos más que facilitando créditos ya que la pandemia está teniendo un impacto sin precedentes sobre la economía española y la europea en general. Las medidas restrictivas aprobadas por los gobiernos han paralizado la economía de la noche a la mañana, de 100 a cero, reduciendo la actividad de forma profunda y rápida como nunca había ocurrido. Población confinada en sus casas sin poder consumir y empresas y negocios cerrados sin generar valor. El estado de alarma paraliza sino anula todas las políticas monetarias y fiscales expansivas aprobadas hasta la fecha.
Esta no es la crisis de 2009-2012, es mucho peor ya que el coronavirus demuestra ser también un shock económico, una crisis de solvencia corporativa y una crisis política, todo en uno, aunque quizás no se convertirá en una crisis de deuda soberana, porque el Banco Central Europeo está haciendo lo correcto con su programa de compra de emergencia pandémica que ayuda a la liquidez del sistema ahora tan necesaria. No obstante, el problema de liquidez es prioritario.
Sin embargo, la solución no viene vía créditos, ya que si una empresa pide dinero prestado cuando los ingresos y los beneficios caen precipitadamente, la solvencia se deteriora aún más.
Esta crisis agregará muchos puntos a la relación Deuda / PIB durante un periodo de 3 a 5 años. Y no es momento de considerar una solución de simple austeridad, que originaría el famoso círculo vicioso del cinturón de la pobreza (cuanto más lo aprieto más me ahogo).
Es preciso habilitar un programa efectivo además de utilizar los créditos del Mecanismo Europeo de Estabilidad, sin poner restricciones al paraguas de rescate de la eurozona.
2. Es momento de plantear un helicóptero monetario
Política monetaria y fiscal necesitan coordinarse en búsqueda de una fórmula que permita a los ciudadanos, empresas o ambos, recibir dinero sin tener en principio que devolverlo, sin considerarlo un pasivo para ellos y gana relevancia en esta situación el concepto 'helicóptero monetario', siempre que se utilice de una forma que protege el trabajo y a los hogares vulnerables durante estos meses tan críticos, aunque sin duda tiene el peligro de terminar haciendo del remedio un mal mayor que la enfermedad o que algunos desaprensivos puedan aprovecharse, por lo que deberá hacerse con un procedimiento que asegure control eficaz.
Pese a los peligros que entraña su puesta en marcha, el colapso de la economía europea es tal que lo hace casi indispensable, partiendo de que lo que necesita la empresa en la eurozona y en especial en España, especialmente pymes y autónomos, es efectivo, no crédito, para poder seguir manteniendo plantillas y pagar la nómina a sus trabajadores.
Por lo que el helicóptero monetario podría ser efectivo pagadero vía nómina y soportado en los TCE presentados por empresas y autónomos, reformulando el concepto de renta básica, por tanto totalmente destinado a proteger el empleo, la fortaleza económica productiva y la competitividad.
Su cómputo empresa por empresa y soportado en los TCE últimos presentados se registrarían en una cuenta controlada por el Banco de España con soporte en el BCE con pagos mensuales mientras se considere el confinamiento y el periodo de salida (de 6 a 9 meses) y que figuraría en las empresas con un concepto especial en el pasivo considerado no exigible salvo ciertos condicionantes; tendría un concepto semejante a crédito subordinado y que en 5-10 años pudiera capitalizarse o devolverse. Lógicamente con un tratamiento diferente para pymes y autónomos que para medianas y grandes empresas, en las que podría realizarse un registro utilizando la SEPI para reconsiderar la flotación o no, en función de su viabilidad y capacidad directiva.
El 'helicóptero monetario' financiado así por la creación de dinero del Banco Central Europeo, no se incluye como deuda en las cuentas nacionales. En la práctica, el BCE podría incorporar a su activo un concepto como un bono perpetuo de cupón cero, u otra forma en su momento a considerar.
3. Sin excluir otros apoyos
También otros estabilizadores fiscales que funcionan bien, como el seguro de desempleo hay que seguir utilizándoles, aunque resultan insuficientes para una emergencia de las característica del covid19.
El estímulo monetario vendría por no aumentar la deuda y contribuiría a reducir la deuda privada, ya que particulares y hogares vulnerables podrían usarlo para pagar seguir haciendo frente a sus deudas o facturas, créditos de consumo, alquileres e hipotecas en las que tendrán que incurrir mientras se suceden las medidas de contención y la pérdida temporal de sueldos e ingresos. Y las empresas, esencialmente pymes y autónomos se verían favorecidas de la menor presión de los gastos salariales. En el caso de autónomos sin empleados, la percepción es directa. En el caso de medianas y grandes con un control específico vía SEPI u otro organismo especial a considerar.
Ayudaría a las personas con menor renta a seguir pagando sus facturas sin acumular atrasos, al seguir en empleo, lo que reduciría el aumento de la morosidad en los balances de los bancos y el coste asociado al cobro de deudas, litigios, protegiendo a los ciudadanos de pagar comisiones y gastos por aplazamientos.
Incluso un liberal como el propio Milton Friedman lo defendió en 1969, considerando una ventaja poner el dinero directamente donde se necesita: en los bolsillos de las particulares no generando nueva deuda en un momento en el que el crédito, por muy barato que sea, puede ser indeseado por pensar que esta crisis se prolongue más de lo esperado y se convierta en una profunda depresión.
4. Asegurando su control
La diferencia entre el helicóptero de dinero y formulas como el QE clásico, como programa de compra de activos que se ha utilizado en la crisis anterior especialmente en Japón, es más que notable. El helicóptero monetario supondría la creación de dinero con una anotación semejante a la concesión de un crédito subordinado, sabiendo que solo será recuperable si se cumplen unas determinadas condiciones, por tanto con una contraparte más virtual que real, pero en el caso de medianas y grandes empresas sería objeto de control especial por la SEPI para asegurar su viabilidad en algunos casos estratégica.
Por lo que el efecto de esta medida es mucho más poderoso pero conviene recordar que en este momento de recesión profunda el riesgo de inflación se reduce por el elevado nivel de recursos ociosos en la economía, fábricas con niveles mínimos de actividad sino paradas, demanda inexistente, parados etc.
No obstante habrá que prestar atención a los índices de precios en los próximos meses, en los que seguro veremos comportamientos dispares en alimentos, ciertos productos sanitarios o quizás en los productos y servicios energéticos. Ya habrá tiempo de volver a ocuparse de la inflación ahora toca asegurar liquidez para que se mantenga el sistema económico.
Pero todo ello exige que la posición del BCE no se deje influir por la presión de los ahorradores alemanes y de otros países centroeuropeos, aunque el 'helicóptero de dinero' aumentará estas controversias y generará serias discrepancias. Es fundamental conseguir que Alemania no se oponga.
En cuanto al alcance, importes y plazos habrá que tomar decisiones sobre el tamaño y la distribución de las transferencias, y su control, por países, empresas y personas.
5. Es una medida temporal que requiere rápida actuación
Finalmente una vez que se pone en marcha el 'helicóptero' podría resultar complejo aterrizarlo o decidir cuándo es necesario no continuar usándolo, sabiendo que debe ser un instrumento que tiene que ser considerado como excepcional, y ser un evento único, coyuntural e irrepetible.
El marco fiscal de la eurozona tiene ya cierta flexibilidad incorporada, pero no está configurado para estímulos discrecionales. Una caída que superará el 10% en el PIB lo requerirá irremediablemente. Si España no pueden hacerlo con apoyo del BCE tendrá que hacerlo por su cuenta, emitiendo bonos que seguro serán aceptados, en todo caso tiene que centrar su atención en conseguir el apoyo de la UE y emplear creatividad financiera que involucre tantas instituciones de la UE como sea preciso, al BCE y el Banco Europeo de Inversiones juntos. pero en absoluto será aceptable que algunos países de la unión monetaria se opongan ideológicamente a la mutualización del riesgo, que llevaría a una unión insostenible.
El mayor riesgo económico en este momento no es solo la fuerte disminución de la producción consecuencia del confinamiento, sino también el shock que podría sufrir en el proceso de restablecimiento con el peligro que significa una economía languideciendo en L. Existen muchas razones para temer que la recuperación será lenta, tanto desde el lado de la oferta, pero principalmente desde el lado de la demanda, ya que se retrasarán decisiones de compra, viajes, ocio y salidas por muy orientada al exterior que sea nuestra cultura.
6. Cuantificación en una colaboración institucional compatible con otras actuaciones y control público
Como primera sugerencia que debería ser no obstante bien estudiada proponemos una formula utilizando el andamiaje productivo empresarial público y privado y considerar un importe entorno a los 1000 euros por cada empleado, que llegaría a personas en nómina empresarial y a autónomos, en tanto que funcionarios y pensionistas seguirían recibiendo la totalidad de sus emolumentos, así como los parados por las vías de subsidios.
Aunque el importe total pueda parecer elevado, depende de los meses que se considere, no sería considerado como gasto en el presupuesto, sino una dotación financiera que contabilizaría en el BCE como si se concediera un crédito subordinado capitalizable en ciertos supuestos sbf que habría que desarrollar y un registro en una entidad como SEPI para grandes y medianas empresas y un mecanismos controlado para pymes y autónomos. En todo caso su cómputo seguro es inferior a lo que fueron las subprime, y que estimamos seria no superior al 5% del PIB, por lo que si se espera un shock económico superior al 10% del PIB, un estímulo discrecional como el propuesto no puede considerarse desproporcionado.
Repito esto se podría arbitrar vía nóminas manteniendo también las dotaciones de seguro de desempleo y todos los compromisos desde el Estado con funcionarios y clases pasivas y podría ser contabilizado una parte como anticipo subordinado que posteriormente en 5-10 años se podrá decidir si se devuelve o se capitaliza vía SEPI, sabiendo que habrá una importante dotación a fondo perdido.
Sería un revulsivo inmediato que mantendría razonablemente niveles de consumo y se complementaría con fondos para generar un gran programa de inversiones que mejoren la capacidad competitiva con innovación y tecnología para tratar de dar salida a la crisis en un mercado internacional.
Evidentemente el debate se centra de pleno en el modelo económico que se desea mantener, en una situación bien diferente de la del 2008, pero la política también ha cambiado y los populismos y nacionalistas tratan de conseguir posiciones de esta situación. Por ello no se trata de implantar una renta básica a toda la población que desincentivaría el trabajo y rompería la capacidad productiva y la competitividad destrozando la economía en muy corto plazo.
Pero no hay tiempo de concesiones: todo el sistema económico está en peligro y la decisión tiene que tomarse desde un Gobierno con confianza y garantías de credibilidad y recibir un respaldo por parte de la oposición y las instituciones sociales como la CEOE, Sindicatos y entidades de la sociedad civil comprometidas en una salida razonable.